Urbanidad y política para con los hombres
Dar a los niños una idea del arreglo, que deben seguir en en sus acciones, para hacerse amar de sus mayores, iguales e inferiores

foto base MabelAmber - Pixabay
Reglas de urbanidad para relacionarnos con nuestros semejantes
Aquella urbanidad
El caso de la vida civil nos precisa a todos con una obligación estrecha a granjearnos la estimación de nuestros semejantes, para sostener con ellos las leyes de un amistoso comercio y de una amable sociedad.
El libro de los oficios, que nos vinculan políticamente, debe ser la lección de nuestro estudio, si queremos disfrutar aquella dulce unión y admirable armonía, que hacen a los hombres sociables y racionales.
Unión, paz, armonía admirable fundan casi enteramente la felicidad temporal.
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Como el fin de nuestros deseos en este tratado no sea otro, que el dar a los Niños una idea del arreglo, que deben seguir en sus acciones, para hacerse amar de sus mayores, iguales e inferiores, proporcionándose, en algún modo, por este camino, una estable fortuna, pendiente las más veces del amable trato y agrado de las acciones, les daremos un breve resumen de las reglas, que han de observar, para caracterizarse con el título ilustre de "urbanos y políticos".
La familia es la primera fuente de educación de los niños. Educan en valores con el ejemplo y los buenos consejos.
El maestro proporciona la primera formación que los niños reciben para cultivar el entendimiento y hacerlos útiles a sí mismo y apreciados en la sociedad.
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La urbanidad en los saludos, los encuentros. Ceder el paso ante una puerta.
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El amigo puede solicitar del poderoso, aunque sea con instancia y empeño, un empleo o una gracia para el amigo.
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Su mayor lucimiento libra en los lances de la venganza: no se los quita, sino que se los mejora, convirtiéndola, cuando más vencedora, en una impensada generosidad.

