Quantcast

 

Logo Protocolo y Etiqueta

La urbanidad bien entendida.

El hombre es un ser social y la urbanidad le ayuda a relacionarse de forma correcta con los demás.

 

Tratado completo de urbanidad en verso, para uso de los jóvenes. 1850.
Imagen Protocolo y Etiqueta
Imagen Protocolo y Etiqueta protocolo.org

La urbanidad bien entendida.

El hombre no se basta a sí mismo, y por lo tanto no ha nacido para vivir aislado. Débil por naturaleza y desde su primer vagido asaltado de continuo por necesidades sin cuento, impelido por deber y por instinto a conservar su existencia y a perfeccionar sus diversas facultades, busca la sociedad en la que tan solamente le será dable encontrar medios de proveer a aquellas. El consorcio de sus semejantes engendra a su vez el deseo irresistible de lograr su estimación.

Y ¿qué talismán más prepotente existir puede para atraernos mutuamente que la urbanidad bien entendida? Porque, si manifestamos a los otros nuestro aprecio con palabras y modales ordenados con discreción y agrado; si les tributamos los miramientos y distinciones a que son acreedores, no podremos menos de disponerlos a favor nuestro, y de recibir de ellos las muestras de consideración a que tenemos derecho. De este cambio de finas atenciones, exclusivo de las naciones civilizadas, resulta el equilibrio de la balanza social. Proscríbase de entre ellas la cortesía, y no tardaréis en verlas niveladas con los pueblos bárbaros del África, o con los salvajes de la América y Oceanía.

Y si de las hipótesis descendemos a los hechos e invocamos el testimonio de la experiencia, nos convenceremos desde luego que el hombre constituido en sociedad, aunque fuese un tipo de virtudes, aunque abarcase con su inteligencia la mayor suma de conocimientos que caben en su limitada órbita, en vano esperaría brillar en el gran mundo si, a pesar del saber y probidad, no diese realce a su persona con la inestimable joya de la buena crianza.

Se concibe que no hablamos de aquella cortesía falaz que, más bien que cortesía, es un conjunto de ceremonias ridículas, de mentidas y frívolas protestas, y en suma, una engañosa máscara que sirve de velo a la hipocresía, a la ambición y a la vanidad. La urbanidad verdadera, la que tanto encarecemos, es aquella que procede de la moral cristiana; es esa virtud preciada que unida a la caridad nos impele a complacer a los hombres, haciéndonos al propio tiempo agradables a los ojos de los demás.

Estas ligeras reflexiones que no necesitamos explanar, bastan para inculcar a nuestros jóvenes, a quienes las dirigimos, toda la importancia de la civilidad, y a par de ella la necesidad de cultivarla desde los primeros albores de la vida. Más tarde fuera empresa poco menos que imposible el querer arrancar de cuajo los hábitos groseros que con el abandono hubiesen germinado en su ánimo; descuido funesto que llenos de rubor deplorarían cuando adultos, al verse rechazados del honroso trato de la culta sociedad. Nada hay más molesto y repugnante que un sujeto impolítico; y por el contrario nada más dulce y atractivo que una persona cortés.

Reasumir, pues, en breves páginas los preceptos de la buena crianza, estableciendo al mismo tiempo clara y sencillamente las bases sobre que estriba, tal ha sido el objeto que nos hemos propuesto al redactar estos versos. Convencidos, por otra parte, del gusto y facilidad con que los niños aprenden las composiciones en verso, hemos adoptado esta forma para que se fijen más grata y hondamente en su memoria unas reglas que el humano trato ha erigido en leyes inviolables.

 

contentG Stats

¡Ayúdenos a mejorar!

¿Le ha parecido útil o interesante el artículo?

  • Nada
  • Poco
  • Algo
  • Bastante
  • Mucho

Nota

  • 16251

    Aviso Los artículos "históricos" se publican a modo de referencia

    Pueden contener conceptos y comportamientos anacrónicos con respecto a la sociedad actual. Protocolo.org no comparte necesariamente este contenido, que se publica, únicamente, a título informativo

Su opinión es importante.

Participe y aporte su visión sobre este artículo, o ayude a otros usuarios con su conocimiento.

Contenido Relacionado

  • Antigua mesa de comedor de una casa

    Urbanidad en la casa y a la mesa Aquella urbanidad Y al llegar a nuestras casas, ¿qué haremos? Saludar antes que todo a nuestros padres y si encontramos alguna persona de visita en nuestra casa saludarla con respeto y cuidando siempre de que nuestra fisonomía

  • Hacer el tonto

    Tratar con gente necia Aquella urbanidad " El hombre es el rey de la tierra que habita, porque no solamente doma todos los animales, no solo dispone de los elementos por su industria, sino que solo él sobre la tierra sabe disponer de ella, y aun por la

  • Imagen Protocolo

    Urbanidad del decoro particular del bello sexo. *** Pregunta. ¿Es máxima perniciosa para una señora el hablar mal de las personas que la aventajen en prendas personales? Respuesta . Lo es en efecto, pues con su imprudente envidia da mayor lustre a las

  • Imagen Protocolo

    La compostura en la escuela. A la hora competente y precisa saldrá de su casa el niño , besando la mano a sus padres, y tomando todo lo necesario para el cumplimiento de su obligación, sin detenerse con los otros niños en juegos, ni acompañarse con los

  • Imagen Protocolo

    De la sociedad de las mujeres. También la política constituye gran parte de las conversaciones , y sucede que las mujeres suelen igualmente tomar parte en ellas, endulzando cuanto pueden tener de duros o de exagerados ciertos puntos opuestos; calman o

  • Imagen Protocolo

    Cumplimientos que se deben guardar en cada género de cartas. Uno de los puntos más esenciales que debe observarse en la buena formación de las cartas, es atender y poner la consideración sobre la persona a quien se escribe. Un sujeto condecorado debe

  • Imagen Protocolo

    Cartas consolatorias o de pésame. Esta especie de cartas que también se llaman de pésames, no deben escribirse por mero cumplimiento. Su objeto ha de ser mitigar todo lo posible la pena y el sentimiento que se supone habrá causado la pérdida, o el fallecimiento

  • Imagen Protocolo

    Urbanidad en el paseo. El paseo es un ejercicio decoroso que contribuye mucho a la salud del cuerpo y deja el espíritu mejor dispuesto para los ejercicios que le son propios. Llega a ser una diversión cuando a él se unen conversaciones placenteras. De