Quantcast

 

Logo Protocolo y Etiqueta

Ser cortés, expresiones naturales.

Se puede ser cortés sin ser falso e importuno; y galante, sin ser adulador.

 

Tratado de urbanidad para uso de las escuelas. 1865.
Imagen Protocolo y Etiqueta
Imagen Protocolo y Etiqueta protocolo.org

Ser cortés, expresiones naturales.

Deben desterrarse del trato social las protestas exageradas, si no falsas, que ciertos entes se permiten a cada paso, tales son por ejemplo: "yo soy, señora, el más rendido servidor de Vd."; "me tendré por el hombre más bienhadado si merezco el alto honor de recibir vuestras órdenes".

Valgámonos de otras frases más naturales y genuinas, v.gr.-por ejemplo-: "sírvase Vd. reconocerme por su servidor"; o "disponga Vd. con franqueza en lo que me reconozca útil", etc. Se puede ser cortés sin ser falso e importuno; y galante, sin ser adulador.

Ni tampoco hemos de incurrir en el extremo contrario de usar palabras que denoten mando o superioridad cuando dirigimos la palabra a personas con quienes carecemos de positiva franqueza, diciendo: "haga Vd. esto"; "dígame Vd. tal cosa"; "venga Vd. mañana"; sino que las sustituiremos por estas otras: "¿Quiere Vd. hacerme el favor de tal cosa?"; "sírvase Vd. decirme tal otra"; "¿tendrá Vd. la bondad de venir mañana"; "dispense Vd. la libertad que me tomo de de incomodarle"; "si no le sirve a Vd. de molestia..."; "¿me haría Vd. el gusto de...", etc.

 

contentG Stats

¡Ayúdenos a mejorar!

¿Le ha parecido útil o interesante el artículo?

  • Nada
  • Poco
  • Algo
  • Bastante
  • Mucho

Nota

  • 16378

    Aviso Los artículos "históricos" se publican a modo de referencia

    Pueden contener conceptos y comportamientos anacrónicos con respecto a la sociedad actual. Protocolo.org no comparte necesariamente este contenido, que se publica, únicamente, a título informativo

Su opinión es importante.

Participe y aporte su visión sobre este artículo, o ayude a otros usuarios con su conocimiento.

Contenido Relacionado

  • Imagen Protocolo

    Del decoro religioso. Existe un Dios Omnipotente Criador del universo. A él somos deudores de nuestra vida, de nuestra conservación, de nuestro bien estar. Él colocó en el espacio esos globos de luz que fecundan nuestras cosechas y guían nuestros pasos

  • Imagen Protocolo

    Cartas consiliarias. No hay cosa más fácil, como ya se ha dicho, que dar consejos, ni más difícil que tomarlos. Todos estamos obligados a dar buen consejo al que lo ha menester, y en especial cuando se nos pide; pero cuando no se piden, ni se apetecen,

  • Imagen Protocolo

    Los deberes en reuniones y conversaciones. La vanidad es más o menos manejable según la índole de las otras cualidades con que se halla mezclada, por lo cual es preciso tener presentes éstas para hallar los medios de lisonjearla, o al menos de no provocar

  • Imagen Protocolo

    De los deberes respectivos. Entre artistas, autores y el público. Si para ser agradables en sociedad necesitamos prescindir de nuestros asuntos personales , ¡con cuánta más razón deberán los artistas y autores refrenar su entusiasmo y guardar las confidencias

  • Imagen Protocolo

    El saludo a los amigos. Con los muy amigos, es corriente estrecharse la mano , y darse unas palmaditas en la espalda; algunos hasta se abrazan. Con los familiares, se guardarán las costumbres de la región; pero en público no pueden seguirse algunas, máxime

  • Paseo por la calle.

    Cortesía al ir por la calle Un hombre debe apartarse de la acera, lleve o no la derecha, para dejar paso a una mujer ; pero ella no debe exigirlo si él buenamente no lo hace. El asiento en el paseo o en el tranvía debe ser siempre ofrecido a las señoras;

  • Las acciones cotidianas. Page 47 of 'Spain and its People

    Por sus acciones les conoceréis. Las acciones cotidianas Aquella urbanidad Como en los modales de cada individuo , su conversación, porte y demás actos, se revela la buena o mala educación, que ha recibido, debemos esforzarnos en ser urbanos con todas

  • Imagen Protocolo

    Del decoro. No basta para la Urbanidad no hacer cosa alguna que pueda incomodar a los demás, así en los objetos de importancia como en los más triviales; es precioso también que ninguna acción particular nos degrade a nuestros propios ojos . La sociedad,