Ceremonial de Austria. Recepción de Embajadores.
Etiqueta que la Corte de Austria observa con el Cuerpo Diplomático. Ceremonial de Austria.

Ceremonial de Austria.
Recepción de Embajadores.
Cuando llega a la Corte el Señor Embajador, avisa su llegada al Señor Ministro de Negocios Extranjeros por medio del primer Secretario de la Embajada, que entrega la copia de estilo de las Cartas credenciales, y expresa el deseo de su Jefe de ser recibido en audiencia por S.M. el Emperador.
El Señor Subsecretario de Negocios Extranjeros, visita personalmente al Embajador, para participarle el dia y la hora que S.M.I. ha fijado para recibirle.
El dia señalado, la Corte imperial envía media hora antes (según la distancia de la morada del Embajador a Palacio), los coches de gran gala; uno para el Embajador, y otros para su séquito, combinando el número de coches por los asientos que necesite el personal de la Embajada. Un Gentilhombre destinado por el Gran Chambelanato de la Corte, va a buscar al Señor Embajador para acompañarle a la audiencia; este Gentilhombre, tanto a la ida como a la vuelta, se sienta siempre en el coche al vidrio, de modo que el Embajador va solo en el testero del carruaje. El orden de marcha de los carruajes, es el siguiente: delante, los coches del personal de la Embajada, y el último el del Embajador.
A la llegada a Palacio de la comitiva, la gran guardia militar se pone sobre las armas con una sola voz de mando, y saluda presentándolas, pero sin redoblar los tambores.
El Emperador recibe al Embajador en las habitaciones de gran ceremonia, en la sala de las audiencias privadas, sin trono (el trono no se levanta más que para la solemne apertura de las Cámaras). S.M.I. viste el uniforme de Mariscal (Capitán general) con la Gran Cruz de la Nación, cuyo Enviado va a recibir.
Al pie de la escalera de Palacio, esperan al Embajador dos correos de Corte, que suben precediéndole, mientras el Gentilhombre sube a su izquierda, y el personal de la Embajada detrás. En el primer salón, se forman en ala, los GARDE REITER ESCADRON con sus oficiales. En este salón, esperan también dos Correos de Cámara, que se unen al Cortejo, marchando detrás de los Correos de Corte. En el segundo salón forman en ala los veteranos, Guardias Imperiales, también con sus oficiales, y en este salón recibe al Embajador el Gran Maestro de Ceremonias y le acompaña al tercero donde está formada la Guardia Noble (la Guardia alemana a la izquierda y la húngara a la derecha). Aquí se detienen los dos Correos de Corte, y la comitiva pasa al salón de mármol blanco, a cuya puerta se detienen a su vez los dos Correos de Cámara, y entonces el Embajador y su séquito entran en el salón llamado de los Consejeros íntimos, donde le espera el Gran Chambelán, que en seguida avisa a S.M., quedando la embajada toda en este salón que sirve de antecámara. A Una orden de S.M. se abren las dos hojas de la puerta del salón de audiencias, y el Embajador entra solo a ver al Emperador, que lo recibe en pie y descubierto.
El Embajador, al poner en manos de S.M. sus Cartas credenciales, no pronuncia discurso, hablando particularmente con el Emperador, y cuando la audiencia toca a su fin, le ruega le permita presentar al personal de la Embajada; y previa la venia de S.M., se abre una sola hoja de la puerta, y el séquito del Embajador es presentado al Emperador. El Gentilhombre que ha ido a buscar y que ha acompañado al Embajador a Palacio, no asiste a la audiencia ni los Jefes de Palacio tampoco.
Al salir el Embajador, se vuelven a abrir las dos hojas de la puerta, y es acompañado a su morada con el mismo ceremonial.
Los Embajadores no vuelven ya a Palacio, si no son invitados expresamente por el Emperador, y las Cartas Reales que tengan que entregar durante su misión, las remiten al Ministro de Negocios Extranjeros, que las eleva a manos del Soberano.
Para despedirse de S.M.I. y R. al terminar la misión, los Embajadores van a Palacio en su propio coche, y no les acompaña el Gentilhombre de la Corte, pero excepto en esto, la audiencia es igual a la primera, siendo recibido con los mismos honores.
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