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El protocolo no sirve si no tiene un mensaje. Entrevista a Lucio Paramio

Asesor de todos los presidentes de la Junta, recuerda con nostalgia, pero también con orgullo, las dificultades en los primeros años para organizar el Día de la Comunidad

 

El Norte de Castilla

Entrevista a Lucio Paramio
Entrevistas Protocolo. Entrevista a Lucio Paramio

El trabajo y la responsabilidad de un jefe de protocolo

Entrevista a Lucio Paramio. Experto en Protocolo y ex-jefe de Protocolo de la Junta.

Ha ocupado el cargo de jefe de Protocolo de la Junta de Castilla y León durante más de veinte años y puede considerársele uno de los artífices del actual modelo de administración autonómica en esa materia. Asesor de todos los presidentes de la Junta, recuerda con nostalgia, pero también con orgullo, las dificultades en los primeros años para organizar el Día de la Comunidad. Ayer comenzó a impartir en Palencia un curso sobre protocolo organizado por la Asociación de Empresarios de Hostelería.

¿Ha cambiado mucho el protocolo de la Junta desde sus inicios?

El protocolo se ha ido absorbiendo, formando a través de los años. Los primeros años entrañaron dificultades porque se trataba de una nueva administración con unos condicionantes propios. Recuerdo que hubo infinidad de viajes y que había que tener en cuenta muchos detalles, como los símbolos. Yo llevaba los bolsillos llenos de 'pins' de Castilla y León porque no se sentía todavía en la región lo que era la autonomía.

Su trabajo ha estado siempre a la sombra de los políticos...

No solo de los políticos, sino también de muchas entidades. No solo me he encargado del protocolo oficial de las autoridades, sino también había que trabajar en actos con empresas, universidades o ayuntamientos...

¿Sentar a cada uno en su sitio es lo más difícil a la hora de organizar un acto público?

Es una de las cosas principales. Pero no debería ser complicado cuando las cosas se organizan con anterioridad. Hay que tener claro cuál es el mensaje de ese acto, y el protocolo tiene también que transmitirlo. Si el protocolo carece de mensaje, no sirve para nada. No puede limitarse a que la gente entre ordenadamente en una sala.

¿Entonces protocolo puede considerarse una falta de naturalidad?

Claro. El protocolo tiene que tener las dos vertientes, la de controlar la naturalidad y la de ofrecer un mensaje. El protocolo es un servicio que se hace a la sociedad para facilitar el desarrollo de las concentraciones públicas. Y es muy importante saber dónde colocar a la gente, a quién poner en una mesa y a quién en otra.

Pero esto puede provocar que determinadas personas se ofendan...

No. Porque en el momento en que tú estés dando el mensaje que quieres dar, nadie tiene porque ofenderse. Para hacer bien el trabajo, hay que saber primero a quién se invita. Porque hay actos provinciales o de la comunidad que se invita a todo el mundo, a todas las autoridades, y muchos no saben ni para qué tienen que ir, y de ahí vienen muchos líos.

"Eso de saltarse el protocolo es una frase manida y no es real"

¿De los presidentes regionales, quién se saltaba más el protocolo?

Ninguno ha dado problemas. Además, eso de saltarse el protocolo es una frase manida y no es real, porque casi todo está previsto de antemano, y nadie se arriesga a saltárse del todo el protocolo para no quedar en evidencia.

 

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