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Buenas Maneras en el Arte de la Geometría de Euclídes. El Manuscrito Regius

Líneas recogidas del Manuscrito Regius en el que nos relata de forma breve todo un manual de buenas maneras

Se lee en 4 minutos.

Libro viejo. Manual de buenas maneras según el Manuscrito Regius
Manuscrito Regius. Libro viejo. Manual de buenas maneras según el Manuscrito Regius

Manual de buenas maneras según el Manuscrito Regius

Aquella urbanidad

La práctica de las buenas maneras a lo largo de la historia se recoge en miles de documentos, libros y otros manuscritos, lo que nos da una noción de la importancia tan grande que las mismas han tenido y, a pesar de las olvidadas formas actuales, de la importancia que tienen en todos los momentos de la historia, pasada y presente. Reflejamos aquí unas líneas recogidas del Manuscrito Regius (traducción del Taller de Blasco Ibañez) en el que nos relata de forma breve todo un manual de buenas maneras.

'Manual de buenas' maneras: consejos prácticos

Quiero además enseñarte,
y a tus compañeros, oid esto,
cuando ante un señor te presentes,
en una casa, en el bosque o en la mesa,
la capucha o el gorro debes quitarte,
antes de estar frente a él;
dos o tres veces, sin duda,
ante el señor debes inclinarte;
doblarás también la rodilla,
y tendrás así salvo tu honor.

No te pongas el gorro o la capucha
hasta que te dé permiso.
Todo el tiempo que hables con él
el mentón alto con franqueza y amabilidad mantén;
así, como el libro te enseña,
mírale a la cara con gentileza.

Tus pies y manos ten tranquilos,
sin rascarte, ni tropezar, sé hábil;
evita también escupir y sonarte la nariz,
espera a estar solo para ello,
y si quieres ser sabio y discreto,
gran necesidad tienes de gobernarte.

Cuando entres en la sala,
entre personas bien nacidas, buenos y corteses,
no presumas de nada,
ni de nacimiento, ni de tu saber,
ni te sientes ni te apoyes,
es el signo de una buena y apropiada educación.

No te dejes llevar en tu conducta,
en verdad la buena educación salvará la situación.
Padre y madre, sean quienes sean,
digno es el hijo que actúa dignamente,
en la sala, en la cámara, donde te encuentres;
las buenas maneras hacen al hombre.

Presta atención al rango de tu prójimo,
para dirigirle la reverencia que conviene;
evita saludar a todos a la vez,
excepto si les conoces.

Cuando a la mesa sentado estés,
come con gracia y decoro;
vigila que tus manos estén limpias,
y que tu cuchillo sea cortante y afilado,
y no cortes más pan para la vianda
que aquel que puedas comer;
si así actúas junto a un hombre de rango superior,
bien entonces harás.

Déjale que se sirva primero la comida,
antes de tocarla tú.
No cojas el mejor trozo,
aunque él te lo indique;
mantén las manos limpias y decentes,
para no tener que usar la servilleta;
no la uses para sonarte las narices,
ni te limpies los dientes en la mesa;
ni mojes mucho los labios en la copa,
aunque tengas mucha sed;
esto te haría lagrimear,
lo cual no es demasiado cortés.

Mira de no tener la boca llena
cuando vayas a hablar o a beber;
si ves que alguien bebe
escuchando tus palabras,
interrumpe pronto tu historia,
para que beba el vino o la cerveza.
vigila además de no ofender a nadie,
por achispado que esté;
y de ninguno murmures
si quieres salvar tu honor;
pues lanzar tales palabras
en molesta situación te pondrían.

Retén tu mano en el puño
para evitar decir: "si lo hubiera sabido",
en un salón entre bellas damas,
ata tu lengua y sé todo ojos;
no rompas en carcajadas,
ni armes jaleo como un bellaco.
No bromees si no es con tus semejantes,
y no cuentes a todos lo que has oído;
ni te vanaglories de tus actos,
en broma o por interés;
con bellos discursos puedes realizar tus deseos,
pero también los puedes echar a perder.

Cuando te encuentres a un hombre de valor,
no debes llevar gorro o capuchón;
en la iglesia, el mercado o el pórtico,
salúdale según su rango.
Si andas con alguien de un rango
superior al tuyo,
ves por detrás de él,
pues esto es de buena educación y sin falta;

Cuando él hable, estate tranquilo,
cuando acabe, di lo que quieras,
en tus palabras sé discreto,
y a lo que diga presta atención;
pero no interrumpas su historia,
aunque sea debida al vino, o a la cerveza.
Que Cristo entonces, por su gracia celestial,
os conceda el espíritu y el tiempo,
para comprender y leer este libro,
a fin de obtener en recompensa el cielo. 

 

Nota
  • 3441

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