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Viena. 'Damenspende' y discoteca

La medianoche es en todos los bailes un momento muy especial. A menudo se organizan actuaciones musicales o espectáculos

 

WienTourismus, Medienmanagement

 

Bailes de Viena. Damenspende y discoteca. Bailando un vals
Bailes Damenspende y discoteca. Bailes de Viena. Damenspende y discoteca. Bailando un vals

Los bailes un atractivo social y turístico en Viena

'Damenspende' y discoteca

Aunque todos los bailes tradicionales se inician con un vals, está presente el amplio repertorio de los bailes de sociedad. Generalmente actúan varias orquestas y conjuntos musicales, sin olvidar el montaje de una discoteca. De la primera mitad del siglo XIX procede un pequeño detalle que todavía hoy se entrega a las asistentes: la llamada  'Damenspende'.

En el último período de la monarquía eran verdaderas joyas de la artesanía, como por ejemplo un abanico de nácar. Hoy en día puede ser un elegante reloj de pulsera, una caja de bombones o un Compact Disc, CD -disco compacto-. Como nos encontramos ahora en la era de la igualdad, en algunos bailes estos pequeños regalos, por ejemplo un libro, se entregan también a los caballeros.

La medianoche es en todos los bailes un momento muy especial. A menudo se organizan actuaciones musicales o espectáculos, planificados por ejemplo por conjuntos de danza de las escuelas de danza vienesas. Uno de los momentos más esperados suele ser la cuadrilla que baila el público asistente, que ya se bailaba en el siglo XIX. La cuadrilla más apreciada es la 'Cuadrilla del Murciélago' de Johann Strauss, una melodía que se pega fácilmente.

Las figuras de este baile en parejas y en grupo, no muy sencillas, son explicadas antes por el maestro de danza. No es raro sin embargo, que termine en un divertido caos lleno de risas, acentuado por las valientes parejas que bailan por entre las filas de los presentes a velocidad de vértigo. Sea como fuere, si alguien estaba ya un poco cansado, tras este baile se le han vuelto a despertar las ganas. El baile no termina casi nunca antes de las cinco de la madrugada.

En todos los bailes de Viena, el final también es tradicional. Las luces se van apagando, la orquesta empieza a tocar un vals lento algo melancólico, el 'Brüderlein fein, musst nicht gar so traurig sein' (chico, no estés tan triste), y entonces se inicia el último baile. El programa termina para muchos comiendo un picante 'gulasch' en uno de los cafés cercanos, que en la temporada de baile ya abren a estas horas. La alternativa, que también tiene sus adeptos, consiste en comerse una salchicha en uno de los muchos puestos de la ciudad.

El Baile de la Ópera

El rey de los bailes tiene lugar en la Ópera del Estado de Viena. Se trata del mayor encuentro de personalidades de la cultura, la economía y la política, tanto nacionales como extranjeros. Desde hace varios años se intenta centrar más la atención en los artistas de la Ópera del Estado; en calidad de cantantes y también de invitados al baile, pues son ellos los que confieren a este baile un encanto especial.

Evidentemente la televisión retransmite en directo este espectáculo mediático: desde la llegada de los invitados a la alfombra roja hasta la ceremonia de inauguración, pasando por las numerosas entrevistas a personalidades. El marco del Baile de la Ópera es único. La escalinata central y el vestíbulo de la Ópera del Estado son decorados con palmas e inmensos ramos de flores. La sala de baile también está decorada con miles de flores. Difícil de creer que tres días antes haya tenido lugar aquí una representación operística. Justo después de caer el telón, más de 500 técnicos trabajan en el montaje de la sala de 50 metros.

Los asientos de la platea se desmontan, sobre el foso de la orquesta se coloca una pista de baile a la altura del escenario y montada sobre un andamio, y en lugar de los decorados de siempre aparecen tres pisos de palcos para lograr la simetría con los palcos del patio de butacas. En cuestión de unas buenas 30 horas se construye así una armónica pista de baile que reluce en tonos dorados.

