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La gran seductora del Eliseo.

Es la nueva imagen de Francia, una seductora nata que acapara todas las miradas.

 

Revista Tiempo.
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Su estilo ahora más recatado no consigue dejar de eclipsar incluso al propio Sarkozy, lo que crea algún que otro problema de protocolo.

Es la nueva imagen de Francia, una seductora nata que acapara todas las miradas. El interés que despierta Carla Bruni se está convirtiendo en un fenómeno sociológico, una popularidad que según los últimos sondeos supera ya a la de su marido y presidente de la República Francesa, Nicolas Sarkozy. El efecto Bruni llega a España y la expectación está servida.

A partir del momento en que la ex modelo pise con sus sempiternas bailarinas suelo español estará bajo los focos, nadie quiere perdérsela. Desde su primera visita oficial, al Reino Unido -luciendo un abrigo de lana gris con cinturón de talle, un pequeño sombrero y guantes a juego, como mandan los cánones de la corte británica, todo de la colección de Galliano para la casa Dior- , vieron en ella la versión europea de Jackie Kennedy e incluso una nueva Lady Di.

Su última aparición en la cumbre de la OTAN la ha consagrado definitivamente como modelo de primera dama. "Hasta ahora no ha cometido ningún error, controla su imagen como la profesional de las pasarelas que fue y compagina perfectamente su rol de cantante y esposa. Ha sabido separar el show business y el Estado", dice de ella el publicista Jacques Séguela, que fue quien se la presentó al jefe del Estado galo. Además traslada una imagen más moderna de mujer activa e independiente que, por ejemplo, Cherie Blair o Bernadette Chirac. "Ella sigue siendo artista y el presidente procura que mantenga su oficio", dicen en el Eliseo. Aunque para algunos su nuevo papel le ha restado naturalidad y cercanía. "Es una persona muy chic, elegante y correcta vistiendo. Al estar en el punto de mira y ser la primera dama de Francia debe tener cuidado con ciertas cosas, pero esa tendencia tan minimalista y tan austera, incluso monjil, que está luciendo en los actos oficiales le está restando frescura", opina la experta en moda y estilismo Paz Herrera. Cuando Carla se muestra en todo su esplendor es en las cenas de gala, donde suele lucir vestidos ceñidos, normalmente de Dior. En ellas se permite presumir de su cuerpo de modelo y medidas perfectas (90-65-89). Como cuando causó sensación con el vestido morado con un hombro al aire que lució en su primera cena de gala en el Eliseo o el granate palabra de honor que lució en su visita al Reino Unido. Un estilo que contrasta con el look que muestra en privado, donde elige ropa muy desenfadada y viste de manera muy informal.

Le encantan los vaqueros, que le quedan como un guante, camisetas, jerséis de pico y mocasines. En cuanto a las tonalidades, utiliza una gama de colores muy básicos, blanco, negro, grises, azules y, como color más vanguardista, el morado, que ha creado tendencia. En cuanto a los diseñadores, Bruni tiene depositada su total confianza en Dior y en su creativo John Galliano, aunque también viste Chanel, Yves Saint Laurent o Gaultier, todos modistos franceses. Ahora que está en el punto de mira nadie mejor que ella para ser la embajadora de la moda francesa en el mundo. Algunos nuevos diseñadores creen que podría hacer algún guiño también a otros modistos más vanguardistas o menos conocidos y añadir un poco de diseño a su armario, ya que al tener una imagen moderna se lo podría permitir.

Bajar centímetros.

En calzado prácticamente no sale de las bailarinas, que lleva casi como una ofrenda a su amor en un intento por nivelar los ocho centímetros que los separan, desde el 1,68 de Sarkozy al 1,76 de Carlita, como él la llama cariñosamente. Se puede observar que cuando salen de un avión ella va siempre uno o dos peldaños por delante para que él salga más alto en las fotos. Los estilistas opinan que no es correcto utilizar este calzado para todo tipo de actividades, ya que se considera prácticamente de sport: "Tendría que añadir un poco de tacón sobre todo en algunos actos oficiales, aunque sobresaliera en altura por encima de su marido. Creo que a él no debería preocuparle tanto el tema de la altura. Hay un montón de hombres famosos, actores o empresarios que van con mujeres más altas y no se considera por ello que queden en segundo plano", dice Paz Herrera. Por su parte, el presidente galo intenta compensar su falta de altura con alzas de tres centímetros en el interior de sus zapatos.

Limar modales.

Frente a la elegante Carla, el estilo Sarkozy resulta un tanto tosco, los franceses lo han llamado jocosamente bling, bling, de brillo y pomposidad. Ella intenta cambiarlo por otro más elegante y austero. Le ha hecho sustituir el enorme Rolex de oro de su muñeca por un más discreto Patek Philippe y desterrar las gafas Ray- Ban de aviador y su camiseta de la policía de Nueva York. Unos pequeños retoques en su estilo, aunque por ahora no ha conseguido limar sus modales, como lo demuestra la imagen de Sarkozy tocándole el trasero mientras saludaban a los Obama en su reciente visita a la cumbre de la OTAN y que ha dado la vuelta al mundo. La ex modelo deslumbra por donde pasa, y algunos analistas opinan que su protagonismo en determinados viajes oficiales llega a ser excesivo y pone en apuros el protocolo.

Un protagonismo que ella intenta evitar pero que la prensa no deja pasar por alto, pendiente de todos y cada uno de sus movimientos. Carlos Fuente, director de la Escuela Internacional de Protocolo, defiende a la ex modelo: "Desde el punto de vista institucional está jugando un papel exquisito dentro de los actos protocolarios en cuanto a las cuestiones que tiene responsabilidad de atender como consorte de un jefe de Estado y la imagen que trasmite de país.

Un papel que para una primera dama resulta muy difícil y más estudiando su procedencia y la presión mediática que tiene. En cuanto a la forma de vestir y de actuar, está tendiendo a la frialdad y creo que lo que busca con ello es precisamente tener una menor notoriedad, algo que estando con una persona tan sumamente mediática como Sarkozy es difícil. Entre los dos hacen una combinación explosiva".

 

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