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¿Tu comida o tu pantalla? El error de etiqueta que cometes al dejar el móvil sobre la mesa

"Esto me interesa más que tú": Lo que dice tu lenguaje corporal cuando miras la pantalla de tu teléfono

Se lee en 4 minutos.

Si el teléfono está en la mesa puede que se convierta en el protagonista de la comida
El teléfono no debe estar en la mesa ni tampoco en modo en modo que se puedan escuchar las llamadas. Si el teléfono está en la mesa puede que se convierta en el protagonista de la comida

Modales en la mesa: Por qué mirar el teléfono es el peor insulto que puedes hacer a tu acompañante

El plato, la conversación y esa pantalla brillante: por qué el móvil está arruinando tus comidas y cenas (y cómo puedes evitarlo)

Imagina la escena: estás en un restaurante fantástico, la comida tiene una pinta estupenda y tienes delante a una persona que hace tiempo que no ves. La conversación fluye... hasta que suena un leve zumbido. Tu acompañante gira la cabeza, desbloquea la pantalla, sonríe a su teléfono y asiente a medias a lo que le estás contando. En ese preciso instante, la conversación se rompe y tu acompañante no sabe bien de qué estabais hablando.

Aunque no haya contestado una llamada, ese pequeño gesto ha enviado un mensaje claro: "Lo que hay en esta pantalla es mucho más interesante que lo que estás contando tú".

Hoy en día, el móvil se ha convertido en el comensal invisible de todas nuestras comidas, pero es hora de devolverle su lugar (lejos de la mesa). No se puede convertir en el centro de nuestra vida y menos en la mesa.

El mensaje silencioso de mirar la pantalla

A veces creemos que echar un ojo rápido a las notificaciones entre plato y plato no molesta a nadie. "Es solo un segundo", nos justificamos. Sin embargo, la atención se pierde. ¿Y si todos en la mesa hacen lo mismo?

Cuando desvías los ojos hacia la pantalla cada dos minutos, interrumpes la conversación y cortas el ritmo de la charla. Porque no solo miras tú la pantalla, el resto se distrae también.

La sensación de desprecio: Tu acompañante empieza a sentirse como parte del decorado del restaurante, restando valor al tiempo que ha decidido compartir contigo.

La regla de oro: ojos que no ven, tentación que se evita

El consejo más sencillo y efectivo es el más ignorado: cuando comas acompañado, el teléfono debe quedarse fuera de la mesa. No al lado del plato, no boca abajo, sino completamente fuera de la vista.

Ponlo en silencio: Quita la vibración si es necesario para evitar que el zumbido te distraiga de forma inconsciente. Cualquier tipo de distracción hay que tratar de evitarla.

Guárdalo bien: Mételo en el bolso, en el bolsillo de la chaqueta o en la mochila. Si no ves la pantalla iluminarse con cada correo o mensaje, no sentirás la necesidad o la tentación de revisarlo.

¿Y si de verdad estás esperando una llamada importante?

Todos tenemos emergencias de trabajo, familiares o situaciones que requieren que estemos localizables. La etiqueta social no te pide que te aísles del mundo, sino que gestiones la situación con educación y asertividad. Si te encuentras en este caso, haz esto:

Avisa antes de empezar: "Perdonad, hoy tengo que estar un poco pendiente del móvil porque mi hijo está algo enfermo / espero una llamada urgente de la oficina". Al avisar, tus acompañantes entenderán la situación y no se sentirán ignorados.

Sé breve y retírate: Si la llamada entra, di con naturalidad: "Disculpadme un momento, es la llamada que esperaba, vuelvo enseguida".

Sal de la mesa: Levántate para hablar en una zona donde no obligues al resto de la mesa (ni a los de las mesas de al lado) a enterarse de tu conversación privada.

Estar atento a las conversaciones de los demás es el mejor "regalo" que podemos hacer a nuestros compañeros de mesa

En una sociedad donde casi todos vivimos pegados a una pantalla, ofrecer tu atención completa a alguien se ha convertido en una auténtica muestra de afecto, amabilidad y buena educación.

Cuando dejas el móvil a un lado, le estás diciendo a la persona que tienes enfrente que su tiempo, sus palabras y su presencia son lo más valioso para ti en ese momento. La comida se disfruta más, la conversación se vuelve más interesante y el café sabe mucho mejor cuando estamos ahí de verdad. ¡Haz la prueba en tu próxima comida!

 

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