Logo Protocolo y Etiqueta

Urbanidad de las cosas que se deben hacer antes de comer. I.

La cortesía exige que, poco antes de comer y tomar las comidas, se laven las manos.

 

Reglas de cortesía y urbanidad cristiana para uso de las escuela cristianas.
Imagen Protocolo y Etiqueta
Imagen Protocolo y Etiqueta protocolo.org

Urbanidad de las cosas que se deben hacer antes de comer: lavarse las manos, la bendición de la mesa y el modo de sentarse a la mesa.

La cortesía exige que, poco antes de comer y tomar las comidas, se laven las manos, se bendigan los alimentos y sentarse a la mesa. También indica las formas de realizar bien tales acciones.

Aunque, como dice Nuestro Señor en el Evangelio, el comer sin haberse lavado las manos no sea cosa que mancha al hombre, con todo, es decoroso no comer nunca sin haberlo hecho. Incluso, es práctica que siempre ha estado en uso. Y si Nuestro Señor la censuró en los judíos, no fue sino porque se aferraban a ella tan escrupulosamente que creían cometer una falta importante si no se lavaban las manos antes de comer, y porque incluso se las lavaban varias veces, temiendo estar manchados si tocaban algunos alimentos con las manos sucias, por poco que fuera; y en cambio, no creían mancharse con los numerosos pecados que cometían. Así, pues, Jesucristo no censuró esta práctica, sino sólo condenó el exceso.

El orden que debe seguirse para lavarse las manos es hacerlo según el rango que se tiene en la familia; o si se come en compañía, según el rango que existe entre los convidados.

Con todo, la costumbre más habitual, cuando se está con personas poco más o menos iguales, es tener cierta deferencia unos para con otros antes de lavarse las manos, sin hacer grandes ceremonias para ello; y lavárselas casi todos juntos.

Si entre los presentes hubiere una o varias personas de mayor rango, en modo alguno hay que acercarse al lavabo para lavarse las manos hasta que ellas se las hayan lavado. Con todo, si una persona superior nos toma la mano y nos pide que nos lavemos con ella, sería falta de urbanidad el resistirse.

Cuando uno se lava las manos debe inclinarse, aunque sea un poco, para no manchar los vestidos, y cuidar de que el agua no salpique a nadie.

Es descortés hacer mucho ruido con las manos, frotándolas con fuerza, particularmente cuando uno se las lava en compañía de otros.

Si ocurriese que se tuvieran las manos muy sucias, sería conveniente tener la precaución de lavárselas en particular en algún otro sitio, antes de lavarlas en compañía de los otros.

Si la persona que ofrece el agua merece cierta honra, se le debe hacer algún signo de cortesía al presentar las manos para recibir el agua. Y tampoco hay que dejar de hacer alguna señal después de recibir el agua, para indicar que ya se ha vertido lo suficiente.

Cuando no hay nadie para tomar la toalla, la urbanidad requiere que se tome en cuanto uno se haya lavado las manos; y antes de secárselas, es educado ofrecerla a los que se han lavado las manos antes que nosotros o con nosotros, y adelantarse a ello.

No debe consentirse que la toalla permanezca en las manos de una persona de calidad más elevada, o incluso que sea superior; antes bien, hay que sostenerla por un extremo hasta que dicha persona haya terminado de usarla.

Al secarse las manos hay que procurar no molestar a nadie, y no mojar tanto la toalla que los otros no puedan encontrar ya en ella un espacio que esté seco para secarse las suyas. Por eso la urbanidad requiere no secarse las manos más que en un solo lugar de la toalla o paño de manos que se utiliza para este fin.

 

contentG Stats

¡Ayúdenos a mejorar!

¿Le ha parecido útil o interesante el artículo?

  • Nada
  • Poco
  • Algo
  • Bastante
  • Mucho

Nota

  • 13547

    Aviso Los artículos "históricos" se publican a modo de referencia

    Pueden contener conceptos y comportamientos anacrónicos con respecto a la sociedad actual. Protocolo.org no comparte necesariamente este contenido, que se publica, únicamente, a título informativo

Su opinión es importante.

Participe y aporte su visión sobre este artículo, o ayude a otros usuarios con su conocimiento.

Contenido Relacionado

  • Imagen Protocolo

    Las personas impertinentes. Hay ciertas personas que gustan de lucir en las conversaciones , hablando todo ellas solas, y queriendo que a solas ellas les presten la atención. Pero estas personas que precisamente son las que debían ir bien provistas de

  • Imagen Protocolo

    Los excesos en el comer y en el beber durante los pasados siglos. La sensualidad no nace pasión ya formada como la venganza, la ambición y el amor, sino que se va convirtiendo en tal con el auxilio del hábito y a falta de otras más fuertes. Por esto vemos

  • Imagen Protocolo

    Los chistes. El discurso o la ocurrencia que de improviso y contra la apariencia cambia el vituperio en alabanza, el mal en bien, el temor en esperanza, el desprecio en estimación o quizás al contrario, se llama chiste . Se divide en dos especies. La

  • Imagen Protocolo

    Oratoria. La oratoria o arte de hablar bien es útil en todas las situaciones de la vida, y absolutamente necesaria en muchas, como que el hombre no puede distinguirse sino por ella en el foro, en el púlpito y en las academias; hasta en la conversación

  • Imagen Protocolo

    La vulgaridad en el lenguaje es una señal característica de mala educación y de acompañarse con gente ordinaria. Expresiones proverbiales y dichos comunes son las flores de la retórica usadas por un hombre vulgar. Tiene además una palabra favorita, que

  • Imagen Protocolo

    Formalidades a utilizar en las cartas familiares. Por cartas familiares, según el sentido común, debe entenderse toda correspondencia que no sea relativa únicamente a cosas del real servicio; sino es que se verse en asuntos particulares ya pertenecientes

  • Imagen Protocolo

    Deberes para con nuestros semejantes. " La urbanidad es la expresión de la imitación de las virtudes sociales; éstas, son las que nos hacen ser útiles y agradables a aquellos con quienes tenemos que vivir. Un hombre que, las poseyese todas, tendría necesariamente

  • Aula de una vieja escuela de Londres. Bible School.

    Urbanidad y preceptos morales Aquella urbanidad El hombre, antes que todo, debe ser bueno, y cumplir, por lo tanto, todos sus deberes. De este precepto general se deducen, entre otros que pudiéramos exponer, los siguientes particulares. Padres e hijos