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La utilización de la preposición de en los apellidos. Predecido de la preposición ... de ... en los apellidos.

Además de "identificar" a las personas, esta preposición sirvió para determinar la particularidad de los nombres.

 

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La utilización de la preposición "de" precediendo a los apellidos se remonta a la necesidad de diferenciar a los individuos para "anotarlos e identificarlos" de forma correcta en los registros tributarios, nobiliarios y genealógicos. Es muy indicativo reseñar, que esta preposición es muy anterior al nacimiento del "Registro Civil".

Además de "identificar" a las personas, esta preposición sirvió para determinar la particularidad de los nombres. Por ejemplo: si tomamos el patronímico (1. Entre los griegos y romanos, se decía del nombre que, derivado del perteneciente al padre u otro antecesor, y aplicado al hijo u otro descendiente, denotaba en estos la calidad de tales. 2. Se dice del apellido que antiguamente se daba en España a hijos, formado del nombre de sus padres; p. ej., Fernández, de Fernando; Martínez, de Martín.) Rodríguez, sería hijo de Rodrigo, o Fernández, sería hijo de Fernando.

El establecimiento de esta preposición previa, debería acabar con las posibles confusiones que podrían darse con los cientos o miles de Fernández, Sánchez, Rodríguez, etc. que existían en España. Si un Rodríguez conquistaba Castilla, por ejemplo, la forma de diferenciarse del resto de los Rodríguez era utilizando la preposición de, Rodríguez de Castilla, lo que indicaba que él era el Rodríguez conquistador.

Por aquella época, dado que los titulos nobiliarios conferian privilegios e incluso pensiones y que la carga tributaria podría ser mínima o elevada, la responsabilidad civil era un asunto de importancia y había que identificar quien era quien. De ahi comenzó, a usarse el "de"... precediendo al apellido.

De aquí se desprende que el "de" pasó a ser un elemento necesario para determinar la identificación de los individuos y quedó como una parte accesoria, pero integrada con los nombres. Al acabarse los privilegios dados a los poseedores de los títulos nobiliarios la necesidad de identificar méritos y nobleza fue perdiendo su importancia. De ahi que el proceso se revirtió, y Rodríguez de Castilla, dejó de ser de Castilla para ser simplemente Rodríguez.

Actualmente, ya no sabemos, por lo general, de que rama de nuestra familia provenimos. Y esto es porque, en términos sociales y tributarios ya no nos es necesario, aunque aun queda el sabor popular que indica que los apellidos con "de" aun, para algunos, son considerados de un pasado con rancio abolengo.

De esta tradición, viene el utilizar el apellido del marido, con el nombre de la esposa (tradición que aún en la actualidad aun se utiliza). El "de" de las esposas significa cual es el apellido de su consorte. Dona Juana Sánchez de Tejada, esposa del Duque de Tejada.

Esta utilización en el nombre de la mujer era de vital importancia, ya que los títulos nobiliarios y sus privilegios podían ser heredados, y era importante rescatar y hacer notar con quien se estaba casado, y sus descendientes eran cobijados bajo ese apellido y por lo tanto ostentaban, con derecho, el nombre, la protección del título y sus privilegios, según las reglas del lugar y del caso.

 

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