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Buenos resultados de la campaña de 'etiqueta olímpica'. Olimpiadas Pekín 2008.

Menos basura tirada en la calle, más orden al hacer cola, multitudes no tan ruidosas.

 

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Menos basura tirada en la calle, más orden al hacer cola, multitudes no tan ruidosas... Las campañas de mejora de modales de los pequineses, con fama de poco educados en los espacios públicos, comienzan a dar resultado, y se espera y desea que en los Juegos de 2008 la 'etiqueta olímpica' impere en la ciudad.

La mejora en los últimos meses había sido notable -con algo más de civismo a la hora de subir al metro, por ejemplo-, y ahora se han publicado cifras que invitan al optimismo, relativas al comportamiento de los pequineses la semana pasada, en la que los chinos disfrutaron de vacaciones por la Fiesta Nacional.

En esos siete días, los servicios de basuras recogieron en la Plaza de Tiananmen, uno de los lugares más concurridos en esas vacaciones, 'sólo' 80 millones de basuras, tres veces menos que en las mismas vacaciones del año anterior.

Zhang Zhiqiang, el hombre que se encarga de supervisar la seguridad y el mantenimiento de Tiananmen, asegura que la educación de los pequineses y los turistas chinos que visitan el lugar 'ha mejorado claramente'. 'Ya no tiran la basura por todas partes, en general se la llevan o la depositan en bolsas de plástico', comenta.

El número de multas por escupir ruidosamente -uno de los malos hábitos contra el que también se lucha en estas campañas- o lanzar basuras al pavimento también se redujo, de las 138 que hubo en la anterior fiesta (Primero de Mayo) a las 69 del Día Nacional.

El diario 'Nuevo Pekín' señala hoy en un artículo que están bajando las quejas por comportamientos incivilizados y que en las últimas vacaciones la gente hizo cola para comprar sus billetes, frente al habitual caos de los puntos de venta en estaciones y otros lugares públicos.

Las encuestas muestran también pequeñas mejoras, aunque no es fácil que en ellas la gente reconozca sus malas costumbres: el número de personas que dicen tirar basura al suelo bajó del 9 al 5 por ciento entre 2006 a 2005, y el de los que se saltan colas, del 9 al 6 por ciento.

Los esfuerzos del Ayuntamiento de Pekín para que los visitantes extranjeros no se lleven una mala imagen de la ciudad -como ha pasado en décadas anteriores- parecen, pues, dar sus frutos, apoyados por el propio alcalde, que es el primero que critica la rudeza de sus conciudadanos y pide que mejoren la imagen por el bien común.

La propaganda también se ufana en conseguir que los pequineses tengan más respeto al prójimo: los carteles de 'no escupir' y las amenazas con multas si se tira basura son cada vez más abundantes, y la prensa estatal dedica editoriales y reportajes criticando malos hábitos que, hasta hace poco, apenas molestaban a los chinos.

No se criticaba apenas, por ejemplo, el escupir, una práctica que era considerada incluso sana por la sociedad china más tradicional, ya que se creía que era bueno expulsar con frecuencia, de esta forma, los malos humores del cuerpo, y más en una ciudad contaminada y polvorienta como Pekín.

Las multas por este hábito han aumentado de 20 yuanes (2 euros) a 50 (5 euros), y la policía, antes reticente a imponerlas, parece más dispuesta a hacer que se cumpla la norma.

Les ayudan organizaciones sin ánimo de lucro, formadas con frecuencia por estudiantes, que 'patrullan' la ciudad repartiendo pañuelos de papel y aconsejando a la gente -muchos de ellos ancianos o de mediana edad- que abandone la mala costumbre.

En los Juegos Olímpicos se espera la llegada de 500.000 visitantes, entre turistas y atletas, y 'tanto las partes buenas como las malas de Pekín se verán amplificadas, y las malas duran en el tiempo', advierte Zhang Huiquang, director de un departamento creado por el Ayuntamiento para mejorar el 'nivel ético' de la población.

La agencia Xinhua destacaba por su parte que los Juegos Olímpicos dejarán un importante legado material en forma de estadios y mejoras en el sistema de los transportes, pero que tan o más importante será la 'herencia intangible' que pueden producir, especialmente en las buenas maneras de los pequineses, o de los chinos en general.

Las campañas no sólo hablan de los modales en la calle sino también dentro de los estadios: se busca que los espectadores chinos no insulten al equipo contrario (a pesar de que sus improperios no serían entendidos), ni lo abucheen, como suele pasar con frecuencia en las visitas de equipos de países como Japón.

 

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