Solo la inauguración de este baile se celebra como un acto de estado. Es como en la época del emperador Francisco José: el jefe del estado y el gobierno en pleno, con sus respectivas condecoraciones, hacen acto de presencia en el palco central al son de las trompetas, justo en el lugar que antiguamente estaba reservado al emperador. Más de 5.000 asistentes, elegantemente vestidos,  escuchan en pie las notas de los himnos nacionales austríaco y europeo. Una imagen solemne. La tradición del baile sigue viva en Viena.

Bailes de Viena. Baile de película. Baile de reina
Baile de corte. Bailes de Viena. Baile de película. Baile de reina

Momentos estelares de la temporada de baile

El último día del año, Hofburg Vienna invita a la espectacular apertura de la temporada de baile con su Baile de Nochevieja (Hofburg Silvesterball). En las maravillosamente decoradas salas de fiesta de la antigua residencia imperial del Palacio del Hofburg, se da la bienvenida al Nuevo Año de manera elegante, a ritmo de vals o de jazz y con estrellas del ballet y del mundo de la ópera. Las damas deben lucir vestido de noche largo -hasta los pies- y los caballeros esmoquin o frac. Los asistentes al baile al Baile de Nochevieja del Hofburg pueden gozar de una delicada cena de gala, varios bufé de Nochevieja y elegantes bares.

La puesta en escena de medianoche es magnífica: el repique de la poderosa campana Pummerin de la catedral de San Esteban se entremezcla con el son tradicional del vals 'El Danubio azul', mientras los fuegos artificiales deslumbran sobre el semicírculo que dibuja el Palacio Imperial de Hofburg en la Heldenplatz. Acto seguido, también aquí en las suntuosas zonas imperiales, el público asistente se dispone a bailar la cuadrilla.

Para muchos vieneses, la perla entre los bailes no es el Baile de la Ópera sino el Baile de la Filarmónica, ya que hace honor a la fama de ser un baile de artistas para artistas, de dimensiones algo más reducidas y con menos presencia mediática pero con asistentes de primera categoría. La Orquesta Filarmónica de Viena (Wiener Philharmoniker), de fama mundial, realiza su baile en la que para muchos es la sala de conciertos más bella del mundo: la 'Sala Dorada' del Musikverein, famosa en el mundo entero gracias a la retransmisión del Concierto de Año Nuevo a los cinco continentes.

Los miembros de la Orquesta Filarmónica sólo tocan durante la ceremonia de apertura. A la entrada de los invitados de honor tocan una fanfarria compuesta expresamente para este baile por Richard Strauss, pero luego dejan paso a otras orquestas, puesto que se trata de su baile y ellos también quieren bailar. Se trata, ante todo, de una noche dedicada a los propios integrantes de la Filarmónica, sus amigos y mecenas. Las entradas para el baile se agotan muy pronto.

Los bailes tradicionales se suceden en el punto álgido del final de la temporada de baile. Generalmente, se celebran en el mismo orden cronológico: aunque el último jueves de Carnaval se reserva incuestionablemente al Baile de la Ópera. Al día siguiente se celebra el Baile de los Caramelos y el Baile de los Cafeteros, el sábado tiene lugar el Baile de los Juristas. El Baile de los Caramelos es, sin duda, el más dulce de los bailes vieneses. Tiene lugar en la magnífica Konzerthaus, sede de la Orquesta Sinfónica de Viena. En las cuatro salas pueden bailar hasta 4.000 personas. Entre las mujeres asistentes, un jurado escoge a la 'Miss Bonbon', que es pesada en una báscula de acero con dulces, un donativo caritativo. Por supuesto que aquí también hay debutantes vestidas de blanco, pero a diferencia del Baile de la Ópera o del Baile de la Filarmónica no se es tan estricto con la indumentaria y es suficiente aparecer vestido de manera elegante.

 

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