Escritos reservados para algunas otras Secretarías
Hay escritos que son confidenciales y para evitar que los abran los oficiales de la secretaría se hace un indicación en la segunda cubierta

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Los escritos confidenciales. Información reservada
Aquella urbanidad
Veamos algunos ejemplos de escritos confidenciales o con reserva:
Para la Secretaría de Guerra
Secretaría de Guerra
Al Excelentísimo Señor Don Ramón Pérez, Teniente General de los reales ejércitos, inspector general de infantería, etc.
Madrid.
Reservada para S.E.
Para la inspección de caballería
Inspección de caballería
Al Señor Don Diego Ballesteros, Mariscal de Campo de los reales ejércitos, inspector general de caballería y dragones, etc.
Madrid.
Reservada para S.S.
Secretaría de la Presidencia del Consejo de Su Majestad
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Secretaría de la Presidencia del Consejo de S.M.
Al Excelentísimo Señor Duque del Infantado, Presidente del Consejo Real y Supremo de S.M., etc., etc.
Madrid.
Reservada para S.E.
Para la Secretaría del Consejo de Órdenes
Secretaría del Consejo de Órdenes
Al Excelentísimo Señor Duque de San Fernanso y de Quiroga, Consejero de Estado, y Presidente del Consejo Real de las Órdenes, etc.
Madrid.
Para la Secretaría del Consejo de Hacienda
Secretaría del Consejo de Hacienda
Al Excelentísimo Señor Almirante Duque de Veraguas, marqués de la Jamaica, Consejero de Estado, y Presidente del Consejo Real y Supremo de Hacienda, etc.
Madrid.
Para Dignidades eclesiásticas
Dignidades eclesiásticas
Al Serenísimo y Excelentísimo Señor Don Luis María de Borbón, Cardenal de la Santa Iglesia C.A.R.; caballero de la Gran Cruz de Carlos III, Arzobispo de..., etcétera.
Toledo.
Al Excelentísimo e Ilustrísimo Señor Obispo Don Francisco Javier Mier y Campillo, Consejero de Estado, inquisidor general.
Madrid.
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No hay cosa más importante ni más preciosa que la reputación; y así el quitarla a otro es muchas veces mayor delito que ofenderle en su hacienda o en su persona.
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La crítica amarga, acre y mordaz, degenera por lo común en personalidades, y saca enteramente de la esfera a que debe limitarse un hombre de buena sociedad.
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No debes jamás roer ni chupar los huesos, sino partir la carne, y cogerla con el tenedor, siendo mucha indecencia el tocar los alimentos con los dedos
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El comportamiento en la calle debe ser correcto en todo momento, evitando hacer cualquier cosa que pueda molestar a los transeúntes.
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Al hombre que se desvía de la senda, hacia el uno o el otro lado, nos manda la caridad que procuremos ponerle en el camino recto con persuasiones.
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Debemos respetar a nuestros semejantes, y evitar que exista cualquier tipo de enemistad o rencor.
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Dotado de tan recomendables prendas, y tan admirables cualidades, ninguno era más a propósito para dictar un sistema de buena crianza.
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En el día se admite en todas las sociedades con pantalón negro por la tarde; pero este pantalón no ha de llegar sino al tobillo a fin de que se vea la media de seda negra
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Se debe evitar cuidadosamente, tanto como sea posible, poner la mano desnuda sobre las partes del cuerpo que no están ordinariamente descubiertas y, si es necesario tocarlas, es preciso que se haga con precaución
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¡Cuántas veces el más sólido mérito ha sido mal recibido y desechado por falta de gracia, en tanto que un hombre con algunas prendas superficiales, poco saber y menos mérito, introducido por las gracias, ha sido recibido, querido y admirado!
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Expresiones proverbiales y dichos comunes son las flores de la retórica usadas por un hombre vulgar.
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Cuando ven los niños a otro más acariciado, más alabado y más premiado por los maestros y los padres, se consumen de envidia y de rabia.


