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Recepción de Embajadores. Ceremonial Rusia.

Etiqueta de la Corte Imperial Rusa.

 

Guía de Protocolo Diplomático.
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Etiqueta de la Corte Imperial Rusa.

Aclaración. Este ceremonial, redactado en francés, está firmado por el Maestro de Ceremonias de la Corte Imperial, N. Davidoff, desempeñando interinamente las funciones de Gran Maestro de Ceremonias de la Corte Imperial.

Recepción de Embajadores.

Audiencias de S.M. el Emperador y de S.M. la Emperatriz.

El Embajador envía un Secretario o un Agregado de su Embajada al Ministro de Negocios Extranjeros o a la persona que haga sus veces durante su ausencia, para notificar su llegada, de la que informa también al Gran Maestro de Ceremonias.

En cuanto sabe el Embajador el día y la hora en que puede recibirle el Ministro de Negocios Extranjeros o quien hace sus veces, le visita y le entrega la copia de sus Credenciales, y solicitando una audiencia para presentarse al Emperador, y entregarle dichas Credenciales.

Enseguida hace una visita personal al Gran Maestro de Ceremonias, que se la devuelve al día siguiente, a una hora convenida de antemano.

Fijado el día y señalada la hora en que el Emperador recibirá al nuevo Embajador, un Maestro y dos Secretarios de Ceremonias van a buscarle para acompañarle a Palacio, en los coches de S.M.I.

En el primer coche, con tiro de cuatro caballos, toman asiento los dos Secretarios de Ceremonias.

En el segundo coche, con tiro de seis caballos, va el Embajador sentado en el testero, y en frente el Maestro de Ceremonias. Un Oficial de las Caballerizas Imperiales, se coloca a caballo, al lado del estribo derecho.

En los demás coches, enganchados también con cuatro caballos cada uno, se coloca el personal de la Embajada.

Si el Embajador lo desea así, su coche particular puede seguir inmediatamente después a los de la Corte.

Si esta primera audiencia tuviere lugar en uno de los castillos de S.M.I., y que el Embajador haya de ser recibido en audiencia privada, irá a ella en sus coches.

Si el castillo estuviese en un punto por donde pase el ferrocarril, el Embajador va en sus coches hasta la estación, donde le aguardan un Maestro y un Secretario de Ceremonias, para acompañarle en un vagón reservado, hasta la estación del castillo. Al bajar del vagón, le esperan los coches de la Corte para conducirle a él y a su séquito al castillo, donde se le han preparado las correspondientes habitaciones. Terminada la audiencia, el Embajador y su séquito se dirigen a la estación en los coches de la Corte.

Sea en la capital, o sea en los castillos, cuando el Embajador va a la audiencia de entrega de Credenciales, apenas baja del coche, el Maestro de Ceremonias se coloca a su izquierda, y se dirigen a las habitaciones imperiales, precedidos por dos Correos y dos Aposentadores de la Corte, un Aposentador de Cámara (deux fourriers de la Cour, et un fourrier de la Chambre) y dos Secretarios de Ceremonias.

Un Gentilhombre de Cámara de S.M.I., recibe al Embajador en lo alto de la escalera principal y le precede hasta la antesala de las habitaciones, en donde el Gran Maestro de Ceremonias y el Mariscal de la Corte (Maréchal de la Cour) vienen a su encuentro y le acompañan hasta la sala de espera. El Gran Maestro a su derecha, el Mariscal de la Corte a su izquierda y delante el Maestro de Ceremonias, precedido de los Secretarios de Ceremonias y de los Aposentadores.

Todas las personas que han ido a recibir al Embajador, asi como su séquito (excepto los Aposentadores), entran con él en la sala de espera, en donde se quedan hasta que termina la audiencia.

En la puerta de la habitación inmediata a la sala de la audiencia, es donde el Gran Mariscal de la Corte viene a recibir al Embajador, y en la de la sala de la audiencia, espera el Gran Chambelán, que es quien le presenta al Emperador, volviéndose inmediatamente a esta sala, porque no puede quedarse nadie en la de la audiencia.

Terminada la audiencia, el Embajador pide a S.M. la venia para presentarle el personal de la Embajada, y obtenida ésta, el Gran Maestro de Ceremonias introduce a las personas que componen el séquito del Embajador, en la sala inmediata a la de la audiencia, y el Embajador las presenta a S.M.I.

Terminada esta ceremonia, se conduce al Embajador, con las mismas formalidades, a la audiencia de S.M. la Emperatriz.

El Gran Mariscal, o en su defecto el Maestro de Corte, recibe al Embajador en la sala de espera, donde también están aguardando el Gran Chambelán, la Camarera mayor (Maitresse de la Cour) y dos Señoritas de honor, de las que están de servicio.

El Gran Maestro de Ceremonias toma la venia de S.M. y acompaña al Embajador a la sala de audiencia y lo presenta a la Emperatriz. Durante la recepción acompaña a S.M. la Camarera mayor.

Terminadas las audiencias, el Embajador vuelve a su hotel con las mismas formalidades con que ha ido a Palacio.

Cuando el Embajador pasa por las puertas de las habitaciones imperiales, se abren las dos hojas. Los centinelas deben presentar las armas; la guardia de Palacio debe ponerse sobre las armas y hacerle los honores militares, pero ni las músicas ni los tambores deben batir marcha.

(Nota del autor). Cuando la audiencia de entrega de Credenciales tiene lugar en uno de los castillos del Emperador, el Embajador es invitado a comer en la mesa imperial, pero si es sólo Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario, entonces se le sirve la comida en las habitaciones que se le hayan destinado en el castillo, y come allí solo.

 

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