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El saludo. El joven rural. Parte segunda.

El saludo siempre lo hará la persona menos importante un poquito antes de hallarse frente al superior.

 

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El saludo a los amigos.

Con los muy amigos, es corriente estrecharse la mano , y darse unas palmaditas en la espalda; algunos hasta se abrazan. Con los familiares, se guardarán las costumbres de la región; pero en público no pueden seguirse algunas, máxime si es desconocido. La mano la ofrece siempre el superior; si la ofreciera una señora, nunca se debe rehusar. No se apretará la mano.

Después de saludar, puede preguntarse por la familia, y por otras personas, para lo cual es indispensable: 1º. Ser igual. 2º. Conocidas las personas por quién se pregunta; y 3º. Una delicadeza para quien se pregunta, por tratarse de personas íntimas; se puede decir: ¿Está bien la salud de la familia? Si se trata de una finca o palacio, se podrá decir: ¿Y (en el lugar) están bien?

Si acompañan muchas personas a quien saludamos, se repetirá el saludo cuantas veces haga falta; pero si son iguales, se aplicará en plural.

Algunas veces el amigo nos presenta a una persona extraña, diciendo: Tengo el honor de presentarle a D. Fulanito de Tal ...; inmediatamente diremos: Muy señor mío, y se le saluda. Si somos presentados, al decirnos: Muy señor mío, contestaremos: Servidor de usted, siguiendo la fórmula del saludo. Si es un título, inmediatamente se le saluda como se dijo al hablar del saludo a personas distinguidas.

La persona más digna, debe dar señal de separación; si lo hace el inferior, tendrá que indicar la necesidad de separarse. El ceremonial es igual que al saludar, diciendo: Usted lo pase bien. Hoy son muy usadas las frases: "Encantado de saludarle". "Hasta ahora".

El saludo puede hacerse, sin detenernos, a distancia de la persona que saludamos, por exigirlo las circunstancias, dando testimonio de consideración a un superior, amigo o familiar. Se suele usar la frase: "Adiós", "Buenos días", "Usted lo pase bien", si está cerca, descubriéndose e inclinando la cabeza, según la categoría del saludado.

"Si alguno nos cede el paso, nos presta algún servicio, levantándonos el sombrero del suelo u otro objeto, tiene derecho a nuestro saludo, y a darle las gracias"

Si está distante, solo se descubre y se hace la inclinación debida.

Se acostumbra a saludar de esta manera: cuando a un superior le acompañan personas distinguidas ( a un superior no se le puede detener para saludarle, a no ser que él de alguna manera lo indique ); cuando nos saludan; cuando saludan al que nos acompaña, aun no siendo nuestro conocido; a las personas con quien tenemos relaciones personales; a las que se encuentren en la escalera de la casa, aun no siendo la nuestra; a las constituídas en dignidad; los sacerdotes y religiosos; los seminaristas a los sacerdotes. Si alguno nos cede el paso, nos presta algún servicio, levantándonos el sombrero del suelo u otro objeto, tiene derecho a nuestro saludo, y a darle las gracias.

Si entramos en un local (sala de espera), donde hay varias personas, se las saluda, descubriéndose un instante, dando los buenos días o las buenas tardes.

El saludo siempre lo hará la persona menos digna un poquito antes de hallarse frente al superior, sin necesidad de detenerse, quitándose el sombrero con la mano derecha, y al bajar el sombrero se hace inclinación de cabeza, más o menos profunda, según lo dicho anteriormente, volviéndose hacia el lado donde está el saludado.

La distancia nos impedirá decir nada, pero la sonrisa, un ademán de amistad no faltará en nuestro rostro.

Si nos encontramos una procesión o entierro, nos descubriremos y detendremos un poquito; si pasa el Santísimo, nos arrodillaremos, estando en esta posición hasta que pase.

A la Bandera nacional, se la debe saludar siempre descubiertos y en posición de firmes.

Muchas personas a quien no conocemos, tenemos con ellas ciertas obligaciones sociales; el público tiene derecho a que se le respete, y no se le ofenda, ni moleste; así, si tenemos que pasar por lugar estrecho, procuraremos no tropezar con nadie, poniéndonos un poquito de lado; si tenemos que abrir una ventana, cuando vayamos de viaje, se pedirá permiso; al entrar y salir de los trenes (al arrancar el tren, haremos la señal de la Cruz; somos cristianos), tengamos cuidado de no pisar ni molestar al prójimo; la buena educación manda que se de preferencia a los ancianos, a las señoras, siempre que no causen trastorno estas deferencias, como puede suceder si estamos en taquilla de trenes en estos tiempos de aglomeración. Si algún viajero nos pide una dirección, se la daremos; si no es muy molesto, debemos acompañarle hasta el lugar que le interesa. Si tuviésemos que pedirla en alguna población, pidámosla a un policía diciendo: ¿Tiene la amabilidad de indicarme tal calle? Luego se retira, dándole las gracias.

Nuestra norma en la vida será: ser lo más útil posible a nuestros semejantes .

 

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