El servicio de vino en el restaurante
Vivimos rodeados de ceremonias, ligadas tanto a efemérides de carácter religioso (bodas, bautizos, comuniones...) como profano, mucho más numerosas éstas que las primeras

candescent Imágen Generada por IA
El ceremonial del servicio de un vino. Cómo servir el vino
Vivimos rodeados de ceremonias, ligadas tanto a efemérides de carácter religioso (bodas, bautizos, comuniones...) como profano, mucho más numerosas éstas que las primeras. Ceremonias de entregas de premios, de toma de posesión de un cargo, de inauguración, de homenaje... cuyo boato es directamente proporcional a la importancia que tenga o que quiera darse al motivo de la misma. Incluso hay veces en las que la propia ceremonia cobra tanta importancia como aquello que la motiva.
Basta también una pequeña ceremonia para convertir en únicas las cosas sencillas y cotidianas. Por ejemplo, el ritual del servicio en un restaurante de prestigio obra la magia de transformar el simple acto de comer en un momento especial. En estos establecimientos, maîtres, camareros y sumilleres siguen un guión (que en ocasiones podría calificarse incluso de coreografía) en el que cada gesto tiene su razón de ser, por muy teatral que pueda parecer a veces.
El ceremonial del servicio de un vino es, quizás, el más críptico para la mayoría, y no son pocos los que piensan que no es más que una parafernalia que solo sirve para justificar lo que te cobran por la botella. Como todo en la vida, es necesario entender este protocolo para poder valorar que el tratamiento y el servicio adecuado de un vino redunda en un mayor placer cuando lo bebemos.

Didriks Imágen Generada por IA
El Diccionario de la Real Academia Española define "ceremonia" como "acción o acto exterior arreglado por ley, estatuto o costumbre para dar culto a las cosas divinas o reverencia y honor a las profanas". Así, la ceremonia del servicio de un vino también busca rendir honor y reverencia, en este caso, tanto al vino como a la persona a la que se sirve.
Es una muestra de respeto hacia ambos y una forma de convertir en algo especial el contenido de esa botella y en alguien especial a ese comensal. Y como toda ceremonia, cuanto más delicado, raro y exclusivo sea el vino, mayor será el boato de la puesta en escena y los cuidados prestados al vino. Veamos cómo debe tratarse, servirse y presentarse un vino en la mesa para disfrutar, no solo bebiéndolo, sino con cada uno de los momentos de una ceremonia destinada a que el vino nos llegue en unas condiciones óptimas.
La presentación en la mesa de la botella dependerá de si ésta tiene o no depósitos (lo que vulgarmente se llama "posos") que presentan algunas botellas de vino tinto. Contrariamente a lo que muchos neófitos piensan, los depósitos no indican ningún defecto, sino que son la consecuencia lógica del envejecimiento del vino: son síntomas de calidad y respeto a una forma de trabajo natural. Este tipo de vinos de guarda que están en posición horizontal en la bodega, se traen a la mesa acunados en una canastilla manteniendo la botella en posición horizontal y procurando que se mueva lo menos posible, ya que si se mueve los sedimentos quedarán en suspensión y nos caerán en la copa irremediablemente.
Te puede interesar: Guia para principiantes. Nociones básicas sobre el vino. Maridaje. Consejos. Temperatura de los vinos
La canastilla debe sujetarse con las dos manos y por los extremos, no por debajo ni por el asa. Con el vino en la canastilla, quitaremos la cápsula completa, incluida la parte que cubre el cuello de la botella y la descorcharemos con cuidado (cualquier vino ha de ser descorchado sin que el tapón produzca ruido al salir, incluidos los espumosos). Y lo que haremos girar será el sacacorchos y nunca la botella, para mover el vino lo menos posible. Encenderemos una vela y sacaremos con cuidado la botella del canastillo manteniéndola en posición horizontal.
Tomaremos un decantador con la mano izquierda (derecha para los zurdos) y la botella con la mano contraria, colocando los hombros y el principio del cuello de ésta a unos 10 centímetros de la llama de la vela: luego iremos vertiendo el vino en el decantador poco a poco. La llama nos permite ver desde arriba, al proyectar su luz y hacer que el líquido y el cristal sean más transparentes, en qué momento llegan los sedimentos a los hombros de la botella. Cuando veamos llegar sustancias sólidas hemos de parar y dejar ese resto de vino en la botella.

