Quantcast

 

Logo Protocolo y Etiqueta

Modales que revelan la buena o mala educación

Los gestos y acciones que hacemos a diario nos revelan, en gran medida, la educación recibida

 

Código de urbanidad para el uso de las escuelas de la República. 1874

Los modales de cada individuo en público. Paseo por el parque
Comportamiento duario. Los modales de cada individuo en público. Paseo por el parque

Por sus acciones les conoceréis. Las acciones cotidianas

Aquella urbanidad

Como en los modales de cada individuo, su conversación, porte y demás actos, se revela la buena o mala educación, que ha recibido, debemos esforzarnos en ser urbanos con todas las personas, de todos modos y en todas circunstancias.

Comportamientos que debemos evitar

Abstengámonos, pues, de ejecutar delante de ninguna persona cualquier acto que signifique inercia, desaliño o falta de limpieza; como estirarse, bostezar, roerse las uñas, restregarse la nariz o las orejas, rascarse la cabeza o cualquiera otra parte del cuerpo, eructar, extender las piernas estando sentados, reclinar la cabeza en el respaldo de la silla, etc., etc.

Menos aún debemos ejecutar aquellos actos que, por naturales que nos parezcan, causen asco a los demás; como esgarrar, sonarse la nariz, o mirar el pañuelo después de haberlo hecho, limpiarse la excrecencia de los ojos y la suciedad de las uñas o los dientes, tocarse el interior de la boca o las orejas, y aun escupir debemos evitar. Cuando por suma necesidad nos viéremos en la precisión de ejecutar alguno de estos actos, lo haremos con prontitud y sin ruido, procurando no dejar suciedad a la vista de los demás.

Al toser o estornudar, tendremos la precaución de cubrirnos con el pañuelo, la boca o la nariz para no salpicar a alguna persona.

No debemos hacer visajes, gestos ni contorsiones.

No debemos tampoco poner el brazo en el respaldo de la silla de otra persona, ni el pié en ios barrotes de ella.

No debemos dirigir la palabra a otra persona, teniendo el puro o cigarro en la boca.

Evitaremos restregar en el suelo ninguna cosa cuyo estridente rechinido cause escalofríos, contracciones nerviosas o sensaciones desagradables. Debemos entender lo mismo de cualquier otro ruido, sonido, etc.

También debemos evitar todo juego de manos brusco, propio solamente de la gente vulgar; como darse manotadas, patadas, golpes, empellones, arrojarse piedras, tierra o cualquiera otra cosa que pueda ensuciar la ropa.

Mas aún, debemos abstenernos de cometer la grosera e inurbana acción de dar a oler a alguna persona, cualquiera cosa fétida o picante, untarle grasas o cosas asquerosas, y mancharle sus vestidos intencionalmente.

El acto de desnudarse, y sobre todo, descalzarse en presencia de otra persona, es enteramente incivil, y nunca debemos ejecutarlo.

Evitaremos, siempre que nos sea posible, tutearnos con ninguna persona, a menos que fuere de nuestra íntima familia, o con aquellas personas con quienes desde la niñez, hemos usado este tratamiento.

No debemos dejarnos llevar de los ímpetus de la cólera ni las impresiones fuertes; ni reír a carcajadas, hacer algazara, exclamaciones estrepitosas, gritar descompasadamente ni asombrarnos de todo, pues son defectos que solo se ven en personas de mala educación.

Abstengámonos de hacer ostentación de nuestro mérito, talento, prestigio, nacimiento, riqueza o comodidades, y de ninguna otra cosa que indique orgullo o vanidad.

Ménos aún debemos hacer alarde de nuestros vicios, defectos, faltas o caprichos, porque esto solo está reservado a la gente inmoral y libertina.

No debemos vituperar los vicios y faltas de toda persona, pues sería mostrarse intolerante con los demás, y el rigor solo debemos usarlo con nosotros mismos.

Jamás revelaremos las faltas de otras personas, remedaremos sus defectos corporales ni atacaremos su amor propio.

Tampoco debemos publicar los servicios que hemos hecho a otra persona, ni nos creamos autorizados para reprochárselos por motivo de infidelidad o ingratitud.

El secreto que se nos hubiere confiado debemos guardarlo escrupulosamente, tanto para corresponder a la confianza que han hecho de nosotros, como para no comprometer el honor o reputación de la persona que confió en nuestra discreción.

No debemos mirar a las señoras con descaro, atrevimiento ni detención, ni con fijeza a las personas a quienes la naturaleza hizo imperfectas, ni a las que por su pobreza o malas circunstancias usaren un traje humilde.

