Quantcast

 

Logo Protocolo y Etiqueta

Deberes entre sacerdotes y seglares. Entre magistrados y particulares. Entre superiores e inferiores.

Deberes respectivos entre sacerdotes y seglares. Entre magistrados y particulares. Entre superiores e inferiores.

 

Novísimo Manual de Urbanidad y Buenas Maneras para uso de la juventud de ambos sexo.
Imagen Protocolo y Etiqueta
Imagen Protocolo y Etiqueta protocolo.org

De los deberes respectivos.

Entre sacerdotes y seglares.

Son tan puras y tan eminentemente sociales las sublimes doctrinas del Evangelio, que el sacerdote, revestido del alto carácter de practicarlas y enseñarlas, debe por precisión portarse con dignidad y decoro, de modo que sus modales, palabras y acciones, sean tan cultas y delicadas, que jamás puedan ofender al pudor ni a la modestia.

El tribunal de la penitencia es el sitio en donde el sacerdote necesita desplegar todo su talento, toda su finura y tolerancia. Su lenguaje será siempre dulce, consolador y caritativo, atrayendo las almas al camino de la virtud por medio de la persuasión y la ternura, sin emplear jamás la acritud ni la dureza.

Los sacerdotes son los médicos de las almas, y es indispensable que se hallen siempre prontos a acudir en auxilio de los que sufren, sin que se lo impida ni el desatender a sus comodidades propias, ni el no conformarse con los usos establecidos. Su constante guía ha de ser su conciencia y el exaltado amor a sus hermanos, y siguiéndolo con firmeza, honrarán su sublime ministerio.

Los seglares deben considerarle como a un superior y a un padre, y tratarle con consideración y respeto.

Entre magistrados y particulares.

La ley y la conciencia son el único norte del magistrado; pero su severo ministerio ha de ser templado por la caridad, las atenciones sociales y la dulzura.

Aun el desgraciado que ha cometido crímenes espantosos tiene derecho a su consideración, pues jamás le es permitido faltar a los deberes que la humanidad le impone, ni tratar con despego y altanería a los que recurren a su protección.

Los particulares por su parte deben tratar con respeto a los que son representantes de la ley, y no injuriarlos ni resentirse si la justicia los despoja de los bienes a los cuales se creían acreedores.

Entre superiores e inferiores.

Los superiores jamás han de abusar de la favorable situación en que los coloca la suerte, para deprimir a los desgraciados que tal vez reunen mil circunstancias para ser acreedores a los beneficios de la fortuna que a ellos les sonríe.

Cuanto más alta sea la categoría del superior, más amable, deferente y considerado se mostrará con sus inferiores, y lejos de portarse como un déspota tirano, procederá siempre como un bienhechor y como un padre.

El inferior por su parte cuidará de no pasar nunca la línea que le ha marcado la suerte o los merecimientos entre él y el superior, y sean cualesquiera las prendas de que se crea adornado, nunca olvidará su propia categoría, ni la del que tiene derecho de mandarle.
No propasarse nunca es el mejor medio de conservar su lugar y guardar su propio decoro.

Pero no confundamos nunca el respeto con el servilismo y la adulación.

El que hace la corte al poder, se rebaja y se envilece, y jamás será imitado por el hombre digno y bien educado.

 

contentG Stats

¡Ayúdenos a mejorar!

¿Le ha parecido útil o interesante el artículo?

  • Nada
  • Poco
  • Algo
  • Bastante
  • Mucho

Nota

  • 10844

    Aviso Los artículos "históricos" se publican a modo de referencia

    Pueden contener conceptos y comportamientos anacrónicos con respecto a la sociedad actual. Protocolo.org no comparte necesariamente este contenido, que se publica, únicamente, a título informativo

Su opinión es importante.

Participe y aporte su visión sobre este artículo, o ayude a otros usuarios con su conocimiento.

Contenido Relacionado

  • Imagen Protocolo

    Del vestido. Tiempo ha habido en que las clases de la sociedad se distinguían por el vestido ; pero como este tiempo ha pasado, ya no tanto distinguen a los individuos los trajes, como la instrucción, la educación, el ingenio y los talentos acompañados

  • Imagen Protocolo

    Urbanidad de la espada, la vara, el bastón y la cachava. Es muy descortés y totalmente contrario a las normas de una educación bien regulada que un burgués lleve espada, a menos que esté de viaje o en el campo. Sin embargo, un niño puede llevarla, si

  • Imagen Protocolo

    De las cenas. En otros tiempos se cenaba; pero como ahora se empieza a comer a las seis , y la mesa lleva a lo menos dos horas, ha pasado ya esta costumbre que no dejaba de tener sus encantos. Desembarazados ya de todos los negocios, como de todos los

  • Imagen Protocolo

    De los deberes respectivos. Entre nacionales y extranjeros. El que se encuentra en un país extraño, lejos de su casa y su familia, es acreedor a que los hombres civilizados se ocupen de servirle y procuren hacerle más tolerable su aislamiento. Es una

  • Imagen Protocolo

    El trato de los inferiores con los superiores. Para tratar con los inferiores, y aun con los iguales, como se debe, es necesario no hacer ni decir cosa que cause disgusto, pena o enfado. Al encontrarse el niño con cualquiera persona de respeto, se descubrirá

  • Imagen Protocolo

    De la avaricia. En el mismo hecho de recomendar la generosidad, está visto que hemos vituperado el defecto opuesto a ella, que es la avaricia. Es verdad que este vicio no es tan común como en otro tiempo. En el día todos quieren gozar, y se cree que el

  • Imagen Protocolo

    Las visitas. Las visitas durarán unos veinte minutos, aproximadamente ; es falta imperdonable mirar el reloj. Si ruegan, esperemos un poquito; estaremos otros cinco minutos. Las visitas deben ser muy breves, si cuando nos reciben están en disposición

  • Imagen Protocolo

    Los mentirosos y la urbanidad. El don de la palabra se ha concedido privativamente al hombre , nobilísimo por su clase, superior a las de todos los animales, y sumamente elevado por el espíritu indivisible, inmaterial e inmortal que le anima. Entre todos