Cuestiones sobre la urbanidad. II
La urbanidad y la civilidad para los jóvenes en unas simples cuestiones.

Cuestiones sobre la urbanidad.
¿Qué circunspección requieren las palabras?
¿Se permitirá Vd. echar en cara a otra persona una falta o flaqueza?
¿Qué conducta hemos de observar para con las gentes groseras que nos hagan objeto de sus chanzas?
Si alguien contradijese nuestro parecer, ¿sería prudente mostrarnos ofendidos?
¿Cuándo en su presencia le alaben se mostrará Vd. engreído?
Si a un sujeto se le cayere de las manos alguna cosa, ¿qué practicará Vd. al momento?
El que se vea en la necesidad de toser, estornudar, bostezar, etc. ¿qué debe hacer?
¿Es preciso atender al aseo y limpieza de nuestra persona para conservar la salud y no causar hastio a los demás?
¿Qué esmero pondrá Vd. en su vestido?
¿Hay algunas reglas que merezcan tenerse presentes en orden al porte y a las modas?
Cuestiones sobre la urbanidad
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Al entrar en la sociedad, hay que mirarla con sangre fría, tomarla como es, sin ideas preconcebidas, con sus excelencias y sus vicios
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Estar correctamente vestido en cualquier ocasión es fundamental para presentarse de forma correcta ante los demás.
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La pieza destinada para comer, estará ordinariamente montada con menos aparato que las piezas de recibo
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De tú llama el hijo o hija de la moderna sociedad a sus padres y mayores; para disculpar su atrevimiento, alega que el tú revela mayor afecto.
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El tiempo es tan precioso, y la vida es tan corta que no debe perderse ni un momento.
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Un hombre joven no debe jamás ser el primero en ofrecer la mano a una mujer; cuando dos hombres se encuentran en un salón y no tienen intimidad, el de más edad debe ofrecer la mano al otro.
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Hablar sobre el aspecto de una persona, sobre sus andanzas o sobre cualquier otra cosa con mala intención no es de personas bien educadas.
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Son muy pocas las personas que conservan siempre una igualdad de ánimo; la mayor parte son variables, y muchas se mudan ligeramente al soplo da cualquier viento.
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El servicio de mesa es una cuestión importante a tener en cuenta en cualquier tipo de comida.
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Un tratado sobre el estilo epistolar, que servirá de ayuda a las gentes con el fin de aprender a ordenar y expresar sus ideas.
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La urbanidad encierra una misión mucho más dulce y más suave que la de dar elegancia a nuestras maneras e iniciarnos en las prácticas escogidas de una sociedad de buen tono.
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En llegando a la escuela, hará cuenta, que entra en la casa de la persona más respetable, por consiguiente, tendrá el debido respeto a este lugar y al maestro.

