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Pedir permiso: ausencias y despedidas.

Cuando está con otras personas debe solicitar permiso para ausentarse momentáneamente o bien para despedirse.

 

Tratado de urbanidad para uso de las escuelas. 1865.
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Pedir permiso: ausencias y despedidas.

Siempre que una precisa ocupación, una nece­sidad corporal u otro motivo nos obligue a dejar momentáneamente a la persona o personas con quie­nes vayamos o nos hallemos reunidos en una casa, etc., les pediremos antes licencia diciendo: "con permiso de Vds., caballeros", o "me disimularán Vds. si me separo de su amable compañía para hacer una diligencia", o "hablar dos palabras con tal sujeto". Al volver a reunimos añadiremos: "dispensen Vds.; pero el asunto era tan urgente..." A lo cual se responde: "no hay para qué disculparse; era Vd. muy dueño".

Para despedirnos seremos breves y nos valdre­mos de estas u otras frases semejantes: "con per­miso de Vds. me retiraré"; y después que nos lo ha­yan otorgado, añadiremos: "pues de ese modo estoy a la disposición de Vds.": "me alegro de ver a Vd. tan bueno"; "celebraré que Vd. descanse, o que pase feli­ces noches", etc.; "quede Vd. con Dios", etc.

Si se nos encarga un recado o expresiones para nuestra familia, debemos corresponder a esta atención respondien­do: "serán muy bien recibidas"; "agradecerán la fineza"; pero nunca contestaremos "gracias", según suelen algunos, pues esto es darlas de un obsequio que no va dirigido a nosotros. Si el que nos despide nos dijere: "estimaré se sirva Vd. ponerme a los pies de su señora madre", etc., contestaremos: "será Vd. servi­do", o "recibirá el favor de Vd.". Sin embargo a las personas más autorizadas que nosotros nos guardaremos de encomendarles memorias o encargos para otros.

Si fuese la primera visita que se hace a un sujeto, ha de decirse: "Sra. o caballero, celebro tener el gusto de ponerme a los pies, o a las órdenes de Vd."; o "dígnese Vd. reconocerme por su servidor y ami­go". La persona visitada debe, a su vez, ponerse a nuestra disposición en estos u otros términos equi­valentes: "tengo el honor de ofrecer a Vd. mis res­petos, y de suplicarle que favorezca esta su casa siempre que guste"; a lo cual replicaremos: "yo seré el más favorecido en frecuentarla"; o "me aprovecharé de las bondades de su dueño", o simplemente se res­ponde: "gracias", o "estimo la atención de Vd.".

El trato con personas finas y elegantes será el mejor maestro para aprender éstas y otras fórmulas corteses, pues la urbanidad no puede enseñar más que las reglas establecidas por el buen gusto a fin de dirigir las palabras y acciones del hombre puesto en sociedad.

 

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