Del modo de conducirnos con nuestros vecinos
Nuestros vecinos merecen respeto, consideración y afecto, porque viven muy cerca de nuestro hogar

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Ser educado con los vecinos
Aquella urbanidad
1. Nuestros vecinos merecen respeto, consideración y afecto, porque viven muy cerca de nuestro hogar.
2. Si es verdad que cada cual puede hacer lo que le plazca dentro de su propia casa, procuremos respetar la tranquilidad de los demás.
3. Los niños bien educados no deben salir a la calle a jugar y a gritar, perturbando, con sus alborotos, a los vecinos, y menos aún cuando éstos sufren algún dolor o una desgracia.
4. Es feo mirar desde las ventanas o azoteas a las casas inmediatas.
5. Si estamos enterados de que en la casa vecina hay un enfermo o un difunto, procuremos abstenernos de fiestas, músicas, bailes, etc. Esta será una elocuente prueba de afecto y de consideración al vecino.
Los vecinos son las personas más cercanas que vemos a diario. Hay que tratar de llevarse bien con ellos y ser educados aunque tengamos algunas diferencias con ellos.
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No hay mayor tesoro en este mundo que tener amigos con los que poder compartir las experiencias de la vida.
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El desaliñado, el que no se asea, es insoportable a la vista de los demás.
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Los oficios se terminan siempre con la fórmula: "Dios guarde a usted muchos años".
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Máximas sobre los bailes y pasatiempos lícitos.
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Tiempo de saber la conducta que se debe tener en la sociedad para vivir con paz y con honor.
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