Logo Protocolo y Etiqueta

Urbanidad al levantarse

Las tareas que debe hacer el niño bien educado al levantarse de la cama

 

Urbanidad para el uso de los alumnos. 1848.

Cómo levantarse de la cama al despertar
Urbanidad levantarse de la cama. Cómo levantarse de la cama al despertar

Cómo levantarse de la cama al despertar

Aquella urbanidad

Deben los niños observar la regla de no descubrirse totalmente cuando se les despierta por los ayos o pajes.

Es preciso acostumbrarse desde la niñez a tener decoro, y sería muy impropio y, hasta poco sano, destaparse todo el cuerpo y saltar desnudo de la cama.

Un niño bien educado se sienta en la cama cuando es llamado, saluda al que entra a despertarle, contesta con buen modo al darle los buenos días.

Después, calzándose, y vistiéndose sucesivamente, pasa a lavarse la cara y las manos; completa después su abrigo, se peina.

Una vez aseado y arreglado, sale del cuarto saluda al ayo y a los compañeros, expresando su satisfacción porque han pasado una feliz noche, o su sentimiento si a alguno hubiere ocurrido lo contrario.

Antes de salir de su cuarto, debe cuidar de no dejar revuelta la cama, porque esto prueba desaseo; poco cuesta dejar bien puesto el cobertor; y la costumbre de hacer esta diligencia, colocando cada cosa en su lugar, es útilísima cuando, llegando a mayor edad, se conocen sus ventajas.

 

 

contentG Stats

¡Ayúdenos a mejorar!

¿Le ha parecido útil o interesante el artículo?

  • Nada
  • Poco
  • Algo
  • Bastante
  • Mucho

Nota

  • 17501

    Aviso Los artículos "históricos" se publican a modo de referencia

    Pueden contener conceptos y comportamientos anacrónicos con respecto a la sociedad actual. Protocolo.org no comparte necesariamente este contenido, que se publica, únicamente, a título informativo

Su opinión es importante.

Participe y aporte su visión sobre este artículo, o ayude a otros usuarios con su conocimiento.

Contenido Relacionado

  • Un bautismo es una fiesta para el padre, la madre, los abuelos y los niños. Ceremonia de bautismo

    El bautismo. La fiesta familiar Aquella urbanidad Un bautismo es una fiesta para el padre, la madre, los abuelos y los niños que gustan de la bulla, la algazara y los dulces; pero es una contribución para el padrino. Mas si habéis aceptado el padrinazgo

  • Imagen Protocolo

    Cuestiones sobre la urbanidad. ¿Qué circunspección requieren las palabras? ¿Se permitirá Vd. echar en cara a otra persona una falta o flaqueza? ¿Qué conducta hemos de observar para con las gentes groseras que nos hagan objeto de sus chanzas? Si alguien

  • Imagen Protocolo

    Vanidad. Vive siempre alerta contra la vanidad, que es el defecto más general de la inexperta juventud , pero más cuidadosamente contra aquel género de vanidad que caracteriza a uno de mentecato; pues el carácter con que llega el hombre a verse una vez

  • Imagen Protocolo

    El Padre. - Las relaciones que existen entre los dos sexos hacen que haya alguna diferencia en el modo de conducirse el uno con el otro. Los hombres deben tener un respeto más distinguido, una complacencia más atenta para las mujeres que para las personas

  • Imagen Protocolo

    La cortedad. La cortedad es la prueba más infalible de la falta de trato civil , y así vemos que el joven, la doncella o el hombre sin trato, cuando se presentan a algún sujeto de suposición, si éste les pregunta algo, se abochornan, tartamudean, no dan

  • Imagen Protocolo

    Cuando se pierde, la educación exige pagar siempre antes de que se lo reclamen; pues es señal de espíritu generoso y de persona bien nacida pagar lo que debe en el juego, sin denotar ningún pesar. Nunca hay que comenzar a jugar con una persona de rango

  • Imagen Protocolo

    161. Conocer los defectos dulces. El hombre más perfecto no se escapa de algunos, y se casa o se amanceba con ellos. Haylos en el ingenio, y mayores en el mayor, o se advierten más. No porque no los conozca el mismo sujeto, sino porque los ama. Dos males

  • Imagen Protocolo

    De la crítica. ¿Qué dice Vd. del libro de Hermodoro? Que es malo, responde Antimio; que es tan malo que ni siquiera merece que el mundo hable de él. ¿Pero, le ha leído usted? No, responde Antimio. ¿Por qué en lugar de este no absoluto no dice que Fulvia