Quantcast

 

Logo Protocolo y Etiqueta

Las visitas. Urbanidad en el medio rural. Parte primera.

Las visitas suelen hacerse entre el almuerzo y la comida (la comida de mediodía hoy se llama almuerzo), de tres a siete de la tarde, depende de la época del año.

 

Reglas de Urbanidad para la Juventud Rural.
Imagen Protocolo y Etiqueta
Imagen Protocolo y Etiqueta protocolo.org

Las visitas.

La visita en los pueblos es frecuentísima; las distancias son cortas, y el asunto más insignificante cae bajo el radio de acción de cualquier vecino. La vida de unos está tan ligada a la de los otros, que pasan pocos días sin que haya necesidad de comunicarse.

Prescindiendo de la vida ordinaria, ¿cuándo se debe visitar?

1º. Siempre que un amigo sea víctima de una desgracia, le halague la fortuna o un suceso próspero, se le hará la visita de pésame o felicitación.

2º. Si invitan a una boda, a comer, a una fiesta, etc., etc., se acepte o no, debe hacerse una visita dentro de la semana.

3º. Cuando se va a un pueblo, se visita a las personas con quienes se ha de relacionar, amigos y parientes muy llegados.

4º. Si somos visitados, hemos de corresponder lo más pronto posible.

Algunos aprovechan cualquier negocio para hacer la visita, "matan dos pájaros de un tiro". No está bien; la visita es una entrevista para cumplir un deber de cortesía, no para hacer negocios.

Además de estas visitas, las hay de amistad y de familia; éstas no están sujetas a regla. La vecindad, la intimidad, etc., darán la pauta.

Las visitas suelen hacerse entre el almuerzo y la comida (la comida de mediodía hoy se llama almuerzo), de tres a siete de la tarde, depende de la época del año; en los pueblos, lo mismo se hace por la mañana que por la tarde, si bien predomina la tarde del domingo y días festivos.

¿Cómo debemos portarnos en visita?

Al llegar al domicilio de la persona visitada, se toca el timbre o llamador; con suavidad; si no contesta, se toca un poquito más fuerte; si después de llamar no respondiese, por debajo de la puerta se introduce la tarjeta, doblada un poquito en la parte superior de la derecha.

"La tarjeta de visita se dobla para indicar que se ha estado en persona en ese domicilio"

El doblar así la tarjeta, significa que hemos estado en persona. Recibió uno la tarjeta doblada, y desconociendo su significado, mandó la suya de igual modo, sirviendo de risa. Si nos mandan pasar y es sirvienta, se la saluda, descubriéndose ligeramente. Después de saludar a la sirvienta, se descubre y pregunta: ¿Está visible el señor Marqués, Gobernador, etc.? Si nos contesta afirmativamente, pasaremos adonde nos indique.

Si no se nos conoce, preguntará a quien ha de anunciar, y contestaremos: al señor ..... , dando el nombre o título por el cual nos conozcan. En casa estaremos siempre descubiertos, aun estando ausente el dueño.

En el vestíbulo dejaremos el paraguas; suele haber un tubo cerca de la percha, destinado a meter el paraguas. El bastón, unos le dejan en la percha y otros lo llevan consigo. El sombrero se lleva en la mano, hoy se deja en la percha. El sombrero en la mano es señal de respeto. Los sacerdotes deben tenerlo en la mano.

Al mandar pasar, abrirán la puerta, invitándonos a pasar los primeros, aceptando sin decir nada, a no ser que sea la señora de la casa, en cuyo caso no aceptaremos la invitación; es costumbre pasen antes las señoras aun en su propia casa.

Si entramos en una sala donde haya varias personas se saludará con tranquilidad a la señora de la casa, al señor, a los hijos, a los conocidos, y en conjunto, a los demás. Si la señora o señor de la casa nos presentase alguna persona distinguida o algún familiar, tendremos presente las reglas que dimos en el saludo.

