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Los maleducados de la era tecnológica.

Los móviles e internet se convirtieron en herramientas indispensables para muchas personas, quienes dependen de estos aparatos y llegaron a modificar principios de educación.

 

La Razón de Argentina
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Maleducados tecnológicos.

El uso casi obsesivo del móvil y de internet genera malos hábitos que afectan a la convivencia. Proponen nuevas reglas.

Entrevista de trabajo. Marcos habla ante su posible empleador sobre sus antecedentes laborales, las estrategias de marketing que aplicaría en la empresa y sus expectativas salariales. Mientras relata sus ocho años de experiencia, un sonido a todo volumen sale de su bolsillo y en la oficina se escucha: "Ella tiene un bombón asesino, se sabe un bombón bien latino". La elección musical que eligió para su móvil traspasa la oficina de recursos humanos y se escucha por toda la empresa. La charla ya no será la misma y la imagen de Marcos tampoco.

Que las nuevas tecnologías afectaron la vida del hombre no hay dudas: acortaron distancias, facilitaron las comunicaciones y simplificaron negocios. Pero de ser equipos útiles para la vida cotidiana, los móviles e internet se convirtieron en herramientas indispensables para muchas personas, quienes dependen de estos aparatos y llegaron a modificar principios de educación. Ahora, los hábitos de convivencia sufren una constante interrupción.

Según un informe realizado por el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP) en el que se entrevistó a 1.400 personas de entre 12 y 40 años, nueve de cada diez argentinos menores de 40 años consideran al móvil "un servicio imprescindible".

Los cambios que la tecnología generó en los hábitos sociales ya son un tema de debate en todo el mundo. Por caso, en España, las operadoras de móviles acaban de lanzar un código de conducta para el uso correcta del móvil. En la Argentina ya hay un antecedente.

Para la autora del libro "Protocolo diplomático, oficial, empresario y social", María del Pilar Burga Ferré, el principal problema es la falta de consideración por los demás. "Muchas veces me pasa que estoy dando una clase y a los alumnos les suena el móvil. Hay casos donde no sólo se olvidan de apagarlo sino que también lo atienden. Esto no es culpa de la tecnología, sino de la falta de respeto por el otro", destacó esta especialista en protocolo y ceremonial.

Internet y, sobre todo, el uso del correo electrónico también tienen sus propias reglas de cortesía. Por ejemplo, se considera de mal gusto no responder un mail o enviar spam.

"Los malos modales se ven todos los días. Ya es común observar a la gente que habla por teléfono en voz alta, como si fueran personajes tan importantes. Casi siempre son personas que viven en un exceso de velocidad", detalló Eugenia de Chikoff, otra especialista en protocolo.

 

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