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Temas de conversación. De qué hablamos

El tema de conversación puede variar mucho en función del grado de confianza que tengamos con las personas con las que hablamos y el lugar donde tenga lugar esa conversación

 

Conversar. Platicar, Lagos, Algarve, Portugal. Grupo de hombres charlando.
Conversación. Conversar. Platicar, Lagos, Algarve, Portugal. Grupo de hombres charlando.

¿De qué hablar en una conversación?

Los temas de conversación adecuados para cada ocasión

Entablar una conversación -platicar- con alguien a quien conocemos no suele resultar una tarea demasiado difícil. El inconveniente suele surgir cuando tenemos enfrente a personas que no conocemos. Se nos plantea el reto de entablar una conversación, pero, ¿sobre qué tema? Salvo que sea una conversación fugaz -small talk que llaman los anglosajones- no podemos recurrir al socorrido tema del tiempo (muy utilizado en los ascensores).

Una persona educada debe contar con algún repertorio más extenso de 'temas de conversación' que un simple 'qué tiempo más bueno tenemos', por poner un ejemplo. Pero cuidado, no debemos hablar de temas que no conozcamos, y mucho menos hacernos pasar por unos expertos en un tema que no conocemos. Las otras personas pueden dejarnos en muy mal lugar si hablamos de un tema que desconocemos pero ellos no.

Elegir el tema de conversación apropiado

El tema de conversación puede variar mucho en función del grado de confianza que tengamos con las personas presentes. Si es una reunión familiar podemos tratar temas más personales, pero si la reunión es social tendremos que tratar temas más generales y de interés común para todos, intentando no hablar de personas que no se encuentren presentes.

Si estamos en alguna reunión profesional, podemos tratar temas mucho más específicos de la profesión, sirviéndonos de enlace para charlar sobre otros temas más generales. No quita, que en ciertas culturas, como en la cultura China, por ejemplo, les guste hacer preguntas personales para conocer mejor a su interlocutor.

Temas que es mejor dejar a un lado

Existen una serie de temas que no deberían sacarse en conversaciones entre personas poco conocidas, como son la política, la religión y el sexo. Tampoco temas que puedan llevarnos a enfados tontos como los deportes de equipo, y por supuesto temas íntimos de pareja o familia. Las disputas familiares por herencias, favores no prestados, etcétera pueden estropear una bonita reunión familiar, como puede ser la cena de Nochebuena o la boda de un hijo, por poner algunos ejemplos. 

Evitemos en las charlas entrar en polémicas, valoraciones o juicios de valor. No somos quien para juzgar actitudes o posturas ajenas y distintas a las nuestras. Seamos respetuosos con las opiniones de nuestros contertulios -hay que comprenderlas aunque no se compartan-. En definitiva, debemos descartar cualquier tema que pueda ser motivo de polémica o discusión. Hay que tratar de tener una reunión o encuentro tranquilo, cordial y ameno.

Conversaciones sobre el estado de la red. Conversaciones entre invitados a una conferencia
Platicar - Conversar. Conversaciones sobre el estado de la red. Conversaciones entre invitados a una conferencia

¿Dónde estamos y con quién? Cada lugar puede tener su tema de conversación

El lugar donde tiene lugar la conversación es muy importante, amén de con quién estamos. No es lo mismo estar sentado a la mesa que una sala de espera.

En la mesa, por ejemplo, está totalmente prohibido hablar de enfermedades, de hospitales y de temas similares (y por supuesto nada de accidentes y temas escatológicos). Tampoco debemos hablar de cualquier tema que pueda causar cierta repugnancia a la hora de comer.

Los temas de trabajo, salvo en reuniones profesionales, también deberían dejarse a un lado. Hablar de cifras, dinero, términos técnicos, etcétera, no es un tema adecuado cuando hay personas que no son de la profesión o no tienen nada que ver con nuestro trabajo.

Tanto en reuniones sociales como profesionales, no suele ser un tema muy ameno contar las aventuras y logros personales de forma insistente. Se pueden contar simplemente anécdotas sueltas, pero no nuestra vida de forma pretenciosa.

El tema del dinero es poco elegante. Tampoco es muy correcto presumir de lo que tenemos, de lo que valemos y de lo que somos. La ostentación, la falta de tacto y la exteriorización de nuestro 'patrimonio', tanto cultural como material es un comportamiento bastante mezquino.

Nunca debemos aparentar saber de todo. No es malo reconocer que no se dominan todos los temas. Hay que ser discreto, prudente y respetuoso. Es mejor callar y no meter la pata.

Si la conversación toma un tono ligeramente agresivo o se desvía a cuestiones que pueden causar polémica o enfados, hay que tratar de cambiar de tema. Si no es posible, es mejor dejar de hablar del controvertido tema en cuestión que puede dar lugar a situaciones comprometidas o incómodas para los presentes.

 

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