Logo Protocolo y Etiqueta

El arte de saber vivir. La sociedad. Parte segunda

Al entrar en la sociedad, hay que mirarla con sangre fría, tomarla como es, sin ideas preconcebidas, con sus excelencias y sus vicios

 

Arte de Saber Vivir - Prácticas Sociales. Ed. Prometeo.

Cranford ... With a preface by A. Thackeray Ritchie
Cranford . Cranford ... With a preface by A. Thackeray Ritchie

La sociedad y las costumbres

Los optimistas no están más dentro de la realidad; el mundo de hoy nada tiene de común con aquellos tiempos fabulosos a los que llamaron los poetas "edad de oro". Es una mezcla de bien y mal, de luces y tinieblas, de días felices y días sombríos, de ciencia y error, de dicha y miseria; los buenos y los malos, los honrados los bribones, viven juntos; es una arena por donde las generaciones pasean todos sus deseos prudentes o culpables; pero sobre todo reina la ciencia, domina la inteligencia y preside la honradez.

Al entrar en la sociedad, hay que mirarla con sangre fría, tomarla como es, sin ideas preconcebidas, con sus excelencias y sus vicios, sus mentiras y sus aspiraciones más elevadas. No hay que creer que la fuerza es el primer derecho; lo son la astucia y la probidad. La sociedad no es así, pero en ella no sirven de mucho la credulidad ingenua y la confianza infantil. Se necesita tomar en los consejos de la familia y en las enseñanzas de una buena educación el hábito de examinar los hombres y las cosas y de penetrar en su interior; formamos un juicio sano y después marchar en línea recta, con la cabeza alta y sin locos temores. Esto importa mucho a los jóvenes y a las jóvenes.

Los tiempos presentes no son más amargos que los anteriores. No creo que hoy sean las cosas más difíciles que ayer. ¿Fue alguna época mejor que la nuestra en la forma y en el fondo? Para responder es preciso determinar un dato y no salir del paso con vanas declamaciones. Es imposible negar que ha crecido la inteligencia general y se han dulcificado las costumbres. El número de los plebeyos que llegaron arriba honradamente, rodeados de la estimación pública, es tan considerable, que la sociedad está llena de hombres y mujeres procedentes de un origen humilde. Para esto se necesita cierto saber; pero ¿el saber es cosa fácil? ¿Han ganado los métodos en claridad y se abren escuelas para todos los que quieren aprender? Si hojeamos la primera biografía que llega a nuestras manos, veremos las miserias de los sabios antiguos, a quienes debemos bendecir, y de los artistas, que son la honra del género humano y proceden de un humilde linaje, desde el cual eleváronse hasta la inmortalidad; para los que siguen sus huellas, el camino es claro, pero menos largo y menos trabajoso.

"Se necesita tomar en los consejos de la familia y en las enseñanzas de una buena educación el hábito de examinar los hombres y las cosas"

En el seno de la sociedad nueva, como en el seno de la sociedad antigua, nada se adquiere sin voluntad y sin esfuerzo; esta es una ley de la Naturaleza; pero aplicada a la voluntad y hecho el esfuerzo, las personas estudiosas y arregladas alcanzan hoy éxitos extraordinarios.

Para llegar a vivir en paz con su conciencia, hay que tener presente una palabra, una palabra de sentido profundo, de la que hay que penetrarse en tal forma, que sea la regla de todos los actos: el deber. Un ilustre americano escribió a uno de sus hijos las siguientes líneas:

"Esfuérzate siempre por ser franco con todos; la franqueza es hija del valor y de la honradez; debemos decir exactamente en toda ocasión lo que tenemos intención de hacer, sin dejar dudas acerca de nuestra sinceridad. Si un amigo nos pide un servicio, hay que prestárselo si es razonable, y en el caso contrario, decirle francamente por qué se lo negamos; todo subterfugio sería indigno de uno y de otro. Jamás ha de obrarse mal por adquirir o guardar un amigo; quien se da a este precio nunca valdrá el sacrificio que se hace ...

