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Ceremonial imposición insignias Iluistre Orden del Toisón de Oro.

Ceremonial aprobado por Su Santidad el Pontífice León XIII para la imposición de las insignias de la ilustre Orden del Toisón de Oro, al Eminentísimo Señor Cardenal Secretario de Estado, Ludovico Jacobini.

 

Guía de Protocolo Diplomático.
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CEREMONIAL.

Aprobado por S. S. el Pontífice León XIII para la imposición de las insignias de la ilustre Orden del Toisón de Oro, al Eminentísimo Señor Cardenal Secretario de Estado, Ludovico Jacobini. Presentado por Monseñor Antonio Cataldi, Prefecto de las Ceremonias Pontificias.

Los Eminentísimos y Reverendísimos Cardenales Palatinos, y los Prelados condecorados con grandes cruces españolas; el Eminentísimo Cardenal Secretario de Estado de S.S. a quien se va a condecorar, y el señor Embajador de España, se reunirán en la Antecámara secreta, donde les esperará la Corte Pontificia, para acompañar, formando el cortejo, al Santo Padre hasta la Sala del Consistorio, donde tendrá lugar la solemne ceremonia de la imposición de la insigne Orden del Toisón de Oro.

En el aula de costumbre, Su Santidad se revestirá, poniéndole la Estola el Eminentísimo y Reverendísimo Señor Cardenal Mertel, primer Diácono; y después, precedido de los Haceros, de la Corte Pontificia y del Porta Cruz, y seguido de los señores Cardenales y del señor Embajador, hará su entrada en la Sala Consistorial en la que ya estarán, en sus respectivos puestos, los Prelados condecorados con Ordenes españolas, el personal de la Embajada de España, y los invitados para asistir a esta ceremonia. Sentado todo el mundo, un Maestro de Ceremonias acompañará hasta las gradas del Trono, indicándole las genuflexiones de costumbre al primer Secretario de la Embajada, quien de rodillas, y después de haber besado el pie a Su Santidad, le entregará puestas sobre una bandeja dorada las cartas de S.M. la Reina Regente.

El Santo Padre entrega a su vez estas cartas a Monseñor Prefecto de las Ceremonias, Secretario de la Sagrada Congregación Ceremonial, mandándole que las lea, diciéndole "Publicentur", mientras el Primer Secretario de la Embajada vuelve a ocupar su puesto, con el mismo ceremonial que cuando se levantó.

Terminada la lectura de las Cartas Reales, otro Maestro de Ceremonias invitará al Cardenal padrino y al Primer Secretario de la Embajada, que hace las veces de Canciller de la Orden, a que vayan a buscar al Cardenal agraciado y que le acompañen al pie del Trono, en cuyas gradas, y a la derecha de S.S., estará ya el Embajador, a quien ha ido a buscar a su sitio un Maestro de Ceremonias, acompañándole también e indicándole las genuflexiones de costumbre, hasta que se haya colocado a la derecha del Santo Padre, teniendo en una bandeja dorada, el Collar de la Insigne Orden del Toisón de Oro.

Al llegar al pie del Trono los dos Cardenales, se sentarán en escaños preparados al efecto, y el Primer Secretario, obtenida la venia de S.S., leerá en alta voz el diploma real, besando el pie del Sumo Pontífice al terminar esta lectura.

Puestos en pié los Eminentísimos Señores Cardenales, el Eminentísimo Cardenal agraciado dirá:

"Beatissime Pater.

Ego Ludovicus, S.E.R. Presbyter Cardinalis Jacobini, si Sanctitati Vestrae placuerit, instanter, instantius, instantissime peto mihi tradi et consignari Insignia nobilissimae militiae Aurei Velleris, quae mihi ex benignitate Serenissimae Mariae Christinae Hispaniarum Catholicae Reginae Regentis concessa fuere, et spondeo regulas ac Statuta praedictae nobilissimae militiae iuxta Constitutiones Romanorum Pontificum Decessorum Vestrorum, et iuxta ea quae congruentia sunt Cardinalitiae Dignitate me observaturum".

El Santo Padre tomará entonces de manos del señor Embajador el Collar del Toisón de Oro, y lo impondrá al Eminentísimo Señor Cardenal, que estará arrodillado a sus pies, ayudándole en esta operación el Eminentísimo Cardenal padrino, quien en unión del señor Embajador volverá a su puesto.

El Eminentísimo Cardenal agraciado besará el pie y la mano a S.S., y bajando del Trono Su Eminencia, pronunciará una corta alocución a la que Su Beatitud se dignará responder.

Y por último, Monseñor Prefecto de Ceremonias, como Notario de la Santa Sede, leerá el acta de esta función, poniendo por testigos a los Prelados Monseñor Mayordomo y Monseñor Maestro de Cámara de S.S.

El Santo Padre se pondrá en pie y dará la solemne Bendición, sirviéndole el libro y la palmatoria los Prelados, Monseñor Limosnero y Monseñor Sacristán, volviéndose a sus habitaciones con el mismo cortejo y en la misma forma que se observó cuando salió de ellas.

Inmediatamente después, S.S. recibirá en audiencia privada al Eminentísimo Señor Cardenal agraciado, al mismo tiempo que al señor Embajador.

Roma, 1886.

 

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