No debemos fijar la vista en lo que otra persona lee o escribe, ni acercarnos tanto a ella que pueda percibir nuestro aliento.

Nunca debemos excusarnos de la persona que nos busca, principalmente si hemos contraído con ella compromisos que debemos llenar o satisfacer.

Cuidemos de retener los nombres de las personas con quienes hubiéremos sido presentados, pues la flaqueza de memoria lastima a todo individuo a quien se le dirige la palabra titubeando o ignorando su nombre, cuando debiéramos saberlo.

No debemos permitirnos la libertad de dar consejo a otra persona, cuando no lo solicite, a menos que nos autorice una estrecha amistad e íntima confianza.

Manifestemos siempre, dificultad en creer todo hecho malo o acción indigna de las personas que conocemos, y cuando no pudiéremos dudar de ello, excusémoslas con aquellas razones que atenúen su falta, poniendo de manifiesto sus virtudes y cualidades.

No debemos rehusarnos a contribuir con lo que nos permitan nuestras circunstancias a un proyecto de beneficencia, mejora material, solemnidad pública, y todo aquello que fuere en provecho de algunas personas, o satisfactorio para nosotros y los demás.

Por último: tengamos siempre presente, para normar nuestra conducta, en lo que concierne a este capítulo, que todo hecho, palabra, acto o postura que manifieste inmoralidad, indignidad o falta de limpieza o de pudor, hace reforjar dolorosamente el mérito y reputación de la persona que lo ejecuta, y basta, muchas veces, para calificar la educación y sentimientos del individuo.

 

contentG Stats

¡Ayúdenos a mejorar!

¿Le ha parecido útil o interesante el artículo?

  • Nada
  • Poco
  • Algo
  • Bastante
  • Mucho
A 67 personas le ha parecido
Valoración 4.1
con una puntuación de 4.1 sobre 5

Nota

  • 20089

    Aviso Los artículos "históricos" se publican a modo de referencia

    Pueden contener conceptos y comportamientos anacrónicos con respecto a la sociedad actual. Protocolo.org no comparte necesariamente este contenido, que se publica, únicamente, a título informativo

Su opinión es importante.

Participe y aporte su visión sobre este artículo, o ayude a otros usuarios con su conocimiento.

Contenido Relacionado

  • Imagen Protocolo

    Reglas para escribir los memoriales. Entre las cartas misivas el escrito más respetuoso es el memorial , conocido también bajo el nombre de solicitud o instancia; y cuando se hace algún tanto dilatado, porque sea preciso, para exponer razones que persuadan,

  • Imagen Protocolo

    Sobrescrito o dirección. El sobrescrito contiene el nombre de la persona a quien se escribe , su morada y aun su profesión. Si se escribe a un pueblo grande, se designa la calle y el número de la casa. Si la carta va a un lugar poco conocido , o que no

  • Imagen Protocolo

    Cuestiones sobre la urbanidad. Cuando por la calle encontremos a un sujeto conocido, ¿de qué modo le saludaremos? Siempre que Vd. vaya en compañía de una persona superior, ¿qué practicará? ¿Cuál es el sitio de mayor consideración cuando se va caminando

  • Buenos modales en la mesa: cómo hacer un buen servicio de mesa

    Buenos modales en la mesa: cómo hacer un buen servicio de mesa Aquella urbanidad En la mesa debe dirigirse la mayor atención en servir a las señoras antes que los hombres; entre aquellas corresponde la preferencia a las de mayor edad, y siempre es debida

  • Mesa preparada para celebrar una fiesta.

    Comportamiento sentados a la mesa Aquella urbanidad 1. En la mesa no debemos ser los primeros en sentarnos, en desdoblar la servilleta ni en poner las manos en los platos , y hemos de aguardar a que las personas superiores nos den ejemplo. 2. La silla

  • Imagen Protocolo

    Del estilo epistolar. Una carta no es otra cosa que una conversación escrita , y debe emplearse en ella un estilo fácil, natural y sencillo. Sin embargo, como el que escribe tiene más tiempo para reflexionar, conviene que las ideas expresadas estén ajustadas

  • Imagen Protocolo

    La urbanidad del cabello. No hay nadie que no deba tener como norma y práctica peinarse todos los días, y nunca hay que presentarse delante de cualquiera que sea con los pelos revueltos y sucios; y sobre todo hay que tener cuidado de que no haya en ellos

  • Pareja de paseo

    Reglas de urbanidad para relacionarnos con nuestros semejantes Aquella urbanidad El caso de la vida civil nos precisa a todos con una obligación estrecha a granjearnos la estimación de nuestros semejantes , para sostener con ellos las leyes de un amistoso