En cuanto a lo que es el deber, voy a contarte lo que sucedió hace cerca de cien años, en un día de eclipse conocido bajo el nombre de día negro, en el que la luz del sol quedó extinta durante algún tiempo.

La Asamblea Legislativa de Connecticut estaba en sesión; en presencia del fenómeno, los miembros sintieron un terror general; muchos de ellos creyeron llegado el fin del mundo; en aquel momento un viejo puritano se levantó y dijo que si efectivamente era el día fatal, quería que a él lo encontraran en su puesto, cumpliendo su deber, y a este fin propuso que trajeran luces para que continuara la sesión. En aquel hombre brillaba una calma sobrenatural y resplandecían una voluntad inflexible y una gran tranquilidad de espíritu. La palabra deber es la más sublime de nuestra lengua; procuremos imitar en todas las cosas al viejo puritano, y que jamás por una falta nuestra salga un cabello blanco en la cabeza de nuestros padres".

 

contentG Stats

¡Ayúdenos a mejorar!

¿Le ha parecido útil o interesante el artículo?

  • Nada
  • Poco
  • Algo
  • Bastante
  • Mucho

Nota

  • 7877

    Aviso Los artículos "históricos" se publican a modo de referencia

    Pueden contener conceptos y comportamientos anacrónicos con respecto a la sociedad actual. Protocolo.org no comparte necesariamente este contenido, que se publica, únicamente, a título informativo

Su opinión es importante.

Participe y aporte su visión sobre este artículo, o ayude a otros usuarios con su conocimiento.

Contenido Relacionado

  • Imagen Protocolo

    261. No proseguir la necedad. Hacen algunos empeño del desacierto, y porque comenzaron a errar, les parece que es constancia el proseguir. Acusan en el foro interno su yerro, y en el externo lo excusan, con que si cuando comenzaron la necedad fueron notados

  • Imagen Protocolo

    Actos inconvenientes o degradantes. Así como un mismo cuerpo parece tener diferente peso, según son perfectas e imperfectas las balanzas en que lo pesamos, de la propia manera las mismas personas parecen bellísimas a uno, menos bellas a otro y casi deformes

  • Imagen Protocolo

    Los criados. Examinemos ahora las relaciones que una mujer distinguida necesita tener con sus criados. El asunto no es de poca importancia. " A tal amo, tal criado ", se dice vulgarmente, y con ello se indica que el buen ejemplo influye sobre los sirvientes.

  • Imagen Protocolo

    Jacobito. - Papá, ¿a que adivino con qué piensa V. entretenernos esta tarde? Luisita. - ¿ Con qué, Jacobito? Jacobito. - A mí me parece que, después de Dios, deben seguir nuestros padres, y de esto es de lo que nos hablará V. hoy. El Padre. - Tienes razón.

  • Imagen Protocolo

    La buena crianza. La mejor definición que yo he oído de la buena crianza, es la suma de mucho discernimiento, algo de buena índole, y un poco de consideración a los demás para granjear igual condescendencia de ellos. La buena crianza es la única cosa

  • Imagen Protocolo

    El hombre exaltado. Hay demasiadas personas que no se pagan sino de exterioridades . El honor, el puesto, las riquezas son el único móvil de su corazón; son como el norte que les sirve de guía para conducirse en la sociedad. No rinden sus obsequios sino

  • El origen de las reuniones y conversaciones. Reuniones en los castillos feudales

    El origen de las reuniones y conversaciones Aquella urbanidad En una reunión de personas, que se estimen y amen, crece el sentimiento de la fuerza que se necesita en medio de las vicisitudes sociales, porque conociendo cada una las disposiciones comunes

  • Imagen Protocolo

    La cortesía de unas naciones a otras. La recíproca urbanidad entre las naciones es una virtud artificial que la filosofía ha procurado extender y contra la cual se reacciona la natural barbarie del hombre. En donde el comercio no hizo sentir la necesidad