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Laboriosidad en el niño bien educado

Los niños estudiosos y trabajadores. No dejarse vencer por la pereza y ser laboriosos

 

Cartilla moderna de urbanidad para niños

Laboriosidad, diligente.
Laboriosidad. Laboriosidad, diligente.

Reglas de comportamiento para ser un niño trabajador y evitar la pereza

1. ¿Por qué hemos de trabajar?

Aquella urbanidad

Porque es una obligación que Dios ha impuesto a todos los hombres. El pájaro ha nacido para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.

2. ¿Por qué razón han de trabajar además los niños?

Porque únicamente se alcanza el saber trabajando desde la niñez con perseverancia.

3. ¿Han de trabajar también los que son ricos?

Sí, señor; porque Dios ha impuesto la obligación de trabajar a todos los hombres, sin distinción de ricos o pobres.

4. ¿Qué males ocasiona la pereza?

Ocasiones innumerables males, porque es madre de todos los vicios, según nos advierte la Sagrada Escritura.

5. ¿Qué vicios trae más particularmente la pereza?

Trae más particularmente la tristeza, la glotonería, la hipocresía, y además es causa de muchas enfermedades.

6. ¿De cuántas maneras se puede ser perezoso?

De dos particularmente: no cumpliendo con la obligación que uno tiene que cumplir, o cumpliéndola mal y fuera del tiempo determinado.

7. ¿Qué beneficios trae la laboriosidad?

Primeramente, la bendición de Dios, y la satisfacción íntima nuestra; trae, además, el respeto de los hombres.

8. ¿Trae también beneficios materiales?

Suele traerlos con gran abundancia, porque el hombre trabajador tiene feliz éxito o por lo menos buenos resultados en cuanto emprende.

9. ¿Con qué palabras nos ha impuesto Dios esta obligación?

Con estas: "Ganarás el pan con el sudor de tu frente".

Paseábanse tres regidores por la ciudad de Gante, y se acercó a ellos un mendigo diciéndoles que tenía una enfermedad que no le permitía trabajar.

Socorriéndole con una buena limosna, pero uno de ellos, que se fijó en la cara de salud que ponía el pobre, tuvo la ocurrencia de mandar a un criado suyo para que, haciéndose pasar por camarada, le preguntara qué enfermedad tan mala tenía que no le dejaba trabajar.

El mendigo sonrió guiñando el ojo con picardía, y le dijo: "La enfermedad que padezco es una enfermedad muy mala y muy extraña que me deja tan inútil para trabajar como si estuviera tullido. Se llama pereza".

La buena educación y los buenos modales del niño diligente

Laboriosidad, diligente.
Laboriosidad. Laboriosidad, diligente.

Los malos modales y la mala educación de los niños perezosos

Laboriosidad, perezoso.
Laboriosidad. Laboriosidad, perezoso.

 

 

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