Logo Protocolo y Etiqueta

El síndrome de Lord Jim

Hablar de usted a la gente, saludar al entrar en los sitios y despedirse al salir, dar las gracias y pedir las cosas por favor, obliga al interlocutor, o facilita otras cosas más profundas y complejas

 

El Semanal

Hablar de usted a la gente y otras costumbres olvidadas. Panero en la panadería
Buenos modales. Hablar de usted a la gente y otras costumbres olvidadas. Panero en la panadería

Hablar de usted a la gente y otras costumbres olvidadas

Cuestión de educación y buenos modales

Paris de la Francia, a media tarde. Café con espejos artdecó y graves camareros vestidos de negro con largos delantales blancos, de esos que hablan de usted a clientes que usan con ellos el mismo tratamiento. Estás allí sentado, un café en la mesa y un libro en las manos, entre gente que se trata con respeto y dice buenos días y por favor aunque no se conozca.

Estás, como digo, relajado y feliz por hallarte a centenares de kilómetros del proceso de paz sin vencedores ni vencidos, del último pelotazo ladrillero, del diálogo de civilizaciones, del sexismo lingüístico, de la nación plurinacional marca ACME, de la demagogia galopante y de la maleducada puta que nos parió. Y de pronto, a tu espalda, suena una voz de idioma y tono de grosería inconfundible, dirigiéndose al camarero: "Oye, ¿hablas español?". Y mientras por el rabillo del ojo ves al camarero pasar de largo, despectivo, sin hacer caso al interpelador, cierras el libro y te dices, amargo, que como al Lord Jim de Conrad -Peter O'Toole en versión cinematográfica, con James Mason y Eli Walach haciendo de malos- los fantasmas del pasado te persiguen hasta cualquier puerto donde recales, por lejos que vayas. Y que la ordinariez maldita de ciertos compatriotas, o como se llamen ahora, no se borra ni con lejía.

Hay momentos de tan abrumadora evidencia que una desesperación negra te corta el resuello. Es verdad que el mundo cambia, y que la buena educación se rinde ante la uniforme marea de malos modos internacionales. Eso aporta, al simplificar las cosas, ventajas indudables en ciertos aspectos de la vida; pero entre quienes nacimos hace algún tiempo, leímos libros donde la gente todavía era capaz de matarse tratándose de usted, y fuimos criados por quienes aún conservaban maneras del siglo anterior, ciertas cosas son difíciles de encajar.

Aquella tarde parisina de la que hablo, tras el café, entré en un estanco; y por el simple hecho de comprar una cajetilla de tabaco y un mechero tuve derecho a intercambiar dos "buenos días", un "por favor", un "señor", un "señora" y dos "gracias" con la estanquera, que me despidió con un rutinario "que tenga usted buen día".

Y a ver cuándo, me dije al salir, iba yo a mantener ese diálogo en un estanco, o en una tienda, o en un banco, o en una oficina de la administración nacional -disculpen la anacrónica gilipollez- o autonómica de esta zafia España compadre de "oye, tú" que nos hemos fabricado, entre todos, a nuestra imagen y semejanza. Donde, a diferencia de otros lugares, si cedes el paso a una señora en una puerta, en una escalera o bajo el andamio de una calle, la presunta, en vez de dedicarte una sonrisa encantadora y decir "gracias", pasará mirándote con desconfianza, y hasta te empujará si hace falta, asegurándose de que a última hora no le estorbas el paso.

Y es que, aunque parezca residuo superfluo de tiempos rancios, hablar de usted a la gente, saludar al entrar en los sitios y despedirse al salir, dar las gracias y pedir las cosas por favor, obliga al interlocutor, o facilita otras cosas más profundas y complejas, que no voy a detallar ahora porque ni tengo espacio ni maldita la gana. Del mismo modo, la pérdida de todas esas fórmulas convencionales, automáticas, nos vuelve a todos, también automáticamente, más insolidarios, burdos, mezquinos y egoístas. Y no vale ampararse en lo de que en todas partes cuecen habas. Hay habas y habas, y las que cocemos en España son tan ásperas que irritan el gaznate. ¿Imaginan a un periodista norteamericano, o a un francés, diciéndole a Bush, o a Chirac, "oye, presidente", en lugar de "señor presidente"? Lo echarían a patadas.