Tan pronto como hagan algún movimiento para proporcionar asiento, le tornaremos nosotros mismos. Si nos invitan a sentarnos, no se dirá: "no se moleste", "voy a marchar Iuego", etcétera, sino daremos las gracias y nos sentaremos. Si ofrecen sillón o lugar preferente, le ocuparemos también sin excusa; hoy es muy corriente entre el vulgo no aceptar puestos distinguidos, haciéndose de rogar; no está bien tal proceder. Para sentarnos, esperaremos lo hagan los dueños de la casa.

Tendremos en la mano el sombrero y el bastón; si nos invitan a dejarlo, levantémonos, dejándolo en la percha, siempre que algún sirviente no salga al paso para hacerlo.

Sentados, dará principio la conversación con sencillez; si llega nuevo visitante, se levantan los hombres.

 

contentG Stats

¡Ayúdenos a mejorar!

¿Le ha parecido útil o interesante el artículo?

  • Nada
  • Poco
  • Algo
  • Bastante
  • Mucho

Nota

  • 7979

    Aviso Los artículos "históricos" se publican a modo de referencia

    Pueden contener conceptos y comportamientos anacrónicos con respecto a la sociedad actual. Protocolo.org no comparte necesariamente este contenido, que se publica, únicamente, a título informativo

Su opinión es importante.

Participe y aporte su visión sobre este artículo, o ayude a otros usuarios con su conocimiento.

Contenido Relacionado

  • Imagen Protocolo

    Las habitaciones de la casa. El primer grado de riqueza de una sala consiste en estar colgada de tercippelo o labrado, tener espejos que cubran sus paredes de arriba a bajo, un magnífico cielo raso pintado, lujosos divanes de seda, pavimento de caoba,

  • Imagen Protocolo

    Procuremos conservar nuestra salud , como una joya preciosa, que una vez perdida jamás puede recobrarse. ¡Qué remordimientos, qué vergüenza para esos jóvenes decrépitos que ostentan la nieve del invierno en la verde primavera! ¡Enfermos y achacosos se

  • Imagen Protocolo

    Las comidas. Poner la mesa. Los manteles son finísimos y bordados , y las servilletas se pliegan todas de la misma manera, en formas de fantasía, pero de modo que dejen ver la cifra. Sobre la servilleta se coloca una tarjeta, en la cual estará escrito

  • Imagen Protocolo

    151. Pensar anticipado: hoy para mañana, y aun para muchos días. La mayor providencia es tener horas de ella; para prevenidos no hay acasos, ni para apercibidos aprietos. No se ha de aguardar el discurrir para el ahogo, y ha de ir de antemano; prevenga

  • Aula de una vieja escuela de Londres. Bible School.

    Urbanidad y preceptos morales Aquella urbanidad El hombre, antes que todo, debe ser bueno, y cumplir, por lo tanto, todos sus deberes. De este precepto general se deducen, entre otros que pudiéramos exponer, los siguientes particulares. Padres e hijos

  • Imagen Protocolo

    Carta a Don Joaquín Escarjo. Mi más apreciable amigo: Los antiguos tenían la costumbre de dedicar sus obras a aquellos amigos a cuyas instancias debían sus diversos ensayos: yo, siguiendo su ejemplo, dedico a V. la presente obrita intitulada: "Lecciones

  • Imagen Protocolo

    Urbanidad de la obligación que la cortesía impone de hacer visitas, y de las disposiciones que hay que tener en ellas. Si se vive en el mundo, no puede uno dispensarse de hacer visitas de vez en cuando , o de recibirlas. Es obligación que la cortesía

  • Imagen Protocolo

    Del decoro particular del bello sexo. El decoro ha dictado para el bello sexo leyes más severas que para los hombres . Éstos disfrutan de algunas excepciones de las reglas generales; pero no hay excepción alguna para las mujeres. Los hombres pueden llevar