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Del traje en general II. Manual de Carreño

Toda visita de etiqueta y toda reunión de invitación exige siempre un traje enteramente serio

 

Manual de Buenas Costumbres y Modales. 1852

Toda visita de etiqueta y toda reunión de invitación exige siempre un traje enteramente serio
El vestuario en la vida social. Toda visita de etiqueta y toda reunión de invitación exige siempre un traje enteramente serio

El vestuario en la vida social

Manual de Buenas Costumbres y Modales. Urbanidad y Buenas Maneras

Aquella urbanidad

   22. El vestido que se lleve al templo debe ser severamente honesto y tan sencillo cuanto lo permita la dignidad personal y el respeto debido a la sociedad; no debiendo jamás estar impregnado de aguas o esencias cuya fragancia llegue a percibirse por los demás concurrentes. Las señoras en quienes son tan propios y naturales los afeites y adornos, deben omitir al dirigirse al templo todos aquellos que en alguna manera desdigan de la santidad del lugar, y de la humildad y recogimiento que ha de manifestarse siempre ante la Majestad Divina.

   23. Toda visita de etiqueta y toda reunión de invitación exige siempre un traje enteramente serio. En las reuniones de mesa muy pequeñas y de mucha confianza, puede relajarse un tanto la severidad de esta regla; bien que nunca hasta traspasar los límites de la propiedad y el decoro, y teniendo siempre presentes los principios de etiqueta contenidos en esta obra.

   24. La seriedad del traje en las señoras depende de circunstancias que no tienen un carácter bien definido, uniforme y constante, y que no pueden por lo tanto servir para establecer bajo este respecto ninguna regla fija.

   25. El traje debe ser todo él negro para hacer visitas de duelo y de pésame, y para concurrir a las reuniones de duelo, a los entierros, y a todo acto religioso que se celebra en conmemoración de un difunto. Aún cuando el traje negro es el más recomendable en los hombres, se tolera sin embargo que éstos concurran a los entierros con trajes de colores oscuros, pero la corbata en todo caso será negra. Las damas, si son parientes, asisten de luto riguroso. Las demás invitadas, con traje de calle negro. (Nota del editor).

   26. Para las visitas de negocios y de sociedad, damas y caballeros llevan hoy trajes de calle. Si la visita es de etiqueta y de noche, los hombres usan el smoking o el frac. (Nota del editor).

   27. Es muy elegante y decente, en todas ocasiones, el uso de los guantes.

   28. Es una vulgaridad el excusarse con una persona por haber de darle la mano encontrándose ésta cubierta con el guante; y todavía lo es más el hacerla esperar para despojarlo previamente de él. No sólo no hay motivo para una ni otra cosa, sino que es más propio y más aseado el dar la mano con el guante puesto.

   29. El traje de luto es un signo con que se expresa el dolor que se experimenta por la pérdida de un deudo, y al mismo tiempo un homenaje de consideración que se tributa a su memoria; y como es tan indispensable que en materias como ésta exista siempre una manera de proceder uniforme y constante, la sociedad ha sancionado las reglas siguientes:

    29.1. El luto se divide en luto riguroso y medio luto; el primero consiste en un traje enteramente negro, y el segundo en un traje en que se mezcla el color negro con el blanco o con cualquier color oscuro.

    29.2. Por los padres, abuelos, hijos y nietos, el luto dura seis meses; por un tío o un sobrino, un mes, y por cualquiera otro deudo, dos semanas.

    29.3. Estos períodos en que se ha de llevar el luto se dividen en dos épocas de igual duración, en la primera de las cuales se usa el luto riguroso, y en la segunda el medio luto.

   30. El período de luto y medio luto varía según las costumbres de cada país. A ninguno le está prohibido llevar luto, en cualquier caso, por más tiempo de aquel en que deba llevarle según el párrafo anterior.

   31. El viudo o la viuda, que estando todavía de luto, contrae matrimonio, abandona el luto desde el momento de la ceremonia nupcial.

   32. Las personas que están de luto, deben omitir en sus vestidos todo aquello que pueda comunicarles algún carácter de lujo. Son enteramente impropios, en estos casos, los vestidos en que se manifiesta haberse puesto un esmero especial, o en que aparecen adornos que no son absolutamente indispensables.

   33. La diversidad en las piezas de que consta el traje, en las telas que para ellas se eligen, y en las formas que les da la moda y el gusto de cada cual, es una prueba evidente de que nuestros vestidos no tienen por único objeto el cubrir el cuerpo de una manera honesta y decente, sino también contribuir a hacer agradable nuestra persona, por medio de una elegante exterioridad. Y como de la manera de llevar el traje depende en mucha parte su lucimiento, pues en un cuerpo cuyos movimientos sean toscos y desairados, las mejores telas, las mejores formas y los más ricos adornos perderán todo su mérito; es indispensable que procuremos adquirir en nuestra persona aquel desembarazo, aquel despejo, aquel donaire que comunica gracia y elegancia aún al traje más serio y más sencillo.

   34. En los grandes conciertos y funciones de ópera llevan las damas que asisten a palcos y plateas, traje de noche escotado, desnudos los brazos, y luciendo joyas. En la luneta, el traje es menos escotado. Los caballeros que concurran a palcos deben usar frac. En la luneta se lleva el frac o el smoking .

   35. A las veladas musicales y artísticas asisten las damas con vestido de cena (medio escote) sin sombrero y con alhajas. Los caballeros visten smoking, zapatos de charol y guantes claros.

   36. Para los bailes de gala y recepciones oficiales de noche llevan las damas vestido escotado, con los brazos y espaldas desnudos, y luciendo abundantes joyas. Capa bordada, abrigo y pieles, según lo exija la estación. Los caballeros, frac con chaleco y guantes blancos, zapatos de charol, sombrero de claqué de seda y mancuernas de perlas. No es muy correcto el traje de smoking en estas ocasiones.

   37. Tratándose de cenas de gran etiqueta, las damas concurren con trajes de noche escotados, con peinados sencillos y sin sombrero, en tanto que los caballeros lo hacen en frac, chaleco blanco, camisa de pechera almidonada con botonadura de oro, platino, o perlas. Los zapatos han de ser de charol y los calcetines negros, de seda.

   38. A los almuerzos concurren los invitados con trajes de visita.

   39. En las partidas campestres (garden party) se presentan las damas con vestidos elegantes de ciudad, y los hombres con trajes de calle, a menos que la fiesta sea bailable, en cuyo caso se lleva chaqué.

   40. Para los tés, llevan las damas trajes de tarde y los hombres trajes de calle. La misma indumentaria que para el té, o para una cena sin mucha indumentaria, usan las damas en los "cocktail party", pero los caballeros concurren con traje oscuro de calle, y aún mejor con smoking.

   41. Sabido es que en las bodas, el traje de la novia ha de ser blanco, acompañándola las damas de honor con vestidos de uniforme corte y color. El novio y demás invitados visten chaqué negro con chaleco del mismo color, pantalón gris a rayas, camisa de pechera dura, corbata gris y zapatos de charol. Los guantes mate, de gris claro y sombrero de copa. Aún en las clases sociales más modestas se impone en esta ceremonia el vestido blanco de la novia y el saco o americana negro en el novio y chambelanes. (Nota del editor).

Ver el manual completo de Antonio Carreño.

 

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