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Deberes del niño para consigo mismo

Debo en primer lugar ser muy limpio y aseado, para evitar el asco y el fastidio que produce a todo el mundo un niño asqueroso y sucio

 

Reglas de urbanidad. 1870.

Aula de una escuela con niños escribiendo en la pizarra.
Escuela. Aula de una escuela con niños escribiendo en la pizarra.

Deberes del niño para consigo mismo

Aquella urbanidad

¿Qué deberes te impone la civilidad con respecto a tu persona?

Entre otros muchos, que por moralidad tenemos que guardar, debo en primer lugar ser muy limpio y aseado, para evitar el asco y el fastidio que produce a todo el mundo un niño asqueroso y sucio.

¿En qué consiste la limpieza que un niño debe procurar?

En tener siempre la cara y las manos bien limpias, lavándolas al efecto cuantas veces sea necesario.

Y la cabeza y demás miembros ¿cómo deben prepararse, para que estén en relación con la limpieza de cara y manos?

La cabeza debe hallarse bien peinada, pero sin afeminación ni coquetería; los oídos, ojos y narices siempre aseados, la dentadura blanca y las uñas limpias y bien cortadas.

¿Y la ropa?

Debo procurar a todo trance conservarla sin manchas ni roturas, porque la limpieza la presenta hermosa, aunque sea vieja, y muy fea y repugnante el desaliño, aunque sea nueva y exquisita.

Y los libros, papeles y cuadernos de vuestro uso ¿cómo debéis conservarlos?

Con pulcritud y limpieza, evitando en ellos rayas y borrones, y sobre todo escritos y figuras ridículas.

¿Por qué has de manifestarte con los demás tan esmerado y limpio?

Para no ser objeto repugnante a la vista de quien me contemple, agradar y parecer bien ante mis semejantes, y evitar las dolencias y enfermedades que produce la suciedad y la miseria.

 

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