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Reglas de etiqueta para mantener una buena relación con los vecinos al aire libre. Del cuidado del jardín a la barbacoa

El buen tiempo anima a disfrutar al aire libre si disponemos de un jardín, una terraza o un espacio abierto

Se lee en 4 minutos.

Un hombre corta el césped de su jardín
Reglas etiqueta disfrutar jardín. Un hombre corta el césped de su jardín

Disfrutar de nuestro jardín sin molestar a los vecinos

Con la llegada del buen tiempo, los jardines empiezan a mostrar su mejor 'cara'. Pero, para que un jardín esté bonito, hay que cuidarlo y mantenerlo en buenas condiciones.

Mantener un jardín hermoso sin molestar a nuestros vecinos es posible. Solo hay ponerle un poco cuidado al tema de los horarios, los ruidos, etcétera.

¿Qué puede ocurrir cuando hacemos algún trabajo en el jardín? Que esos cuidados sean un poco molestos para los vecinos si no se hacen en un horario adecuado y con cierta prudencia.

El cuidado del jardín y otros comportamientos que pueden ser molestos

1. Vecinos madrugadores y máquinas ruidosas.

La disculpa de que avanzado el día hace más calor, no es suficiente razón para encender el cortacésped a las 6 o las 7 de la mañana -o muy tarde por la noche-. Aunque haga calor, se puede hacer a otra hora. O bien, esperamos un día que haga más fresco o un día nublado para cortar el césped.

Este mismo consejo sirve para cualquier otra máquina o aparato como una motosierra, un soplador de hojas, etcétera, etcétera.

Una cosa más. Si es un día festivo, el horario para empezar a hacer ruido debe ser mucho más reducido.

2. Los niños, la piscina y el agua.

Es bastante habitual tener una piscina, portátil o no, para que tanto niños como mayores disfruten de ella. Con una piscina de obra no suele haber problemas. Pero, cuidado con el lugar donde situamos una piscina portátil. Si la ponemos cerca de una valla que linda con el jardín de nuestro vecino, podemos tener algún problema. Al saltar o jugar dentro del agua podemos mojar a los vecinos, a sus flores o tener cualquier otro percance similar.

Si ponemos algún tipo de trampolín, escalera, etcétera, debemos tener cuidado con no rebasar la altura 'visual' de la propiedad del vecino. Lo puede considerar una intromisión a su intimidad.

Jugar sin gritar. Se puede y se debe jugar con cierta prudencia. La diversión no consiste en gritar, chillar y molestar a todo el mundo. Es posible jugar sin que se entere todo el barrio. Pensemos, ¿si todo el mundo hiciese lo mismo? Vaya 'jungla' de gritos, voces y alaridos. Sería insoportable.

3. La barbacoa. Hummm!! qué humo tan gratificante.

Lo mismo que hemos comentado para el tema de la piscina, sirve para la barbacoa. Esa parrilla situada pared con pared de la casa del vecino, inundando de humo y olores diversos, no solo su jardín, sino su casa, es una 'delicia'. Hay que procurar buscar un lugar donde el humo no llegue al vecino. O tener un sitio donde haya una pequeña salida de humos o chimenea.

Si por alguna razón estamos cocinando y hay un viento que cambia de dirección, es posible que nos tengamos que plantear cambiar también de sitio la barbacoa. Todo sea por tener una buena y pacífica convivencia.

4. Fiestas y celebraciones con muchos invitados.

Como en el caso del uso de las máquinas hay horas y horas. Es posible que una celebración con muchas personas sea molesta casi a  cualquier hora del día. Pero la hora de la 'siesta' y las primeras horas de la mañana o las últimas de la noche, no son las más apropiadas.

Personalmente, puedo decir que tengo un vecino que pone una carpa de plástico cuando llega el buen tiempo y no la retira hasta principios del otoño. Dudo si se dedica profesionalmente a la celebración de fiestas. Todo tiene un límite. Un día, se puede soportar el ruido de la música y las conversaciones con motivo de una celebración. Hacerlo de forma reiterada, es pasarse de la raya.

5. Mascotas, nuestros animales de compañía.

Por mucha confianza o amistad que tengamos con el vecino, las mascotas no deben traspasar los límites de nuestra propiedad. Hay que acostumbrarlas a que jueguen y retocen en nuestro jardín o en nuestra casa, pero no fuera de estos límites. Y no hablamos de las llamadas mascotas poco convencionales: serpientes, hurones, etcétera. Con esas hay que tener mucho más cuidado aún.

En cuanto al tema de los ladridos, también tenemos que enseñar a nuestros perros a no ladrar por cualquier cosa o a cada momento. Es muy molesto, sobre todo durante la noche, tener a uno o varios perros ladrando. Además, es muy 'contagioso' y suele crear un efecto dominó. En cuanto empieza un perro a ladrar, ladran los de muchos otros vecinos.

Resumiendo, los espacios al aire libre son muy agradables para disfrutar siempre que se pueda hacer con cierta tranquilidad. Hay que respetar tanto el espacio visual como el auditivo de nuestros vecinos para evitar conflictos. Si hay alguna discrepancia debemos recurrir al diálogo.

 

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