Lo malo no es sólo eso, sino que hasta la gente educada que viene de fuera pierde las maneras en contacto con nuestra grosera realidad nacional. Hace cosa de medio año me llamaba mucho la atención una cajera de Carrefour, inmigrante hispanoamericana, que era de una amabilidad extrema, y todo lo decía trufado de "por favor" y "gracias", incluido un delicioso "¿me regala su firma?" al entregar la factura, o te despedía diciendo "que usted lo pase bien". Me pregunté, al observarla, cuánto iba a durar aquello. Y les juro por el cetro de Ottokar que sólo seis meses después -harta, supongo, de hacer la panoli-, no dice ya ni buenos días, trata a los clientes como a perros y entrega la factura como si se contuviera para no arrojártela a la cara. Es, al fin -enhorabuena-, una española más. Una inmigrante perfectamente integrada.

 

 

contentG Stats

¡Ayúdenos a mejorar!

¿Le ha parecido útil o interesante el artículo?

  • Nada
  • Poco
  • Algo
  • Bastante
  • Mucho

Su opinión es importante.

Participe y aporte su visión sobre este artículo, o ayude a otros usuarios con su conocimiento.

Contenido Relacionado

  • Dar la mano.

    Cómo saludar y dar la mano a una persona Un saludo correcto puede ser la puerta de entrada a una relación de éxito. La seguridad y la firmeza con que se da la mano es fundamental para causar una buena impresión. Aprender a dar la mano es una cuestión

  • Breve historia del beso como saludo. ¿Desde cuándo nos besamos para saludar?

    Breve historia del beso como saludo. ¿Desde cuándo nos besamos para saludar? Hoy en día se besa a los conocidos, a la familia, a los amigos y en general a todas las personas que nos presentan. Pero ¿cuándo se convirtió el beso en símbolo de saludo en

  • Dos mujeres se abrazan en el Hug Tour, Washington.

    Nuevas costumbres para el saludo y las presentaciones Aquella urbanidad Dos autores franceses, el duque de Lévis Mirepoix y el conde Félix de Vogüé dicen en su libro "La Politesse. Son rôle, ses usages", publicado en parís en 1937 que "en lo que se refiere

  • El saludo en los distintos países del mundo

    El saludo en los distintos países del mundo Cómo saludar en algunos países del mundo El saludo es una muestra de cortesía y una forma de establecer un contacto con otra persona. Saludar es un acto cotidiano que se realiza multitud de veces cada día. Pero

  • Cola esperando su turno.

    Aquí ya no saluda nadie. Haga la prueba: póngase en la cola del banco y dé usted los buenos días , a ver qué pasa. Lo que antes era una norma de educación elemental provoca hoy que lo miren a uno como si fuera un marciano. ¿O es sólo una impresión? Son

  • Hombre saluda a una mujer

    Saber presentar, saludar y despedirse Cuando acudimos a cualquier tipo de acto o evento social (cóctel, buffet, fiesta...), saludamos de forma cordial a las personas que conocemos. Lo que ocurre es que nos encontramos con otras personas a las que no

  • Una cariñosa forma de dar la mano

    Cómo saludar de forma correcta en cualquier lugar del mundo El saludo es una forma de comunicarse , de introducir a una persona en el círculo de otra -al hacer las presentaciones-, bien sea de una forma momentánea y esporádica, o bien de una forma más

  • Vladimir Putin y Klaus Schwab se dan la mano.

    Consejos para dar la mano de forma apropiada El saludo de importante en cualquier tipo de saludo o presentación Un buen apretón de manos , no vamos a decir que sea la llave del éxito, pero si es una parte importante de él. Un saludo correcto es fundamental