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Ceder el paso. Cuándo cederlo. A quién cederlo

Ceder el paso o sujetar una puerta, es una regla de cortesía que ha caído bastante en el olvido por las prisas y la mala educación

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Espacios públicos. Ceder el paso
Ceder el paso. Espacios públicos. Ceder el paso

Cuándo ceder el paso: reglas de cortesía

Las prisas de la vida diaria y, porque no decirlo, la mala educación que muchos de nosotros tenemos, nos lleva a realizar acciones poco educadas. Quien no se ha encontrado, literalmente, con la puerta en las narices cuando la persona que va delante la "suelta" sin mirar si alguien viene detrás, o la persona que pasa delante de nosotros a base de dar empujones.

Ceder el paso o sujetar una puerta, es una regla de cortesía que ha caído bastante en el olvido, por alguna de las razones que hemos expuesto anteriormente. Debemos tener un poco de cuidado y fijarnos para tratar de corregir esta manera de actuar tan poco educada.

Ceder el paso y presentar la misma norma se debe aplicar

Las reglas básicas de cortesía, son muy similares a la de las presentaciones. Un señor siempre debe ceder el paso a la mujer. Un chico joven, debe ceder el paso a una persona mayor (independientemente del sexo); y lo mismo a la hora de "sujetar" una puerta para que pase alguien.

Felipe VI cede el paso a Patxi López
Ceder el paso. Felipe VI cede el paso a Patxi López

Cuando entramos en un vehículo , si el sitio a ocupar es el del lado de la puerta, se deja pasar a la mujer. Si el sitio no es ese, primero debe pasar el caballero, que se desliza por el asiento hasta ocupar su sitio, y luego pasa la mujer.

Hay otras situaciones, que actualmente no "se llevan" como pasar primero el hombre en un ascensor, para comprobar que es seguro, o entrar primero en un restaurante o cafetería, porque era el hombre el que ordenaba la mesa en la que se sentaban.

Espacios públicos con mucho movimiento de personas

Hay ocasiones en la que no ceder el paso puede estar "medianamente" justificado, como puede ser en ciertos transportes públicos, como el metro o el autobús, donde si dejáramos pasar a todas las señoras, podría ocurrir que no llegáramos a subir nunca. Tampoco se cede el paso, salvo honrosas excepciones, en las colas para acceder a un recinto o espectáculo.

En las puertas de vaivén, se suele pasar primero y sujetar la puerta para la persona que viene detrás (con estas puertas es muy fácil darle "en las narices" a la persona que viene detrás sino tenemos cuidado).

Felipe VI cede el paso a Mariano Rajoy
Felipe VI cede el paso. Felipe VI cede el paso a Mariano Rajoy

Reglas de cortesía para 'circular' por las escaleras

Cuando tenemos que subir las escaleras, hemos encontrado dos "posturas": los que argumentan que debe ir delante, para no ver a la mujer las piernas o algo más; y los que argumentan que debe ir detrás, pues en caso de tropiezo de la mujer, el hombre puede estar ahí para que no ruede escaleras abajo. En el caso de tener que bajar unas escaleras, el hombre siempre va delante, para ayudar en cualquier traspiés que pueda dar la mujer. Normalmente, si la escalera lo permite (por su anchura) se suele subir en paralelo tanto los hombres como las mujeres.

En el caso de que la escalera sea muy estrecha, cuando se encuentran dos o más personas subiendo y bajando, lo más correcto es parar el que sube y ceder el paso al que baja, siempre que sea posible.

Famoso cartel: "Antes de entrar, dejen salir"

Otra norma, en la que no influye el sexo, es que se debe dejar salir de un sitio antes de entrar. Es decir, teóricamente, tiene preferencia la persona que sale sobre la que entra. Y en el caso de algún tipo de discapacidad o minusvalía (sillas de ruedas, pierna enyesada, etcétera) siempre se debe tener un detalle de preferencia con estas personas.

Ceder el paso: un gesto de cortesía social

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