Leonardo Da Vinci y los buenos modales en la mesa
Leonardo Da Vinci destacó en múltiples disciplinas. Sus inventos han sido admirados en épocas posteriores

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Maestro de ceremonias. Leonardo Da Vinci y los buenos modales en la mesa
Entre las múltiples profesiones o empleos que tuvo Leonardo Da Vinci a lo largo de toda su vida figura el de maestro de ceremonias de Ludovico Sforza el Moro . Además, relacionado con el tema de la mesa, también fue camarero y jefe de cocina -de un conocido restaurante de Florencia al lado del puente Vecchio llamado "Los tres caracoles"-.
Leonardo Da Vinci hizo una lista de aquellos modales indecorosos que un invitado debía evitar sentado a la mesa de su anfitrión. Entonces, era muy frecuente la celebración de banquetes y festines de todo tipo.
Modales indecorosos que un invitado debe evitar en la mesa
1. Ningún invitado ha de sentarse sobre la mesa, ni de espaldas a la mesa, ni sobre el regazo de cualquier otro invitado. No era extraño ver algunos invitados con una mujer en su regazo, o sentado en la mesa conversando con otros comensales; de ahí estas indicaciones.
2. Ningún invitado ha de poner la pierna sobre la mesa. Obvio.
3. Los invitados tampoco han de sentarse bajo la mesa en ningún momento. Los juegos del escondite para otro momento.
4. No debe poner la cabeza sobre el plato para comer. Habría que añadir ni las manos ni cualquier otra cosa que no fuera algo de comer.
5. No ha de tomar comida del plato de su vecino de mesa a menos que antes haya pedido su consentimiento. Normas que actualmente muchas personas olvidan; los cubiertos no deben salir del plato de cada comensal.
6. No ha de poner trozos de su propia comida de aspecto desagradable o a medio masticar sobre el plato de sus vecinos sin antes preguntárselo. Se ponen disimulados a un lado de nuestro propio plato. El plato del vecino debe ser intocable.
7. No ha de enjugar su cuchillo en las vestiduras de su vecino de mesa. Ni en las propias ni con la servilleta. El cubierto se debe cambiar.
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8. No se debe utilizar el cuchillo para hacer dibujos sobre la mesa. Ni tampoco para hacer marcas en la mesa, en las patas o en las sillas.
9. No ha de limpiar su armadura en la mesa. Ni cualquier otra parte del vestuario de un comensal.
10. No ha de tomar comida de la mesa y ponerla en su bolso faltriquera para comerla más tarde. Tampoco, actualmente, es muy educado llevarse comida en un táper -"tupper"- o recipiente cualquiera.
11. No ha de morder la fruta de la fuente de frutas y después retornar la fruta mordida a esa misma fuente. Ni hacer lo mismo con cualquier otro alimento que se encuentre en un recipiente común como una fuente o bol.
12. No ha de escupir frente a ningún comensal, ni tan siquiera apartando su cara a un lado.
13. No ha de pellizcar ni golpear a su vecino de mesa. Los jueguecitos para después de comer.
14. No ha de hacer ruidos de bufidos ni se permite dar codazos. Los malos gestos en la mesa son de personas maleducadas.
15. No ha de poner los ojos en blanco ni poner caras horribles. Las gracietas en la mesa no, por favor.
16. No ha de poner el dedo en la nariz o en la oreja mientras esté conversando. Respeto a la persona o personas con las que habla. Cuidado con los gestos.
17. No ha de hacer figuras modeladas, ni prender fuegos, ni adiestrarse en hacer nudos en la mesa (a menos que mi señor así lo pida). Jugar con el mantel, la servilleta o la miga del pan, no es un buen comportamiento.
18. No ha de dejar sueltas sus aves en la mesa. Ni tampoco serpientes ni escarabajos. Las mascotas y animales de compañía, en la mesa no. Mejor en otra estancia.
19. No ha de tocar el laúd o cualquier otro instrumento que pueda ir en perjuicio de su vecino de mesa (a menos que mi señor así se lo requiera). La música para después de comer, salvo que sea una petición del anfitrión.
20. No ha de cantar, ni hacer discursos, ni vociferar improperios ni tampoco proponer acertijos obscenos si está sentado junto a una dama. No sea el gracioso de la mesa, por mucho que se crea un artista.
21. No ha de conspirar en la mesa (a menos que lo haga con mi señor). Ni secretos ni hablar al oído.
22. No ha de hacer insinuaciones impúdicas a los pajes de mi señor ni juguetear con sus cuerpos. Seguramente fue comedido al querer decir que cuidado con andar "metiendo mano" a los camareros y otro personal de servicio de la casa del anfitrión.
23. Tampoco ha de prender fuego a su compañero mientras permanezca en la mesa. Gamberradas en la mesa, prohibidas.
24. No ha de golpear a los sirvientes (a menos que sea en defensa propia). Si no le sirven como es debido puede comentarle con los anfitriones; no se puede tomar uno "la justicia por su mano".
25. Si se encuentra mal y ha de vomitar, entonces debe abandonar la mesa. El comensal debe pedir permiso para retirarse de la mesa si no se encuentra bien.
Normas de conducta cuando hay un asesino en la mesa
Si estas normas, son, con el tamiz del paso del tiempo, "padres" de algunas de las que se dictan actualmente en muchos libros sobre la mesa, hay unas muy curiosas dedicadas a un posible asesino que se sienta a la mesa.
1. Si hay un asesinato planeado para la comida, lo más decoroso es que el asesino tome asiento junto a aquél que será el objeto de su arte (y que se sitúe a la izquierda o a la derecha de esta persona dependerá del método del asesino), pues de esta forma no va a interrumpir tanto la conversación si la realización de este hecho se limita a una zona pequeña. Un buen asesino se valora, en gran medida, por su habilidad para realizar su tarea sin que lo advierta ninguno de los comensales y, menos aún, que sean importunados por sus acciones.
2. Después de que el cadáver (y las manchas de sangre, si las hay) ha sido retirado por los servidores, es costumbre que el asesino también se retire de la mesa, pues su presencia a veces puede perturbar las digestiones de las personas que se encuentren sentadas a su lado, y en este punto un buen anfitrión tendrá siempre un nuevo invitado, quien habrá esperado fuera, dispuesto a sentarse a la mesa en este momento.
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