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Cortesía a golpe de papel y lápiz.

Cuestiones tan básicas como saber dar un buen apretón de manos o observar las normas de higiene personal pueden parecer evidentes, pero no siempre están al orden del día

 

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Rueiro enseña en un curso para niños las claves básicas de los buenos modales.

Cuestiones tan básicas como saber dar un buen apretón de manos o observar las normas de higiene personal pueden parecer evidentes, pero no siempre están al orden del día. Son de esas cosas que los niños aprenden en casa desde pequeños y que, sin embargo, no siempre calan como deberían.

Por ese motivo, la asociación Rueiro inició ayer un curso teórico-práctico en el que los buenos modales son los protagonistas. Dirigido a niños de entre 10 y 16 años, este seminario pretende servir de apoyo, sobre todo, a los padres que no logran que sus enseñanzas se apliquen.

"Los padres se desesperan", reconocía ayer Javier Milán, subdirector de esta entidad, quien aseguraba minutos antes de que comenzase el curso que la clave está en la imagen que aportan los ponentes. "Son profesionales jóvenes de diferentes ámbitos, como médicos o brokers", señala. "Les convencen", añade con la experiencia de un curso similar realizado hace dos años.

Un total de 20 niños y jóvenes participaron ayer en la primera sesión, en la que se abordaron las presentaciones, la higiene y el comportamiento en lugares públicos como en el bus o en el cine. Milán admite que la iniciativa cala mejor entre los adultos que entre sus hijos. "Los padres están ilusionadísimos, los socios lo pedían a gritos", comenta.

La clave, asegura, está en hacer ver a los niños que, con actuaciones muy simples, "cosas muy normales, nada de protocolo", "pueden hacer la vida más sencilla a los demás". Tan cotidianas como el vestir, una de las cuestiones que se tratarán en la sesión de hoy, en la que la parte práctica llegará con las posturas.

Pero para Javier Milán la "asignatura" más divertida es la del comportamiento en la mesa. "Se les enseña a pelar una naranja con tenedor, pero de forma práctica", explica. "La sesión del comedor es la más divertida", apuntilla, aunque también destaca otras cuestiones como el uso del teléfono móvil, del pañuelo o del dinero.

"Yo creo que este curso es muy útil", señala antes de recordar la implicación de los padres, que incluso tienen una sesión destinada a ellos, en la que se analizan cuestiones como las drogas.

 

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