IndyDina with Mr. Wonderful Imágen Generada por IA
Esta operación se llama decantación. La decantación nunca debe interrumpirse: una vez que empecemos a verter el vino en el decantador no pararemos hasta la aparición de los depósitos, ya que si paramos, interrumpiremos el flujo, las partículas entrarán en suspensión y no servirá de nada. El decantador puede sostenerse de varias maneras dependiendo de la forma que tenga, aunque generalmente debemos tomarlo por la base. En cualquier caso, por donde nunca debe sostenerse es por el cuello.
Los tintos maduros sin depósitos se llevarán a la mesa en posición vertical y se deben trasvasar o jarrear, siempre que sea posible, con algún tiempo de antelación (entre media hora y una hora antes de ser consumidos). El trasvase consiste simplemente en verter el vino en el decantador pero sin seguir todas las reglas anteriores ya que estos vinos no tienen depósitos y su finalidad es oxigenar el vino y acelerar la expresión de los aromas.
Los blancos, rosados y tintos jóvenes se traen a la mesa en posición vertical y se abren en el último momento. Se sirven directamente de la botella que, en el caso de los blancos y de los rosados, deberá colocarse en un cubo con agua y hielo, pero vigilando que no se enfríe demasiado y pierda en expresión aromática.
Te puede interesar: Tipos de vinos. Su clasificación
Los blancos de guarda también se presentan en vertical y por lo general, se abren en el último momento, aunque si son muy viejos, puede ser conveniente abrirlos media hora antes. Se sirven directamente de la botella y menos fríos que los jóvenes.
Los vinos espumosos se presentan en posición vertical y se sirven directamente de la botella. Para abrir una botella de espumoso tenemos que sujetarla con las dos manos: por el corcho con una y por la base con otra. Haremos girar apenas la botella con la mano que sujeta la base. Tenemos que seguir sujetando fuertemente el corcho y sentiremos cómo va subiendo lentamente por el simple empuje del carbónico. Dejaremos que suba a su ritmo y que salga suavemente, sin explosión ni ruido. Una vez servido, la botella se mantendrá en un cubo con agua y hielo.
Pero sigamos con la ceremonia...
Una vez abierta la botella, el sumiller examinará visual y olfativamente el corcho, lo colocará en un platillo y lo dejará sobre la mesa para que la persona que ha elegido el vino, primero, y los demás comensales si lo desean puedan hacer lo propio. Y es que los posibles defectos aromáticos del vino se transmitirán automáticamente al corcho y al olerlo sabremos que algo no va bien...

Vine Pair - Adam Teeter Imágen Generada por IA
En muchos casos, antes de servir el vino (empezando siempre el servicio por la persona que lo ha elegido), el sumiller prueba antes que nadie una pequeña cantidad, ya sea en un catavinos de vidrio o en su propio tastevin que llevará colgado al cuello con una cadena o cinta de piel, para asegurarse de que está en perfecto estado.
Y ya saben: disfruten de la ceremonia, ustedes son parte de ella.
Su opinión es importante.
Participe y aporte su visión sobre este artículo, o ayude a otros usuarios con su conocimiento.
-
Los dueños de la casa no deben olvidar ninguno de los menores detalles que pueden contribuir al bienestar de los convidados.
-
Las cuberterías antiguas pueden ser unas auténticas cajas de sorpresas. Podemos encontrar cubiertos realmente extraños y curiosos
-
El champán o cava hay que abrirlo y servirlo con una determinada 'ceremonia' y en ciertas condiciones de temperatura para disfrutarlo
-
Las nuevas tendencias no solo revolucionan el mundo de la moda, también los hacen en el mundo de la gastronomía y de las relaciones sociales
-
Las fiestas navideñas son las fechas ideales para compartir experiencias al rededor de una mesa todo tipo de experiencias
-
Es recomendable, si no entendemos de vinos, acudir a un establecimiento especializado que nos aconseje sobre los más adecuados para cada ocasión
-
El marisco es uno de los alimentos que puede ponernos en mayores aprietos a la hora de comerlo. Hay piezas que pueden ser realmente complicadas de comer con un poco de 'dignidad'
-
¿Bufé o mesa puesta? Descubrimos las claves imprescindibles para organizar la comida perfecta y no morir en el intento
-
Los cubiertos se pueden colocar en la mesa siguiendo unas reglas determinadas que pueden ser más o menos flexibles
-
La Navidad es una época para compartir alegrías, mesa y comida. Pero hay que saber comportarse como en cualquier otra actividad social
-
Los cubiertos hay que utilizarlos para tomar los alimentos, y no deben ser utilizados para ninguna otra función
-
Los platos son los grandes protagonistas de una comida por ser los elementos en los que se servirán los alimentos que vamos a degustar










