Cómo escribir con una pluma estilográfica
La escritura de cartas a mano, está casi extinguida. El correo electrónico, los mensajes sms, los whatsapps, etcétera, han hecho desaparecer, prácticamente, esta modalidad de escritura

Unspalsh Imágen Generada por IA
El modo correcto de tomar la pluma
Aquella urbanidad
Este es un asunto entre los que muchos autores no se ponen de acuerdo. Unos pretender que se tome la pluma estilográfica con tres dedos del modo que ellos prescriben, sin cuya circunstancia, dicen, es imposible aprender con perfección el nobilísimo arte de escribir. Los escritores partidarios de utilizar tres dedos para tomar la pluma estilográfica son entre otros Palomares y Ximénez.
Otros quieren que se tome con solo dos dedos, como Madariaga, Curión o el famoso Vanden Velde, que al parecer pretenden sea de un modo extravagante, como se observa que tienen los de la mano que presenta dibujada en su arte.
Si a unas y otras autoridades añadimos lo que la misma experiencia nos dicta, no sabremos a cual de las dos opiniones deberemos estar. Los que siguen la primera tienen en su abono el mayor número de hechos y dictámenes, y los que opinan por la segunda los tienen, aunque no tantos, de mucho peso y autoridad.
Te puede interesar: Cómo escribir una carta de forma sencilla
El Padre Santiago Delgado, cuya diestra pluma es bien conocida, la toma con dos dedos, y yo, que no sé si mis obras son de algún merito, la tomo del mismo modo que enseña Vanden Velde. Si fuera del caso, no tendría inconveniente en nombrar otros muchos que han seguido este sistema con buen suceso. Sin embargo, para prueba de que no es cierto lo que juzgan la mayor parte de nuestros autores acerca del modo de tomar la pluma estilográfica, y que no solo tomándola con los dos dedos se puede manejar y escribir tan bien como con tres, sino aún de cualquiera otra suerte que el hombre se acostumbre, no hay más que reparar en el modo que tenía de escribir el famoso Don Juan Manual García de Moya, natural de Valladolid y maestro que fue en esta Corte a fines del siglo pasado, pues asegura el maestro Polanco, que faltándole los dedos segundo y tercero de la mano derecha por habérselos llevado una pistola, siendo joven, el tiempo de dispararla, y teniendo que tomar la pluma estilográfica con solo el pólice, anular y auricular de la mano (1º, 4º y 5º), escribía con tal primor toda casta de letras, que fue llamado por eso en su tiempo el "Príncipe del arte de escribir".
Si los votos se pesan y no se cuentan, y las pruebas son de tanto mayor valor y aprecio cuanto más disten de la vulgaridad y preocupación de los hombres, la que acabo de referir debería ser suficiente para aquitar los clamores de la aquellos que obran más bien por costumbre que por razón y examen. Yo nunca diré que el modo de tomar la pluma estilográfica con tres dedos no sea el mejor; pero siempre sostendré, que aunque se falte a ello no se quebrantará ningún canon caligráfico, ni se dejará de aprender con perfección el nobilísimo arte de escribir, como vánamente se presumen muchos rígidos censores.

Unspalsh Imágen Generada por IA
Modos para sujetar la pluma estilográfica de forma apropiada
Lo principal a que hay que atender, es el buen asiento y piso de la pluma, y a que en el sujeto haya aquella natural disposición, sin la cual, aunque la tomara con cien dedos cuanto más de tres, siempre sería muy limitada y grosera la ejecución en el arte de escribir. Los dicho basta para comprender acerca de esto mi modo de pensar. Propondré los modos con que regularmente se toma la pluma estilográfica, y cada uno elegirá el que más le guste.
El más bien admitido y generalmente usado de los a que se pueden reducir, consiste en tomar la pluma estilográfica con los primeros dedos de la mano derecha, de suerte que descanse sobre el tercero, quedando suavemente asegurada entre los tres, que descansarán sobre el cuarto o anular, y éste sobre el auricular o pequeño, cuya primera coyuntura, como centro sobre que se mueven los tres, debe sentar sobre el papel. El brazo quedará libre hasta el codo, y éste descansará suavemente sobre la mesa, sacándole un poco de ella si se quisiere; lo que importa, es que caiga naturalmente del hombro sin opresión ni violencia alguna. También conviene que al escribir no se voltee la pluma entre los dedos, ni menos se oprima contra el papel, porque además de cansar la mano se gastan inmediatamente los puntos, y no salen los gruesos y delgados de las letras con la debida limpieza y proporción.
Te puede interesar: Estimados Señores... y otras fórmulas de cortesía para la correspondencia
El segundo modo de tomar la pluma estilográfica, y también conocido como a la Madariaga, el más liberal, consiste en tomarla con los dos primeros dedos de la mano derecha en lugar de los tres, y así como en este caso descansa sobre el tercero, que descasnse y esté asegurada en aquél por el segundo llamado índice. En lo demas, a excepción de recogerse más hacia el centro o caja de la mano, el tercero y cuarto dedo, apenas hay que variar y añadir a lo dicho.
Por lo que respecta al cuerpo, debe estar derecho y sin tocar el pecho a la mesa, porque suele impedir la libre respiración, se encoge demasiado el brazo y no se usa él con libertad. Tampoco se bajará la cabeza, y el brazo izquierdo se colocará del mism modo que el derecho, o algo más adentro de la mesa si sequiere, descansando el cuerpo sobre él, y poniendo el primer dedo debajo, y los dos siguiente encima de la esquina inferior izquierda del papel para poderle sujetar, y subir y bajar como convenga, atendiendo siempre a que no esté frente del pecho la línea horizontal que forma el pliego en su extremo inferior, sino la referida eaquina o ángulo izquierdo de él.

