Logo Protocolo y Etiqueta

La frente, las cejas y las mejillas. Una cara dulce y comunicativa

El respeto que se debe al prójimo no permite, al hablar de alguien, golpearse la frente con el extremo del dedo para indicar que es una persona aferrada a su sentir y a su propio juicio

 

Reglas de Cortesía y Urbanidad Cristiana

La frente, las cejas y las mejillas. Una cara dulce y comunicativa
Cara dulce y comunicativa. La frente, las cejas y las mejillas. Una cara dulce y comunicativa

La expresión de la cara y la urbanidad

Aquella urbanidad

Es poco decente tener el rostro arrugado. Ordinariamente es signo de un espíritu inquieto y triste. Hay que procurar que no presente rudeza, sino, más bien, un aire de cordura, placidez y benevolencia.

El respeto que se debe al prójimo no permite, al hablar de alguien, golpearse la frente con el extremo del dedo para indicar que es una persona aferrada a su sentir y a su propio juicio, o golpear con el dedo curvado la frente de otro para darle a entender que se tiene este parecer de él.

Es familiaridad mal vista que dos personas se froten o se golpeen la frente, aunque sea por juego, la una contra la otra. Esto no va con personas razonables.

Es descortés fruncir las cejas; es signo de altivez. Es preciso tenerlas siempre extendidas. Elevarlas es signo de desprecio; bajarlas hacia los ojos, indica melancolía. No es conveniente llevarlas muy cortas, pues la buena educación pide que cubran la carne y que sean suficientemente aparentes.

El adorno más bello de las mejillas es el pudor que las enrojece, en una persona bien nacida, cuando se pronuncia en su presencia alguna palabra deshonesta, alguna mentira o maledicencia. Sólo los insolentes y los desvergonzados son capaces de mentir osadamente, o decir o hacer cualquier indecencia sin que sus mejillas enrojezcan.

No es cortés el mover demasiado las mejillas, o tenerlas demasiado apretadas. Lo es todavía menos el hincharlas, lo cual denota arrogancia o algún violento impulso de cólera.

Al comer hay que hacer de modo que las mejillas no se levanten, y es muy descortés comer a dos carrillos. Cuando esto sucede es señal de que se come con extrema avidez, lo que no puede ser efecto más que de una glotonería totalmente inmoderada.

"El adorno más bello de las mejillas es el pudor que las enrojece"

No hay que tocar nunca las mejillas propias, ni las ajenas, para halagarle. Es preciso guardarse bien de pellizcarlas, sea quien sea, aunque se trate de un niño: causa muy poca gracia.

Tampoco puede tomarse uno la libertad de tocar la mejilla, aun cuando no fuera más que por reír y a modo de juego; todas estas maneras son familiaridades que nunca están permitidas.

Abofetear a un hombre constituye una gran injuria. En el mundo se considera afrenta intolerable. El Evangelio aconseja sufrirla y quiere que los cristianos que procuran imitar a Jesucristo en su paciencia, estén dispuestos, y aun prestos, después de recibir una bofetada, a presentar la otra mejilla para recibir la segunda; pero prohíbe darlas. Sólo un grave acceso de cólera o un deseo de venganza puede impulsar a hacerlo.

Un hombre cuerdo no debe levantar nunca la mano contra otro. La urbanidad y la honestidad no se lo permiten, ni siquiera contra un criado.

 

contentG Stats

¡Ayúdenos a mejorar!

¿Le ha parecido útil o interesante el artículo?

  • Nada
  • Poco
  • Algo
  • Bastante
  • Mucho

Nota

  • 1466

    Aviso Los artículos "históricos" se publican a modo de referencia

    Pueden contener conceptos y comportamientos anacrónicos con respecto a la sociedad actual. Protocolo.org no comparte necesariamente este contenido, que se publica, únicamente, a título informativo

Su opinión es importante.

Participe y aporte su visión sobre este artículo, o ayude a otros usuarios con su conocimiento.

Contenido Relacionado

  • Imagen Protocolo

    Pelea frontal y a muerte la que tienen algunas personas de nuestra ciudad con las buenas maneras, y si no hay que verlos cuando de brindar un "buen servicio" se trata y acudimos a ellos para que nos informen, ayuden o aclaren alguna duda que se nos presente,

  • Imagen Protocolo

    Salta a la vista que Siero, en comunicación y protocolo, es un poco de serie B. Es curioso que el español haya elegido la misma palabra para los grandes fastos y para el aire rodeado de jabón. El caso es que el Ayuntamiento de Siero, que en cuestiones

  • Imagen Protocolo

    Todo el mundo se considera perfectamente educado, es bastante curioso. Y aunque salta a la vista que hay diferencias grandes entre la educación de unos y de otros, da lo mismo. Cada cual piensa que la suya es la exquisita, y protestan -vociferando a veces-

  • Imagen Protocolo

    Manual de Buenas Costumbres y Modales. Urbanidad y Buenas Maneras. 1. La buena educación no brilla únicamente en las tertulias y en el comercio general de la sociedad, sino que se refleja en todo lo que nos rodea y se encuentra naturalmente bajo nuestra

  • Mesa familiar.

    Ser educado y mejor persona Hay muchas formas de actuar en las que es importante hacerlo con educación. Entre ellas podemos mencionar las expresiones de saludo: "Buenos días", "Buenas tardes", "Buenas noches", "Hasta pronto", entre otras . El uso de las

  • Imagen Protocolo

    Manual de Buenas Costumbres y Modales. Urbanidad y Buenas Maneras. 1. Hubo un tiempo en que los bailes fueron algo exagerados y extravagantes en su arreglo y desenvolvimiento, y los salones de baile ofrecían el aspecto de templos de la antigua Grecia,

  • La urbanidad y el uso de la espada, el bastón y el cayado

    La urbanidad y el uso de la espada, el bastón y el cayado Aquella urbanidad Es muy inconveniente y muy contrario al orden de una educación bien reglamentada , que un burgués lleve espada, a menos que esté de viaje o en el campo. Un niño puede, sin embargo,

  • Imagen Protocolo

    La cortesía se va a pique por culpa de la despreocupación de la gente joven que juzga los buenos modales anticuados, ridículos, inútiles y -lo que es más tremendo- porque quienes desprecian esas reglas de urbanidad se consideran seres superiores: tales