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Cartas consiliarias.

No hay cosa más fácil, como ya se ha dicho, que dar consejos, ni más difícil que tomarlos.

 

El arte epistolar. Reglas teórioc-prácticas para escribir. 1819.
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Cartas consiliarias.

No hay cosa más fácil, como ya se ha dicho, que dar consejos, ni más difícil que tomarlos. Todos estamos obligados a dar buen consejo al que lo ha menester, y en especial cuando se nos pide; pero cuando no se piden, ni se apetecen, es a veces necesario abstenerse de ello, o si se viere ser la necesidad urgente, deberán darse los consejos con el posible disimulo, ora disfrazándolos con la máscara de divertidas anécdotas, ora revistiéndolos de una jovialidad festiva, y ora finalmente ofreciendo rasgos de las virtudes opuestas a los vicios que se quiere contrastar.

Regularmente son mucho mejor admitidos estos consejos que los que se dan en un estilo dogmático, árido y de misionero, en el cual únicamente los admiten los buenos, que son los que menos necesitan de ellos; que a los demás les chocan, les cansan y les festidian.

Por esto se dijo: "canendo et ridendo corrigo mores", y hay quien es de opinión, que un teatro bien dirigido produce mejores efectos en la sana moral, que una misión. Porque ala misión van pocos o ningún libertino, y al teatro van a divertirse, y reciben lecciones muy saludables, y que les causan muchas mayores impresiones, por ver todos nuestros hechos puestos en acción; cosa bien diferente de oírlos por referencia.

En virtud de esto se tiene por defecto en todo poema dramático el sembrar a cada paso máximas de moral en un estilo dogmático; sino es que deben estas mismas máximas ponerse en acción, a fin de agradar a los espectadores. Igual cuidado es preciso poner en las cartas consiliarias, y en especial cuando no se han pedido los consejos.

Todo el que está encenagado en uno o en muchos vicios solo gusta de aquello que le adula sus pasiones, y aborrece toda reflexión que las contradiga. Es necesario, como dice el Taso, endulzar al niño el borde del vaso para hacerle beber el amargo licor que le da la salud y la vida.

El estilo de estas cartas sigue las reglas generalmente establecidas; y su carácter será en estas materias áridas de suyo, tanto más apreciable si se le puede amenizar algún tanto con una jovialidad festiva, y con graciosos chistes.

 

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