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Capítulo XV. De la mesa

Siempre con todos procura ser obsequioso y atento,y en tu menor movimiento muestra da de tu finura

 

Nuevo Manual de Urbanidad y Buenas Maneras, escrito en verso para la infancia. París, 1.880

Imagen libro Letter to Myself
Letter ty Myslef. Imagen libro Letter to Myself

Comportamiento en la mesa

La mayor moderación
en la mesa has de tener,
que allí se da a conocer
del niño la educación.

Siempre con todos procura
ser obsequioso y atento,
y en tu menor movimiento
muestra da de tu finura.

Con modestia y dignamente,
debes siempre presentarte
y nunca debes sentarte
en el lugar preferente.

No estés con loca jactancia
en tu asiento reclinado,
ni a la mesa estés pegado
ni a una legua de distancia.

No con ridículos modos
te columpies en tu asiento,
ni en la mesa, desatento,
apoyes nunca los codos.

Tomas nobles actitudes,
no tengas la servilleta
a los botones sujeta
ni en el cuello te la anudes.

Nunca moviéndote estés
como inquieto remolino,
ni molestes al vecino
con los brazos o los piés.

Nunca sobre otro, imprudente,
debes los platos pasar;
cuando quieras un manjar
pídelo siempre al sirviente.

Toma en la mano derecha
con suavidad el cuchillo,
no cual si fuere rastrillo
y quisieras abrir brecha.

En la izquierda has de tomar
con cuidado el tenedor,
no cual si fuera asador
o algo quisieras cavar.

Comedido en tus maneras,
no introduzcas la cuchara
en la boca media vara
cual si morderla quisieras.

No debes jamás oler,
torpe y grosero, un manjar;
no debes nunca tocar
más que el pan que has de comer.

No imites al mentecato
que con insulsas torpezas
se propone hacer finezas
con lo que tiene en su plato.

Nunca agitado y violento
debes comer a porfía,
con ansia y glotonería
cual si estuvieras hambriento.

Nunca a los cerdos te iguales
sorbiendo descomedido,
ni al comer hagas ruido
como ciertos animales.

No hagas sopas del guisado,
ni el hueso debes roer;
no tomes nunca al comer
medio pan de un bocado.

Si están las viandas calientes,
no escupas nunca los restos,
ni hagas ridículos gestos
para limpiarte los dientes.

No debes con ansia loca
estar con prisa comiendo,
y al mismo tiempo bebiendo
teniendo la boca llena.

Y procura no mancharte
el rostro o la ropa al comer;
cuando vayas a beber
debes los labios limpiarte.

No hables con la boca llena,
ni promuevas discusiones;
evita aquellas acciones
que la educación condena.

No hables mal, ni te impacientes,
ni estés adusto y esquivo;
nunca te muestres altivo,
ni riñas a los sirvientes.

Con bueno y amables modos,
con natural alegría,
da muestras de cortesía
y de bondad hacia todos.

Procura con atención
seguir siempre este consejo,
porque es la mesa el espejo
de la buena educación.

 

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