Quantcast

 

Logo Protocolo y Etiqueta

La contestación a las cartas. El arte de agradar

La primera de las reglas que han de tenerse en cuenta para contestar a las cartas es la de no aplazar la respuesta...

 

El arte de agradar. Manual de la verdadera educación. 1905

Contestar a las cartas. Corresponder a una carta recibida
Contestar a las cartas. Contestar a las cartas. Corresponder a una carta recibida

Contestar a las cartas. Corresponder a una carta recibida

Aquella urbanidad

Difícilmente, por retraída que sea la vida que viva, habrá hoy señora o señorita que no mantenga correspondencia más o menos frecuente con seis u ocho personas, a las cuales está ligada por vínculos de parentesco, de amistad o de gratitud.

Y seguramente que, por grandes y perentorias que sean las ocupaciones en que emplee su tiempo, siempre tendrá cada día uno o varios ratos de esos que se llaman aburridos, ratos que se pierden en ociosidad estéril, por ser de duración relativamente escasa y de espera para otra tarea o trabajo.

Con sólo dedicar a su correspondencia ese tiempo que se malgasta "haciendo hora" para una visita, para cenar, etcétera, puede muy bien una persona estar perfectamente cumplida con sus relaciones.

La primera de las reglas que han de tenerse en cuenta para contestar a las cartas es la de no aplazar la respuesta, pues sabido es que la calle "Luego" va a dar derechamente en la plazuela "Nunca".

La cortesía más elemental aconseja corresponder al saludo que se nos dirige, adherirnos a las satisfacciones o a las pesadumbres que se nos comunican, agradecer la solicitud que se nos demuestra e interesarnos por la situación de los que por nosotros o por nuestra familia se interesan.

Lo correcto, a ser posible, es contestar las cartas dentro de un plazo que no exceda al de ocho días.

Este plazo se reducirá discrecionalmente cuando se trate de asunto que nos obligue a reconocimiento -por ser favor que hemos recibido-, de suceso grave o de persona que nos merezca, por su respetabilidad, excepcionales consideraciones.

Exceptúanse de esta regla las contestaciones a cartas de pésame, que pueden darse dentro del mes contado desde el día en que se recibieron.

Las invitaciones exigen siempre respuesta inmediatísima, como también las esquelas que acompañan a cualquier obsequio que se nos haga.

Sabido es que las señoritas solteras deben consultar con sus padres todas cuantas cartas escriben.

La misma práctica es usual entre las señoras para con sus maridos.

Es falta imperdonable -salvo cuando se trata de una impertinencia o de un atrevimiento- dejar sin respuesta una carta recibida en la que se formula petición o pregunta que requiere contestación.

Para responder a una carta es muy conveniente tenerla a la vista, por ser este el mejor medio de que la respuesta esté en consonancia perfecta con lo que se nos escribió.

De no hacerlo así se corre el riesgo de dejar incontestados algunos puntos que tengan importancia, y se corre el riesgo de contestar sin contestar, esto es, de incurrir en desafinaciones en lo que debe de ser un dúo.

¿Nos escribieron una carta expresando disgustos y tristezas? Pues sería censurable contestarla en términos de jovialidad que, sobre revelar falta de tacto, acusarían nuestra indiferencia ante los pesares que se nos manifestaron.

Por el contrario, resulta de mal gusto y poco delicado responder con quejumbres y lamentaciones a una misiva rebosante de satisfacción y de alegría.

No quiere decir esto que una respuesta se redacte siempre parafraseando la carta recibida. No es indispensable el unísono, pero es indispensable evitar la disonancia.

"Es falta imperdonable dejar sin respuesta una carta recibida"

No está vedado tratar de asuntos exclusivamente personales y propios, pero hay que proceder con verdadera moderación en este punto. En cambio, sin salir de los límites de lo discreto, es oportuno referirse siempre, con la extensión que el caso requiera, a sucesos que importen y se relacionen con la persona a quien nos dirigimos.

Evitemos el dar noticias desagradables y procuremos que nuestras cartas se reciban invariablemente como se recibe a una amiga ocurrente, risueña, afectuosa, que distrae siempre y que jamás molesta.

Tengamos presente que para lograr esto no hay más que un camino: pensar mucho en los demás y muy poco en nosotras mismas. Y, pensando de este modo, cuidemos de no aumentar la tristeza ajena y de no menoscabar con relatos tristes la ajena felicidad. 

 

contentG Stats

¡Ayúdenos a mejorar!

¿Le ha parecido útil o interesante el artículo?

  • Nada
  • Poco
  • Algo
  • Bastante
  • Mucho

Nota

  • 20395

    Aviso Los artículos "históricos" se publican a modo de referencia

    Pueden contener conceptos y comportamientos anacrónicos con respecto a la sociedad actual. Protocolo.org no comparte necesariamente este contenido, que se publica, únicamente, a título informativo

Su opinión es importante.

Participe y aporte su visión sobre este artículo, o ayude a otros usuarios con su conocimiento.

Contenido Relacionado

  • Imagen Protocolo

    Sólo un entendimiento frívolo se ocupa de las reputaciones ajenas ; solo un alma mezquina se complace en deprimir a los demás y en hacer resaltar sus imperfecciones. Guardaos de dar tan mala idea de vosotras mismas, porque para las personas sensatas no

  • Imagen Protocolo

    De las cenas. En otros tiempos se cenaba; pero como ahora se empieza a comer a las seis , y la mesa lleva a lo menos dos horas, ha pasado ya esta costumbre que no dejaba de tener sus encantos. Desembarazados ya de todos los negocios, como de todos los

  • Imagen Protocolo

    Los chistes. Son también materia de risa las malas inteligencias , como por ejemplo, cuando un discurso es tomado en sentido opuesto al que le da quien lo pronuncia, de donde nace una contrariedad entre la pregunta y la contestación y una divergencia

  • Imagen Protocolo

    De la aplicación de los preceptos de Cortesía en todas las ocasiones. Resta todavía que decir, que aunque este Tratado esté dividido en Capítulos para guardar algún orden, no se sigue de ahí, que se haya de practicar la Cortesía rigurosamente a la letra

  • Imagen Protocolo

    Los excesos en los juegos de azar durante los pasados siglos. La caza no es posible sino de día, en las estaciones a propósito y en estado de salud; todo el tiempo que se encuentra fuera de estas tres circunstancias reclamaba otras sensaciones, y en los

  • Imagen Protocolo

    Los términos para escribir una carta. Si se escribe a una persona que está muy por debajo de uno , como sería un artesano o un campesino, se le escribe, por lo común sin darle el "Señor", y al final se pone directamente: "Suyo afectísimo y a su disposición".

  • Imagen Protocolo

    Urbanidad del modo como hay que llegarse a una persona a la que se visita, y cómo hay que sentarse y levantarse. Cuando se entra en la habitación de una persona y hay otros que le hablan , no debe uno acercarse, sino que debe permanecer junto a la puerta

  • Imagen Protocolo

    Doblar y cerrar una carta. Hay muchos modos de doblar las cartas ; el más sencillo es el mejor. Se dobla el papel a la larga. El cierre de la carta. Antiguamente se hacia una gran diferencia entre el lacre y la oblea ; pero en el día es igual cerrar con