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Las bodas y los regalos 'caprichosos'. Ya no se regala como antes. Listas de boda de 'ensueño'

Los regalos de boda han ido evolucionando a medida que las costumbres y las tradiciones han ido cambiando al ritmo que los nuevos tiempos y las nuevas modas imponen

 

Vajilla típico regalo de boda
Regalos de boda caprichosos. Vajilla típico regalo de boda

Los novios son cada vez más 'caprichosos' con los regalos de boda que eligen

La compleja 'actividad económica' de las bodas ha ido cambiando mucho a lo largo de los años. La hipersocialización de las bodas las ha ido convirtiendo, en muchos casos, en verdaderos negocios mercantiles.

Las invitaciones a una boda crean 'obligaciones' y los novios lo saben. Por esta razón, se hacen invitaciones a diestro y siniestro porque eso supone más cantidad de regalos -también mayor gasto para los novios-. Aunque algunos regalos no cubran ni el cubierto, hay de todo. También hay invitados que harán un regalo y no acudirán a la boda.

Hablando de regalos ahí es donde queríamos llegar

Cuando recibimos una invitación de boda pensamos: ¿Por qué me invitan? En la mayoría de los casos suelen invitarnos por lazos familiares o de amistad. Pero en otros, ¿por qué? ¿Es una forma de participar en una costumbre social que me hace sentir parte de una comunidad? No lo creo. Suele ser un móvil meramente económico. Nos ponen en un compromiso cuyo objetivo suele ser el regalo.

Si echamos la vista un poco atrás en el tiempo, una boda era una forma de compartir esa celebración con amigos y familiares, los cuales con sus regalos ayudaban a 'montar' la casa, el futuro hogar de la pareja. Se les regalaban muebles, vajillas, cuberterías, cristalería, etcétera, incluso cosas relacionadas con el ajuar, si no lo aportaba alguno de los novios. Todo lo que pudiera ser utilidad era bienvenido y agradecido.

Actualmente, podemos comprobar como muchos novios tienen una lista de boda más con caprichos que con 'necesidades': objetos de arte, piezas de diseño para la cocina, viajes, productos de tecnología... incluso dinero en metálico -cada vez más solicitado y por medios cada vez menos sutiles-.

Las bodas se han convertido en un auténtico mercantilismo, con sus excepciones, donde lo importante es la 'facturación final'. Se hace un cálculo del coste de la boda y de lo que se puede estimar aporte cada invitado. No siempre salen las cuentas, pero se intenta.

Vamos a ver una cosa. Si no tenemos necesidad de nada material, ¿por qué no hacemos que nuestros invitados hagan una donación a una ONG, a cualquier otro tipo de organización benéfica o una entidad de ayuda social? O simplemente, podemos indicar en la invitación que no se aceptan regalos. Si queremos que los novios tengan un recuerdo nuestro, podemos regalarles algo de pequeño valor, incluso grabado con esa fecha, para que tengan un buen recuerdo. Pero no es necesario escoger un 'capricho' como 'pago' a una invitación a una boda.

Resumiendo, es verdaderamente curioso ver algunas listas de boda que nos harían dudar si estamos ante una lista de regalos para una boda, ante una carta a los Reyes Magos de un adolescente caprichoso, o ante un catálogo de objetos de una casa de subastas de arte.

 

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