Quantcast

 

Logo Protocolo y Etiqueta

La Cortesía, como valor

La cortesía es el aceite que suaviza los frotamientos inevitables de la máquina social

 

Familia unida y de paseo
Cortesía como valor. Familia unida y de paseo

La Cortesía: símbolo de una necesidad futura

Aquella urbanidad

Las construcciones primitivas encierran una enorme cantidad de materia inútil. Y las máquinas antiguas nos sorprenden por el derroche de trabajo malgastado. Son torpes y ruidosas. El progreso, más que en aumentar la energía total, reside en distribuirla mejor.

Sometidos a idéntica ley, los organismos vivos, al perfeccionarse, se vuelven más delicados, más nerviosos, más hábiles. El hombre verdaderamente fuerte tiene también la maña, que es la sabiduría del músculo, y los pueblos, como los hombres, evolucionan aprendiendo a economizar sus recursos naturales. Poco a poco, a medida que los fines se destacan, se decreta inmoral lo que no sirve, lo que disminuye el empuje total de la raza. Cuando se sabe a dónde se va, se ve y se odia lo que estorba en el camino. Así el esfuerzo de la colectividad, orientado hacia el mismo punto, animado de la misma intención secreta, se sistematiza con la precisión y la armonía de una obra de arte.

La cortesía es el aceite que suaviza los frotamientos inevitables de la máquina social. Traduce energía utilizada. He aquí por qué aparece acompañando a la cultura de las naciones. Llega un momento en que se procura evitar los irritantes y estériles conflictos de la menuda existencia diaria. La exageración se revela lo que es: una debilidad. Entonces se deja definitivamente a los incurables bárbaros dar gritos, asestar puñetazos sobre las mesas y agitarse sin término y sin causa.

La cortesía, nacida de una necesidad presente, se ha ido convirtiendo, como tantas otras costumbres hermanas, en el símbolo de una necesidad futura, y la que representaba ayer medios de ahorrar un impulso fisiológico representado y sentimientos de solidaridad y de amor todavía irrealizables. Al cumplir las reglas mundanas afirmamos constantemente un ideal imposible. Las pasiones, bajo la elegancia y la serenidad de los modales, son más hondas y más despiadadas. Bajo la ornamentación de una cortesía uniforme, la irreductible ferocidad de la especie se hace más trágicamente bella.

Jamás parece tan admirable el valor como cuando está sometido a códigos caballerescos, porque sólo así surge esencialmente humano. Tal elemento estético resplandece en la famosa frase: ¡Messieurs les anglais, tirez les premiers!, y en los duelos cortesanos del gran siglo. Sacada de la vaina suntuosa por una mano enguantada de terciopelo, brilla la espada más poéticamente, al hendir el aire limpio de los jardines de Versalles.

Si delante del enemigo la cortesía es heroica, delante de la mujer es deliciosa, y sublime delante de la muerte. Al caer Metz en las garras de Moltke se encontraron los heridos de Canrobert y de Leboeuf casi sin cloroformo. Los alemanes no quisieron darlo. Cuenta un cirujano francés que los oficiales moribundos rehusaban su parte de anestésico, para ofrecerla a compañeros de armas que hubieran de soportar operaciones más dolorosas. A ese grado la cortesía transfigura la carne y reina sobre la fatalidad.

Vive y vivirá un libro sagrado, el Quijote, que es la epopeya de la cortesía. Las aventuras imaginadas por el mendigo español nos enseñan a no concebir empresa noble que no sea cortés, ni grosería que no sea insignificante. El tipo del ingenioso hidalgo, inaccesible al golpe de maza del destino y a la puñalada de la risa, no encarna el pasado grotesco de la caballería andante, sino el porvenir luminoso que cambiará las palabras embusteras de la cortesía actual en hechos fecundos.

 

 

contentG Stats

¡Ayúdenos a mejorar!

¿Le ha parecido útil o interesante el artículo?

  • Nada
  • Poco
  • Algo
  • Bastante
  • Mucho

Su opinión es importante.

Participe y aporte su visión sobre este artículo, o ayude a otros usuarios con su conocimiento.

Contenido Relacionado

  • Imagen Protocolo

    Los defectos y la buena educación " Todo es bueno cuanto sale de las manos de la naturaleza; todo degenera en las manos del hombre . Obliga a un terreno a que lleve las producciones de otro, y a un árbol a que de los frutos de otro; mezcla y confunde

  • Imagen Protocolo

    La cortesía con los niños. El niño es sumamente sensible y tan activo que representa el movimiento continuo. Un interno prurito le obliga a agitarse, a correr, saltar, dar golpes, echar a perder cuanto llega a sus manos, y encaramarse a todas partes.

  • Imagen Protocolo

    De las maneras. Una noble y elegante exterioridad previene a nuestro favor, y da una idea elevada de nuestro talento y de nuestro carácter a las personas que no han tenido aun tiempo de conocernos. La moderación es la reguladora de los modales exteriores

  • Imagen Protocolo

    Los buenos modales en la mesa. Como el trinchar es una incomodidad, natural parece que el amo se encargue de hacerlo, a menos que se deje para un criado inteligente. El incomodarse con el cocinero o con el repostero o con los criados en presencia de los

  • Sagacidad, perspicacia, penetración o doble vista

    Sagacidad, perspicacia, penetración o doble vista Aquella urbanidad Indudablemente constituye una superioridad el hecho de poseer penetración bastante para distinguir lo que hay de falso y de real en un acto , en una frase o en cualquier manifestación

  • Imagen Protocolo

    Los dientes. Los dientes hermosos son el adorno indispensable de un buen rostro , y son también la señal, y frecuentemente la causa de una buena salud. La digestión, cuya función exacta y regular es indispensablemente necesaria para la salud, depende

  • Imagen Protocolo

    Los excesos en la corrupción de las costumbres en los pasados siglos. Esta corrupción general produjo dos efectos extraordinarios. En Inglaterra se erigieron y duraron más de un siglo sociedades de personas que se favorecían recíprocamente en sus procesos,

  • Imagen Protocolo

    De los deberes respectivos. Entre abogados y clientes. El abogado ha de poseer un fondo inagotable de bondad y tolerancia , para que pueda ser siempre cortés con sus clientes. Estos, al hallarse empeñados en un litigio, se ocupan incesantemente de él