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De los almuerzos.

Es el momento de las conversaciones íntimas; se cuentan los lances de la noche pasada.

 

El hombre fino al gusto del día, ó, Manual completo de urbanidad, cortesía y buen tono.
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De los almuerzos.

El almuerzo es una comida de familia. Un solo criado le sirve, y se retira puestos los platos sobre la mesa, para no volver sino cuando se toma el café o el té. Es el momento de las conversaciones íntimas; se cuentan los lances de la noche pasada en alguna tertulia o en el teatro, se proyecta para el día inmediato; las señoras están con un ligero adorno, y los hombres pueden no ser tan rigurosos en el traje; en fin, reina menos la etiqueta.

El uso de comer tarde se introdujo en Francia desde la revolución; se fijó la hora del almuerzo a las once, y se sirven manjares fríos, peces fritos y frutas. Nuestros antepasados se desayunaban con una taza de café o de leche, o con chocolate; pero para eso comían a las dos. Hay también almuerzos de importancia, a los que precede una ceremonia civil o religiosa, como la celebración de un contrato de matrimonio, o un bautismo, los que se suelen dilatar hasta la comida, que en aquel día se puede ahorrar.

Los literatos, ministros, calculistas, geómetras, y todas las personas, cuya cabeza trabaja, deben almorzar poco, y sobre todo abstenerse entonces del vino, porque su digestión fatiga y entorpece.

 

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