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Reglas de cortesía y buenos modales para las niñas. VI.

Reglas sencillas de cortesía, de buenos modales y de instrucción para las niñas.

 

Reglas sencillas de cortesía, de buenos modales y de instrucción para las niñas.
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Reglas de cortesía y buenos modales para las niñas.

66. ¿Cómo huirá de la murmuración?

Huya como de un áspid de muerte de la murmuración, vicio más común en las mujeres. Tenga por máxima no decir de otra ausente lo que no diría en su presencia, y esté segura que no faltará. El chisme, la maledicencia, la difamación... ¡Oh! tan feos vicios ni aun se nombren entre las niñas.

67. ¿No aun la de las faltas ligeras?

Faltas hay ligeras o comunes que parecen permitirse para dar pábulo a las conversaciones. La fina cortesanía las excluye también; pero en caso de haberse escapado alguna vez por inadvertencia o por la maligna propensión de hablar de otros, procúrese a lo menos compensar la crítica con el elogio de oirás prendas o calidades, que casi nunca faltan en las personas, por defectuosas que sean.

68. ¿Cómo se portará en los juegos?

En los juegos sea franca y moderada, bien que jovial y festiva. No se abandone exclusivamente a una alegría loca y estrepitosa con gritos y carcajadas. Tal destemplanza es indicio de poco seso, o cuando menos de falta de educación.

69. ¿Dará expansión al placer?

Hay momentos de placer en que debe la niña participar del júbilo general, y en que le es lícito dar un inocente desahogo a su espíritu, bien sea con sus amigas, o en el seno de la. familia. El contento y la algazara son una natural expansión del ánimo en ciertos accidentes de la vida, y en esto nada hay de reprensible cuando no pasa los límites de la moderación.

70. ¿Ha de mostrarse insensible a todo?

Este espíritu de insensibilidad que se infunde a veces a las niñas para que no se admiren de nada, a más de apagar su entusiasmo por lo grande y por lo bello, las vuelve frías e indiferentes a todo, y les priva de muchos goces naturales e inocentes.

71. ¿Huirá de la tristeza?

Huya la niña de la tristeza como de su enemigo; la virtud, la inocencia, la modestia misma es siempre festiva y jovial. La melancolía, sin un poderoso motivo, no cuadra bien a sus años.

72. ¿Qué hará en lances de aflicción y de luto?

Solo en lances de aflicción y de luto, cuando hay que lamentar alguna desgracia propia o ajena, debe la niña reprimir toda muestra de alegría o risa intempestiva, aun cuando no se sienta afectada del infortunio que motiva la general aflicción. Si no se siente impresionada por los golpes de la desgracia ajena, lo cual probaría en ella bastante insensibilidad, respete a lo menos en los otros el llanto del infortunio. La demostración del regocijo es el más amargo escarnio del dolor.

73. ¿Sienta bien a las niñas el carácter burlón?

Es muy feo en una niña ese carácter burlón que se place en remedar los defectos de los otros, que pasa por una gracia, y excita a veces el aplauso de personas ligeras e inconsideradas. La burla y la sátira son armas muy manejadas en los círculos del gran mundo. Con todo, nunca somos justos en burlarnos de los demás, pues nadie carece de defectos, y exigimos de los demás un disimulo que nosotros les negamos. Esta defectuosa propensión es muy común en las niñas, y no se les corrige por ella como se debiera.

74. ¿Qué hay que decir sobre la limpieza y el aseo?

La limpieza y el aseo es necesario a todos, pero en especial a las mujeres, y a ello debe inclinárselas desde la niñez. Si su falta es en los niños repugnante, en las niñas es imperdonable. No escasee el lavarse la cara y las manos dos o tres veces al día, y muestre en la limpieza y compostura del vestido la de su interior.

75. ¿Puede pecarse por extremo opuesto?

Mas tampoco sea excesivamente cuidadosa de la ropa, ni de a los flecos y adornos un valor que no tienen. Arréglese en esta parte al gusto y a la posibilidad de sus padres, no haciéndoseles en demasía dispendiosa; procure en sus trajes la compostura y la decencia ante todo, sin esquivar la gracia y el gusto así en el vestido como en el peinado y atavíos.

76. ¿Cómo debe contestarse?

No se contriste ni enoje si otras van mejor o más ricamente que ella; conténtese con lo que a su clase corresponda; en su mano tiene el aventajarlas en gracia y amabilidad.

 

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