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Manual para hombres les enseña cómo mejorar su imagen y a comportarse de manera adecuada.

Diana Neira, filósofa y experta en glamour, modelaje e imagen, acaba de publicar el Manual imagen de hombre.

 

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¿Le brotan pelos de la nariz y de las orejas? ¿No le importa usar calzoncillos rotos, motosos o manchados? ¿Cree que contestar el celular en la mesa mientras cena le da un toque interesante?

Si sus respuestas fueron afirmativas, es evidente que poco le importa su imagen. Y es urgente que, por respeto a las demás personas y por su buena proyección, cambie sus costumbres y hábitos, si no quiere seguir pareciendo un cavernícola.

Diana Neira, filósofa y experta en glamour, modelaje e imagen, acaba de publicar el Manual imagen de hombre (de Villegas Editores) en el que señala algunas reglas con las que busca orientar a los hombres en asuntos tan mundanos y cotidianos como la apariencia física, el comportamiento en los viajes, la mesa, las entrevistas de trabajo, la casa e incluso al momento de conquistar a una mujer.

Al leerlo se recuerdan esos principios que mencionaba el venezolano Manuel Antonio Carreño en su Manual de urbanidad y buenas maneras, publicado en 1813. (En 1813 fue publicado el 'Manual de urbanidad y buenas maneras' de Manuel Antonio Carreño. Algunos aseguran que la edición fue en 1814).

Es más, la estructura del manual actual es muy similar a la del antiguo, que no solo era para hombres; también incluía el comportamiento que debían tener las mujeres y además señalaba lo que él llamaba principios morales que están relacionados con Dios.

"Hoy en día hay pautas nuevas porque hombres y mujeres comparten espacios que no compartían antes, por eso era necesaria una guía", señala Neira para explicar las razones por las que decidió escribir este libro.

Lo nuevo.

El manual de Neira no se refiere a las cartas escritas a mano, sino a las que se envían por fax o por correos electrónicos; tampoco a la correspondencia con esquelas sino a la de papel ejecutivo.

Y ni hablar de religión. Mientras Carreño señalaba como un deber sagrado "alabar a Dios y darle gracias por todos sus beneficios" al acostarnos y al levantarnos, el de Neira no toca el tema porque "sin discriminación de sexo, edad o credo", su manual busca ser una guía "sin convertirse en Biblia".

Por eso, se refiere abiertamente a las relaciones sexuales, incluso entre parejas del mismo sexo y a cómo deben celebrarse las bodas cuando el hombre se casa varias veces o por diferentes ritos (dos hechos impensables en el de Carreño). Además, no deja un sabor machista como sí sucede con el del venezolano. Por ejemplo, les recuerda a los hombres que cuando no tengan mujeres en sus casas deben hacer el aseo.

Obviamente, como en ese tiempo no existía el sida, Carreño no se refiere al asunto, como tampoco a normas para el uso apropiado del celular.En cambio, Neira les recuerda a los señores que el celular no "es para llamar la atención" ni para dar estatus. "Su uso indica más telefonitis que posición económica". También que no lo deben utilizar cuando están en la mesa de un restaurante elegante y menos en el baño. Sitio en el que además no deben saludar de mano ni al entrar ni al salir.

De igual forma, les da las pautas necesarias para antes, durante y después de los viajes, incluyendo el arreglo de la maleta, que en el siglo de Carreño corría por cuenta de las mujeres.

"Los roles masculinos y femeninos cambiaron. Ahora son un complemento, por eso las pautas de convivencia también deben ser diferentes en estos tiempos", dice Diana Neira, autora de 'Manual de imagen de hombre'.

 

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