Comunicarse con mascarilla: utilizar más gestos y potenciarlos con la voz (con vídeo)
Las expresiones positivas, como pueden ser la alegría, la sonrisa, se expresan en el tercio inferior de nuestra cara. Incluso, podemos decir, en la mitad inferior del rostro

protocolo.org - foto base FP Pro
Las mascarillas: una barrera que dificulta la comunicación entre las personas
Las mascarillas (cubrebocas - tapabocas) han llegado a nuestras vidas para quedarse. Ese trozo de tela que se coloca sobre la nariz y la boca y que se sujeta con una goma o cinta en la cabeza, sirve para evitar contagios de enfermedades, entre otros usos. Pero las mascarillas son una barrera para nuestra forma de comunicarnos.
La mascarilla la hemos incoporado a nuestro vestuario diario, como un complemento más. Un complemento necesario que salva muchas vidas. Las hay con todo tipo de formas, diseños, colores, texturas... Las usamos de coderas, barbilleras, tapabocas... e incluso de limpiagafas. La mascarilla ya forma parte de nuestra cotidianidad.
La mascarilla perjudica de forma notable la expresión facial
Las expresiones positivas, como pueden ser la alegría, la sonrisa, se expresan en el tercio inferior de nuestra cara. Incluso, podemos decir, en la mitad inferior del rostro. Justo, la zona que oculta la mascarilla. Por esta razón cuando sonreímos o expresamos un gesto de alegría, éste es mucho más difícil de percibir por el interlocutor. Aunque, se puede sonreír con los ojos, no es fácil 'detectarlo' cuando tenemos la parte inferior de la cara cubierta por una mascarilla.
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Pero la mascarilla, no solamente oculta información relevante, también modifica la voz.
Las mascarilla modifica la voz y la calidad de la comunicación
Paolo Roseano, profesor de fonología, nos explica que la mascarilla afecta a las dos partes que se están comunicando: a la persona que habla y a la que escucha. A la que habla, porque hablar con una mascarilla puesta es como hablar detrás de una pequeña pared. Si quiero que la otra persona me escuche tengo que hablar más fuerte. Cuanto más fuerte hablamos más estamos forzando nuestro aparato fonador. Y ese esfuerzo suele pasar factura al final del día. Sobre todo, cuando trabajamos en una profesión en la que tenemos hablar mucho a lo largo del día como los profesores, dependientes, médicos, etcétera.
Derl otro lado, apenas nos damos cuenta que cuando estamos escuchando a otra persona, estamos, a la vez, leyendo sus labios. Si no podemos leer sus labios, nos cuesta mucho más entender lo que nos está diciendo. Estamos acostumbrados a leer los labios, aunque sea de una forma inconsciente.
'Sincronización de sentimientos'
La sonrisa es un gesto de apaciguamiento, de empatía y de 'buen rollo' como dice Estrella Montolio. Cuando una persona sonríe, instintivamente nuestro cerebro y nuestras neuronas espejo suelen replicar ese gesto. Esto hace que la comunicación sea más tranquila, relajada y empática. Como hemos comentado, cuando utilizamos una mascarilla a la otra persona le cuesta mucho más percibir que estamos sonriendo y esa 'conexión' de sonrisas se hace mucho más difícil de establecer.
Desde que hemos incorporado la mascarilla a nuestro 'vestuario habitual' se ha generalizado la percepción de que tenemos menos expresiones positivas. Tenemos la impresión que nos hemos vuelto más asépticos en cuanto a emociones y expresiones positivas se refiere.
Curiosamente, muchas de las expresiones negativas, como el enfado, la ira, etcétera, se suelen reflejar en la parte superior del rostro. Justamente, la parte de nuestra cara que no cubre la mascarilla. Por esta razón, las emociones más negativas son más visibles que las positivas, lo que ayuda a crear esa percepción generalizada de 'tristeza' y de falta de emociones positivas.
El estupendo programa divulgativo de RTVE "Para todos la 2" nos ofrece este espacio en el que se habla sobre la influencia del uso de la mascarilla en la comunicación y en las relaciones que tenemos las personas con los demás. Participan en este programa:
Estrella Montolio, catedrática de Lengua de la Universidad de Barcelona.
Paolo Roseano, profesor de fonología.
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