Urbanidad y sentimientos morales
Hay que evitar en todo caso la soberbia, la avaricia, la obscenidad en las palabras y en los hechos, la ira o cólera, la gula, la envidia, la pereza o poco apego al trabajo...

mira66
Urbanidad y sentimientos morales
Aquella urbanidad
Veracidad
La mentira, en general, es aborrecible, y el hombre no debe ser, por lo tanto, mentiroso, teniendo en cuenta, además, que la costumbre o el vicio de mentir puede ocasionarle funestas consecuencias.
Justicia
La justicia exige que cada uno reciba el premio o castigo a que se haga acreedor por sus obras, a cuyo fin el hombre necesita reunir: prudencia, para distinguir lo bueno de lo malo, lo justo de lo injusto, lo conveniente de lo inconveniente, apreciando las cosas tal y como son, absoluta y relativamente; fortaleza, o firmeza de carácter, para no dejarse doblegar por nada ni por nadie ante la justicia; fe y esperanza, para robustecer la fortaleza, porque sin fe ni esperanza en las buenas causas no hay constancia, y sin constancia no se da cima a las empresas.
Defectos detestables
Lo son, entre otros, la soberbia, la avaricia, la obscenidad en las palabras y en los hechos, la ira o cólera, la gula, la envidia, la pereza o poco apego al trabajo, la afición al juego de intereses, el egoísmo, la vanidad, el orgullo, la murmuración y la blasfemia, el hurto y robo, y la desobediencia.
Te puede interesar: Aquella urbanidad. Artículos históricos sobre la urbanidad
Funestas consecuencias se deducen de ellos, y el hombre debe evitarlos a todo trance por medio de la humildad, sin dejar de ser digno; con el sentimiento de justicia, de generosidad y de caridad o amor al prójimo; con la costumbre de hablar y obrar siempre con decencia y cortesía; con la paciencia; con la templanza en el comer y beber; con la actividad o afición al trabajo y al orden en las operaciones; con el deseo de comer y de vivir con el trabajo.
Es también un defecto, que debe evitarse con la observación detenida, con la serenidad y la prudencia, el atolondramiento o falta de reflexión, propio generalmente de la juventud.
-
18307

Aviso Los artículos "históricos" se publican a modo de referencia
Pueden contener conceptos y comportamientos anacrónicos con respecto a la sociedad actual. Protocolo.org no comparte necesariamente este contenido, que se publica, únicamente, a título informativo
Su opinión es importante.
Participe y aporte su visión sobre este artículo, o ayude a otros usuarios con su conocimiento.
-
Dice el Sabio que por el aire del rostro se conoce al hombre sensato.
-
Nada hay que comunique mayor grado de belleza y elegancia a cuanto nos concierne, que el aseo y la limpieza
-
Las relaciones que existen entre los dos sexos hacen que haya alguna diferencia en el modo de conducirse el uno con el otro.
-
Nunca hay que comenzar a jugar con una persona de rango muy superior sin que ella lo pida.
-
Cómo diseccionar aves tales como el pavo, la gallina, el capón, el pollo, el ganso, el pato, la polla de agua o gallineta, la cerceta, los pichones, el faisán, la perdiz, la becada, la codorniz, el zorzal, la cogujada, el hortolano, el picafigo, el
-
Si tenéis que alabar a una mujer sobre su belleza, frescura y dulzura de sus miradas, o sobre el conjunto de sus facciones, no lo hagáis jamás a expensas de otra.
-
La limpieza en los vestidos no es la única condición que nos impone el aseo: es necesario que cuidemos además de no llevarlos rotos ni ajados.
-
La reputación de los ancianos procura estimación a aquellos a quienes honran con su amistad. Solo su experiencia puede sugerir los consejos necesarios en la carrera de la vida
-
En la mesa es donde se ve la torpeza y mala educación del hombre que no es buen gastrónomo
-
Los príncipes a quienes en los pasados siglos había causado espanto la potente nobleza, aprovecharos todas las ocasiones de mermar sus privilegios
-
El tiempo es tan precioso, y la vida es tan corta que no debe perderse ni un momento.
-
Las presentaciones son una muestra de fina deferencia y de cortés atención, el que la dueña de una casa facilitase el conocimiento y relaciones entre las personas que por vez primera se encontraban ante ella





