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La trastienda del protocolo.

La Casa Real Española felicitó al Ayuntamiento de Ribadesella por la exitosa organización del acto institucional de pasadas fechas.

 

El Comercio Digital
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La Casa Real felicita al Ayuntamiento riosellano por la exitosa organización del acto de la visita de los Príncipes a la villa, que estuvo llena de detalles curiosos y anécdotas.

La Casa Real Española felicitó al Ayuntamiento de Ribadesella por la exitosa organización del acto institucional del pasado miércoles. El adjunto al Jefe de Protocolo de la Casa Real, Gabriel Sistiaga, fue el encargado de transmitir personalmente la felicitación de los Príncipes de Asturias al técnico municipal que dirigió toda la operación, Juan Ramón Díaz Mier. Todo se desarrolló bajo una perfección absoluta y con una masiva presencia de vecinos en las calles de Ribadesella. Allí estuvieron todos. Todos menos uno.

El que fuera alcalde de Ribadesella durante casi dieciséis años a lo largo de las cuatro primeras legislaturas democráticas, el socialista Juan Ureta, era uno de los 95 invitados al acto institucional que se celebró en la Casa de Cultura. Y no sólo eso. También fue una de las primeras personas en llegar al salón. Sin embargo, el fundador del Grupo Social Independiente (GSI) decidió dar la espantada al comprobar quién era su compañero de silla. Su butaca permaneció vacía durante la escasa media hora en la que se prolongó el acto de entrega del título honorífico de Hija Adoptiva de Ribadesella a la Princesa Letizia.

Las reglas de protocolo obligaban a sentar de forma contigua a los tres ex alcaldes del municipio. Los tres en la fila segunda del lateral izquierdo del salón de actos tras la actual corporación municipal. En esa hilera de sillas se sentaban, y por este orden, los concejales del Partido Popular Angela Carbajal y Luisma Gutiérrez. A continuación les seguían los tres anteriores regidores. Primero José Miranda. Dos asientos más allá, Juan Ureta. Y a la derecha de éste, en medio de ambos, Carlos Piélagos, quien en mayo de 1994 propició la moción de censura que acabó con el mandato de Ureta. Éste, al comprobar que le tocaba compartir asiento con su antiguo compañero de partido y 'verdugo' político, decidió marcharse a pesar de ser el primero de los tres en llegar al salón de actos. Ya no se le vio más en toda la jornada.

Inusual pero apropiado.

Los actos continuaron y estuvieron cargados de divertidas e interesantes anécdotas. Además de los Príncipes de Asturias, quien compartió parecido protagonismo y popularidad fue, sin la menor duda, el teniente alcalde de Ribadesella, Francisco Vázquez, concejal de IU. Su inusual pero apropiada indumentaria (traje de corte inglés gris ceniza), despertó el aplauso del público concentrado en las calles de Ribadesella. «Me quedé sorprendido, pero el hecho de que me haya puesto por primera vez un traje en 53 años de vida fue un acto llamativo para los vecinos, acostumbrados a verme vestido de otra manera», dijo.

Vázquez fue aclamado y reclamado por la vecindad tantas veces como los Príncipes en el largo pasamanos que realizaron desde la plaza del Ayuntamiento hasta el paseo del muelle. Uno de esos lances fue presenciado por la Princesa quien de forma jocosa y familiar le hizo saber que le estaba restando protagonismo. «Después de lo ocurrido no sé si volver a ponerme el traje o colgarlo en el armario otros 53 años más», dijo el concejal.

El contacto entre la Princesa y el edil, reconocido republicano, fue permanente durante toda la jornada. Una vez en el polideportivo, donde se sirvió el catering, Vázquez le regaló a doña Letizia el escudo en plata del Ayuntamiento de Ribadesella que llevaba en su solapa. «Ella era la única que no tenía un pin y se lo puso inmediatamente», dijo el concejal. Lo que no se llevó puesto por su elevado peso fue la reproducción de la cabeza de caballo de Tito Bustillo que le regalaron un grupo de vecinos. Ésta salió ayer rumbo a Madrid en transporte urgente. Francisco Vázquez tampoco se quedó sin insignia, porque el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, le entregó la suya, el escudo del Principado de Asturias. El Presidente le felicitó por la buena marcha del pacto de gobierno que en Ribadesella mantienen PSOE e IU y les animó a seguir coaligados. «Yo le contesté que la única forma de mantener esa unión es que el Principado siga invirtiendo en Ribadesella», añadió Vázquez.

Durante la espicha, los Príncipes y las autoridades contaron con un escanciador de lujo, el empresario local Olegario García, declarado mejor escanciador del siglo XX. El Príncipe Felipe le recordó el acto en el que le entregó ese atributo en el año 2000 y la Princesa Letizia le manifestó su interés por echar un 'culín' de sidra, algo que no hizo por respeto al guardia civil fallecido ese mismo día tras permanecer varias jornadas en coma.

Errores Reales.

Doña Letizia también protagonizó otra anécdota relevante. A su llegada a la plaza del Ayuntamiento, en el saludo protocolario a los miembros de la corporación, no se percató de la ausencia de dos concejales.

Primero estrechó la mano de Francisco Vázquez y como tenía memorizados el resto de nombres, dio por hecho que la que estaba a su lado era la concejala de IU, Beatriz Sordo, cuando en verdad se trataba de María Soledad Allende (PSOE). Lo mismo ocurrió con el siguiente, Raúl Minordo (PSOE), que la Princesa confundió con Juan González Martino. A partir de ese momento se limitó a estrechar la mano del resto de concejales para evitar más confusiones. Eso sí, antes de abandonar Ribadesella, doña Letizia envió un recuerdo a los dos ausentes a través de su compañero de partido Francisco Vázquez.

 

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