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El arma secreta del vestuario.

Es muy útil conocer las claves para vestir bien, según la edad, la figura y el momento.

 

El Universal de México
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El aspecto externo dice mucho de una persona, igual que los gestos o la manera de expresarse. Los actores y los políticos lo saben, y cada día son más los que tienen su propio asesor de imagen.

Colores oscuros por la noche, mangas ceñidas para parecer más alta, calcetines lisos y a juego con el traje para los caballeros...

Es muy útil conocer las claves para vestir bien, según la edad, la figura y el momento, de allí que se haya creado una profesión que cada vez tiene mayor relevancia: la de los asesores de imagen.

La corrección y buenas maneras, los gestos y las expresiones conforman nuestra carta de presentación.

Como es obvio, hay que mantener una higiene personal impecable. Un pelo sano, unas uñas cuidadas o un aliento fresco son aspectos esenciales en nuestra interacción con otros individuos, al igual que un calzado limpio o la ropa sin manchas ni descosida además de bien planchada.

Lo básico para la mujer.

En el guardarropa femenino jamás debe faltar un pantalón negro de muy buena calidad y una blusa blanca, dos piezas que combinan con todo y que resultan adecuadas para cubrir prácticamente cualquier necesidad.

Los complementos son el toque que determinará nuestra personalidad y nos permitirá variar nuestra imagen según la ocasión, aún con ropa idéntica.

En primavera y verano sería bueno disponer de un vestido sencillo de algodón o seda, un traje de chaqueta y una falda de cualquier otro tejido ligero, blusas y camisas tanto lisas como estampadas, además de sacos y una gabardina.

El pantalón vaquero, prenda estrella por su versatilidad, también le servirá para la temporada otoñoinvierno.

En los meses más fríos del año, no puede faltar un abrigo de lana o piel, un traje de lana grueso, de vestir, y otro más informal, camisas, blusas y una buena colección de suéteres.

Cada año deberá prestar atención a las tendencias de moda para actualizar las formas y los colores de las prendas de su guardarropa.

El traje, símbolo de la elegancia masculina.

El estilo masculino se caracteriza por ser clásico y perdura durante mucho más tiempo. Todo hombre que se precie de ser elegante deberá tener trajes de buena calidad, lisos o con estampados discretos, como las rayas o los cuadros Príncipe de Gales. Los de color azul marino y gris son indispensables, pero para ocasiones más informales no está de más tener uno marrón o beige. Si tiene que vestir de sport, no fallará con unos pantalones de gabardina y una americana.

Lo correcto es que las mangas de las chaquetas cubran las muñecas y que los puños de las camisas asomen por debajo unos dos centímetros. También se tiene que ver por detrás de la chaqueta un centímetro del cuello de la camisa.

Mucha atención a los complementos, sobre todo a la corbata, la clave del vestuario masculino: de seda para vestir, y de lana y otras fibras para un atuendo más informal. Los zapatos negros combinan con los trajes oscuros, para el resto se reserva el color marrón. En cuanto a los calcetines, deben armonizar con el traje, pero no fallará si los lleva lisos y de tonos oscuros.

Prendas que cubren defectos.

Mar Díaz, directora de un centro en Madrid que lleva su nombre, donde se imparte un curso de asesoría de imagen, recomienda a las mujeres:

- Si quieren parecer más altas, utilicen vestidos sencillos, sin estampados ni elementos que ensanchen, como hombreras o mangas abultadas.

- En cambio, las mangas largas y ceñidas estilizan y alargan la figura.

- Para verse con unos cuantos kilos de menos, Mar recomienda vestir con colores oscuros, lisos y de telas con caída suelta.

- En cuanto al maquillaje y el cabello, para dar volumen a unos labios finos sin tener que pasar por el quirófano: "Hay que perfilar el borde con un lápiz natural (las comisuras con un tono más oscuro), luego aplicar por toda la superficie del labio un color que se le parezca y concluir con un toque de brillo en la parte central".

Con trucos como éstos, los asesores de imagen son capaces de transformar a una persona hasta el punto de que ésta logre transmitir con su vestuario, su peinado o sus gestos un mensaje concreto: de respeto, modernidad y sencillez.

Además de todos los detalles visuales, los asesores de imagen también modelan la forma de hablar y de expresarse.

La formación que ofrecen, por tanto, es más completa de lo que parece y proporciona todo un abanico de recursos para que consigamos desenvolvernos con éxito en una sociedad que cada día tiene más en cuenta la imagen.

 

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