977500 Imágen Generada por IA
El asiento debe estar de modo que la parte inferior del pecho venga al igual de la tabla de la mesa, sobre la cual convendrá tener un pupitre, porque su inclinación impide se baje mucho el que escribe, y en algún modo le hace permanecer con postura más natural y agradable. Las piernas no deben estar colgando, sino descansandoe en el suelo, y la izquierda sobre algún travesaño o tabal que haya por bajo de la mesa, pues de este modo se inclina el cuerpo un poco hacia la derecha, da al brazo de esta mano más libertas, y no trabaja tanto ni está tan incomodado el que escribe.
Te puede interesar: Cómo escribir de forma correcta una carta comercial
Téngase buena luz, y recíbase, si es posible, por el lado izquierdo que es la mejor. Muchos añaden a esta útil prevenciín la de que sea del norte, porque parece es más segura. El cartapacio y el atril (o pupitre) serán al arbitrio de cada uno, pero siempre de los más proporcionados al que escribe, y de modo que no le incomoden en vez de aliviarle. A los niños no se les debe privar, porque lo sean, de estas comodiades cuando buenamente se les puedan proporcionar. Tampoco precisar a que tomen la pluma estilográfica dos o tres dedos, como se quiere que los hagan los adultos, porque la pequeñez de la caja de su mano no se lo permite, y el acomodar, indistintamente, esta regla a todos los vivientes, sería lo mismo que pretender curar todos sus males con un solo remedio.
-
17051

Aviso Los artículos "históricos" se publican a modo de referencia
Pueden contener conceptos y comportamientos anacrónicos con respecto a la sociedad actual. Protocolo.org no comparte necesariamente este contenido, que se publica, únicamente, a título informativo
Su opinión es importante.
Participe y aporte su visión sobre este artículo, o ayude a otros usuarios con su conocimiento.
-
El niño mirará siempre con horror tod acción o palabra, que de a entender desobediencia, desprecio, burla o poca atención a sus padres.
-
La ridiculez de las modas, bien puede recordarse el uso de llevar una calceta o una pierna de un color y la otra de color distinto.
-
En estos actos, a los que por deberes políticos, asisten personas de pueblos humildes, que sólo están acostumbradas a comer en la modesta mesa de su hogar...
-
La urbanidad puede abarcar muchas parcelas de nuestra vida. Aquí dejamos alguna de las preguntas relativas a las niñas y la urbanidad
-
Habilidad de ordenar de un modo agradable nuestras acciones y palabras en todo lugar, tiempo y relativas a toda clase de personas
-
Reglas sencillas de cortesía, de buenos modales y de instrucción para las niñas.
-
Cumplir con el compromiso social de expresar las condolencas por el fallecimiento de un amigo o familiar.
-
Con los hombres habemos de tratar, como con hombres y no como con Angeles; y así es necesario, que nuestra conducta con ellos sea proporcionada a nuestro estado común.
-
Las personas de una misma familia que se encuentran desacordadas no pueden jamás recibir dignamente a una visita. La paz doméstica es fundamental tanto para la convivencia cordial como para las relaciones sociales de la familia
-
Las señoras no se levantan ni para recibir ni para despedir a los caballeros; pero sí cuando entren o salgan otras señoras.
-
Es muy difícil fijar el punto de economía; pero entre los dos vicios, el de la frugalidad, puede corregirse, y el de la prodigalidad, suele no tener ya remedio.
-
Las oportunas explicaciones disipan aquellos sinsabores o malas inteligencias que entre vecinos suelen degenerar en discordias.



