Los aplausos en los espectáculos ¿Cómo y cuánto tiempo aplaudir?
Un espectáculo en directo suele ser, en la mayoría de los casos, merecedor del agradecimiento del público, que lo expresa mediante los aplausos y aclamaciones

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Aplausos y vítores en los espectáculos, proyecciones y representaciones
Podemos demostrar cierto entusiasmo pero con educación ¿damos voces, gritamos, silbamos...?
Los aplausos son una muestra de admiración o aprobación que se 'regalan' a una persona o a la obra de algún autor. Se chocan repetidamente las manos para aplaudir.
Se puede demostrar la satisfacción de haber disfrutado con una representación, proyección o concierto aplaudiendo. Pero no es necesario, para nada, gritar, saltar en nuestro asiento, silbar o expresiones excesivas.
No es muy correcto, salvo que sea una costumbre local o cultural, el ofrecer algo más que unos aplausos durante un tiempo determinado. El tiempo es mayor o menor, según el grado de satisfacción. No es necesario gritar, como poseídos por un demonio, o cualquier otro tipo de aspaviento que se salga de lo prudente. Podemos expresar nuestra satisfacción de una forma más moderada sin poner en peligro nuestra reputación y el oído de nuestros vecinos de asiento.
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No es más entusiasta el que más grita o el que hace los gestos más bruscos, e incluso, groseros. Podemos vitorear y pedir un bis, pero de una forma educada y con cierta prudente.
El tiempo que debe durar un aplauso no está sujeto a ninguna norma o regla escrita. Lo más habitual es aplaudir un minuto, más o menos. Pero pueden darse circunstancias excepcionales que pueden llevar a que los aplausos se prolonguen durante varios minutos. Sobre todo en conciertos, representaciones de ópera y de teatro, cuando la interpretación del artista ha sido magnífica.
Los aplausos pueden ser, además de una muestra de satisfacción, una forma de pedir un bis. Es decir, que se interprete de nuevo una pieza, que se haga un trocito de otra, etcétera.
Si hay que saber diferenciar el entorno y la situación. Los aplausos en espectáculos deportivos, suele ser más efusivos y apasionados que en otro tipo de espectáculos culturales.
No hay aplauso pero tampoco enfados expresados 'violentamente'
Si queremos expresar nuestro descontento, debemos hacerlo de forma educada. No aplaudimos, si no nos ha gustado, pero tampoco vamos a decir improperios o a hacer gestos groseros o soeces. Los silbidos, si es posible, también los debemos evitar. Es posible que a otras personas les haya gustado y no tenemos que molestarlas con nuestro descontento.
Por último, en nuestra mano está no volver a ver a ese artista. Incluso, podemos expresar una queja de forma escrita a la organización, al propio artista, o a su compañía o representante.
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